Un descubrimiento, la aventura de libertad de Emmanuel Rosario

Ahora que toda la fotografía que se cuelga en internet parece fluir hacia Instagram, no está de mal echar un vistazo a otras fuentes. De ellas, Flickr sigue siendo un excelente lugar para encontrarse con la obra de autores muy interesantes.
Ha sido en Flickr donde, por pura casualidad, me he topado con el trabajo de Emmanuel Rosario.
Bastó un vistazo para que las imágenes del autor llamaran mi atención y la capturaran sin liberarla hasta haber visto todas las fotografías que cuelga en su cuenta.
Emmanuel Rosario

© Emmanuel Rosario

Lo que a priori parecía ser una colección de imágenes domésticas de un grupo de jóvenes se desvela en pocas fotos como un excelente retrato, no sólo de un grupo de personas concreto, sino de un viaje fascinante incluso de una forma de vida.
O tal vez no, tal vez no sea nada de esto y sólo se trate de mi apreciación personal. No hay información sobre quienes son esas personas, sobre su oficio o lo que los mantiene juntos, si bien creo que es bastante obvio que se trata de un grupo de rock y de su peripecia a lo largo de los Estados Unidos.

Emmanuel Rosario

© Emmanuel Rosario

Bastaría con investigar someramente en internet para encontrar información detallada sobre las fotografías, pero he preferido no hacerlo, no saber nada sobre el autor y dejar que las fotografías sugieran en lugar de informar. Ahora, cuando los discursos interminables y muchas veces vacíos acompañan a la fotografía, me apetece no saberlo todo, me reconforta recrearme en las fotografías sin poseer toda la información, dejar que hablen por sí mismas, que cada foto me cuente sólo lo que quiera contar y disfrutar el misterio.
Emmanuel Rosario

© Emmanuel Rosario

Las fotografías de Emmanuel Rosario me hablan de un grupo de personas viviendo una aventura dentro de los parámetros clásicos del sexo, drogas y rock and roll. Veo a un grupo musical, Rotten Mangos, viviendo un viaje de música y excesos a lo largo de los Estados Unidos. Encuentro en estas imágenes una peripecia en la que el sexo tiene un componente natural y repetitivo y veo hombres tumbados, también mujeres, pero sobre todo muchos hombres semidesnudos tumbados en actitud de reposo, de descanso de sus desmadres o tal vez soportando el peso del alcohol o las drogas.

Emmanuel Rosario© Emmanuel Rosario

Estas imágenes, sus tonos cálidos y la naturaleza de los retratados, me recuerdan a las que tomara Ryan McGinley en su trabajo más célebre siguiendo a un grupo de jóvenes a lo largo de los campos norteamericanos. Hay en las fotos de Emmanuel Rosario el mismo culto a la libertad y la juventud, la misma fascinación por Norteamérica como escenario para la libertad, pero encuentro en estas un mayor apego con la realidad, mayor dureza y un leve toque de amargura. 

Emmanuel Rosario© Emmanuel Rosario

No sé si esta impresión coincide con la realidad, pero así lo veo yo y de este modo he disfrutado este descubrimiento que me ha fascinado al primer vistazo. Que cada uno extraiga su propia interpretación. Emmanuel Rosario

© Emmanuel Rosario

Enlaces de interés:
Flickr de Emmanuel Rosario 
Página del autor
Emmanuel Rosario en Instagram
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Veinticuatro fotografías por segundo. Hojas de contacto de grandes fotógrafos

Conocemos de los grandes fotógrafos aquellas fotografías que nos han mostrado después de un grande y donoso escrutinio entre su producción fotográfica. Cada autor decide cuales de sus fotografías merecen ser mostradas y cuales quedarse en el cajón de lo no publicado.
Pero sucede que, para los que nos apasiona el proceso de creación fotográfico, puede resultar tan interesante la fotografía seleccionada por el autor como las otras fotografías, las que se tomaron antes y después del disparo prodigioso. Estas fotografías no sólo no desmerecen sino que dicen tanto del trabajo de un fotógrafo como la selección de las mejores imágenes, lo cuentan todo sobre el proceso, de qué manera el autor se acercó al tema y como lo trató hasta dar con la imagen definitiva.

Detalle de las hojas de contacto de William Klein

En más de una ocasión se han editado libros en los que se mostraban las hojas de contacto con las que los fotógrafos seleccionaban sus mejores fotografías. Los contactos de William Klein se publicaron en el año 2007 en forma de un magnífico libro. En 2017 se editó el libro “Magnum Hojas de Contacto” de Kristen Lubben en el que se mostraban las planchas de contacto de algunos de los más destacados fotógrafos de la agencia Magnum y nos permitían acceder a esa información que suele ser descibicuda. Y, más recientemente, la editorial Cabeza de Chorlito publicó “Color Lehmitz” donde mostraba el trabajo de clasificación que hizo Anders Petersen de sus fotografías tomadas en el Café Lehmitz. Estos no son los únicos, pero tal vez los más representativos.

Dos páginas del libro “Color Lehmitz” con fotografías de Anders Petersen

Creo que estos libros merecen una entrada propia, pero en esta ocasión me interesa mostrar una serie de vídeos en los que se muestran las hojas de contacto de algunos de los más grandes fotógrafos, en inglés subtitulado porque no los he encontrado en español.

El primero es William Klein y se presenta su trabajo de fotógrafo callejero.

Josef Koudelka es uno de los más grandes fotógrafos y con este vídeo conocemos más sobre su trabajo

Elliot Erwitt es tal vez el fotógrafo con el ojo más entrenado para captar el humor de la vida en la calle

En este vídeo podemos conocer como trabaja Helmut Newton con sus modelos

Por último, el antes y el después de las siempre interesantes fotografías de Robert Doisneau.

Enlaces.
Otros vídeos sobre hojas de contacto
“Color Lehmitz” en “Cabeza de Chorlito”
“Contacts” de Willian Klein
Hojas de contacto de Magnum

Un descubrimiento. Randy, de Robin le Puy

Instagram ha pasado de ser, en mi opinión, de la red social más proclive al autobombo fotográfico a convertirse en un magnífico escaparate para descubrir autores de gran interés.
Los milennials continúan su proliferación de selfies y fotos de lo que han comido cada día, pero entre la avalancha de aspirantes a influencers crecen las cuentas de fotógrafos que no sólo muestran un interesante trabajo, sino que le sacan un gran partido a los condicionamientos formales que impone Instagram.
Tengo la intención de reseñar a algunos de los autores que poco a poco voy descubriendo mientras uso Instagram, por su alto interés y por mi firme voluntad de mantener este blog activo pese a mis limitaciones de tiempo.

Randy Robin de Puy

© Robin de Puy

Randy (Robin de Puy)

Decubrí este trabajo a través de la cuenta que en Instagram tiene Lensculture, la prestigiosa web de fomento de la fotografía y desde la primera imagen atrajo mi atención y algo más, de modo que busqué a la autora de la serie y algo de documentación en internet, cosa que ha sido difícil pues no hay mucho donde buscar.

Randy Robin de Puy© Robin de Puy

Robin de Puy es una fotógrafa neerlandesa nacida en 1986 en la ciudad de Rotterdam. Ya en el año 2009, su serie titulada “Girls in Prostitution” obtuvo en Photo Academy Award al mejor proyecto de graduación. Sólo cuatro años después, recibió el Premio nacional de Retratos por el retrato que hizo de su colega An-so e Kesteleyn.  En 2016 se inauguró su primera exposición en el Fotomuseum de La Haya con su serie “If This is True…”, una colección de retratos realizados en un viaje de 8.000 millas sobre una Harley-Davidson a lo largo de los Estados Unidos.

Randy Robin de Puy© Robin de Puy

La  obra de Robin de Puy que me ha descubierto su trabajo no es ninguna de estas, sino “Randy”, un trabajo de retrato introspectivo de una sola persona a lo largo de muchas imágenes.
El día 7 de julio de 2015, mientras recorría los Estados Unidos a lomos de su Harley, Robin de Puy estableció su base de trabajo en Ely, Nevada. Una vez dado por concluido el trabajo, decidió quedarse unos días más y esa misma noche se encontró con Randy, un adolescente desgarbado y famélico que pasó junto a ella a toda velocidad. En una fracción de segundo, ella comprendió que debía conocer a ese chico y fotografiarlo.
Randy era un preadolescente frágil, con un rostro que llamaba la atención, constelado de pecas, con grandes orejas y una expresión de pérdida constante.  ¿Puedo fotografiarte? preguntó ella y él correspondió encogiendo sus hombros. Después asintió y ella tomó un retrato. Varios días después, Robin abandonó la ciudad y creyó olvidarse de Randy.
Una vez en Amsterdam, el recuerdo de Randy no se desprendía de su mente y decidió que debía fotografiarlo de nuevo. A finales de 2016 lo buscó y más tarde en febrero de 2017, y después en mayo de 2017. En cada una de esas ocasiones, Robin tomó las fotografías que forman tan hermoso trabajo, lo acompañó de la mañana a la noche, documentó sus movimientos y su vida diaria.
“Nunca antes había conocido a alguien quien da tanto espacio para mirar, para mirarlo. A cambio beso peces ” Dijo ella, refiriéndose a la costumbre que tenía Randy de pedirle que besara los peces de río con los que solía jugar.

Randy Robin de Puy© Robin de Puy

Randy tardó ocho años en empezar a hablar, en su informe escolar se lee que  no tiene grandes dotes para la comunicación., Cuando habla, a veces sus palabras son inaudibles y poco a poco empieza a desarrollar su lenguaje y formas particulares de comunicarse. Pero Randy habló cuando Robin finalizó su trabajo y le dijo que debía partir.

Randy Robin de Puy

© Robin de Puy

La primera vez que fotografió a Randy, Robin le pidió que mirara a la lente y, como no le dijo que podía parpadear, el miró con los ojos abiertos hasta que se le escaparon las lágrimas por las mejillas. A partir de entonces, Robin le decía, antes de tomar cada foto, que podía parpadear.

© Robin de Puy

A Randy le gustaría ser policía y tener tres hijos cuando sea mayor. Randy se ríe cuando siente dolor y casi siempre tiene hambre.

© Robin de Puy

Randy” es uno de los más emotivos e impactantes trabajos de retrato fotográfico que he visto en mucho tiempo. “Randy” es una introspección delicada pero profunda en el alma de un adolescente que no es como los demás, que anda perdido pero es feliz. “Randy” es un conjunto de poderosas imágenes (Fotografías y videos) que se quedan alojadas en algún lugar del cerebro de donde no se desprenden. “Randy” es un ensayo sobre la condición humana tal y como se materializa en un chico que podría haber sido mucho más de haber nacido en otro lugar pero que gracias a ello pudo protagonizar las magníficas fotografías de Robin de Puy.


Algunos enlaces.
Web de Robin de Puy
Web de Lensculture
Robin de Puy en Instagram
Lensculture en Instagram

Café Lehmitz, cuando la condición humana cabe en un bar.

De entre las exposiciones que llegaron a la última edición de PhotoEspaña de mano de Alberto García Alix, hubo una que me impactó de una forma especial. Ya reseñé en este blog las fotografías que Anders Petersen tomó en el Café Lehmitz, aún así considero que este trabajo y el libro editado por La Fábrica merecen una reseña individual.

@ Anders Petersen (Café Lehmitz)

Anders Petersen (Estocolmo, 1944) realizó sin pretenderlo el viaje más importante de su vida cuando se desplazó a Alemania en 1967 y, de modo accidental, decidió entrar en un café del barrio rojo Hamburgués llamado Café Lehmitz. Lo que ocurrió aquél día lo cuenta él con estas palabras:«Era la una de la mañana y yo estaba esperando a una amiga en el Café. El lugar estaba lleno de gente y no estaba sonando buena música. Un hombre se acercó a mí y me preguntó por mi cámara, que estaba sobre la mesa. Era una Nikon F y yo le dije que era buena. Él dijo: “Yo tengo una mejor”. Levantamos nuestras cervezas y brindamos por ellas. Entonces nos pusimos a bailar con algunas damas. De repente, me di cuenta de que un grupo de personas habían cogido mi cámara y estaban sacándose fotos unos a otros. Me acerqué y les dije: “Por favor, sacadme una a mí porque es mi cámara”. “Vale”, dijeron, y me la devolvieron. Así que me saqué algunas fotos –y así fue como empecé a fotografiar en el Cafe Lehmitz».
A raíz de esta anécdota, y dada la aceptación que recibió por los parroquianos del local, Petersen comenzó a fotografiarlos de forma reiterada. Los clientes del bar eran los habituales pobladores del barrio de Sankt Pauli;  prostitutas, travestis, proxenetas, delincuentes y otros deshauciados de la sociedad que habían encontradoun hogar en un bar que nunca cerraba. Las horas pasadas en el Café Lehmitz convirtieron a sus usuarios en una comunidad casi fraternal. Todos se conocían, se veían a diario y pronto desaparecieron las inhibiciones entre ellos, lo cual fue reflejado con maestría por el fotógrafo.

@ Anders Petersen (Café Lehmitz)

Anders Petersen tomó sus fotografías en momentos diferentes. Las primeras fotografías las tomó cinco años después del incidente de la cámara. Durante dos años, de 1968 a 197o, su cámara captó con todo detalle la vida en el café, con todos sus matices, con sus miserias y grandezas. En ese tiempo el fotógrafo dormía en el café o en casa de Uschi, una de las prostitutas con la que trabó gran amistad. Se convirtió en uno más, en un alma en pena dentro de aquel purgatorio que aliviaba los pecados a golpe de cervezas.
En el cielo no hay cerveza, por eso la tomamos aquí” así rezaba un cartel en la entrada del Café Lehmitz, reflejando que el lugar era un paraíso para los desheredados, los que no podían optar a otros cielos. No hay en este trabajo condescendencia hacia los retratados ni tampoco hostilidad, hay cercanía, una empatía entre unos modelos y un artista que parecía estar retratándose a si mismo, desnudando su alma a la vez que desnudaba la de los clientes del bar.

@ Anders Petersen (Café Lehmitz)

En los retratos de prostitutas, travestis o proxenetas no hay morbo ni un interés por lo escabroso o lo marginal, hay un documento tan sincero como exhaustivo de la cotidianeidad de aquella gente, o al menos de la actitud ante la cámara de unas personas que parecían dejar en la puerta del bar todo lo negativo en sus vidas y convivir en una aparente fiesta familiar eterna, una familia impúdica y hastiada. Y entre tanta belleza, el reflejo fidedigno de los estragos que una sociedad capitalista que condena a la miseria a los que no encajan en el sistema.
La primera exposición de las fotografías se realizó en el propio café en 197o. Fueron alrededor de 350 imágenes pegadas sobre el papel pintado que aparece en casi todas las imágenes. Petersen autorizó a sus retratados a llevarse las fotos en las que aparecían, al final sólo quedó una, la que le tomaron a él el primer día en que visitó el Café.
El Café Lehmitz ya no existe, pero queda el magnífico libro cuya primera edición se publicó en 1978. Ahora es icónico en la historia de la fotografía, sin lugar a dudas, uno de los mejores libros fotográficos publicados.

@ Anders Petersen (Café Lehmitz)

Las fotografías de Petersen parecen fotogramas de un drama de Kaurismäki, ilustraciones de un libro de Bukowski o portadas de un disco de Tom Waits, y este ejemplo es literal pues una de estas fotografías fue portada del disco Rain Dogs.
Pasar las páginas del libro implica recorrer el café de mesa en mesa y conocer a cada uno de los clientes, a Paul la flor, a Inge la Lager, a Uschi la Ginebra, a Vanya y a tantos otros que han quedado retratados en sus rostros, en sus gestos y en lo más profundo de su ser, de su hastío y su supervivencia entre las cervezas que garantizaban el cielo en la tierra. Muchas de esas personas, como el propio café, han dejado de existir pero nunca caerán en el olvido porque en el libro queda el retrato más sincero de ellos, el que consiguió captar en la película mucho más que lo que la luz reflejaba. En esta obra magnífica se alternan los besos lascivos y los bailes a medianoche con los borrachos solitarios o las prostitutas tan viejas como impúdicas, y una tras otra, las fotos se clavan en la memoria de del afortunado que las contempla, aquél que al alcanzar la última página, se llevará una parte del Café Lehmitz consigo para siempre.

@ Anders Petersen (Café Lehmitz) Fotografía usada como portada del disco Rain Dogs


Reseña.
Café Lehmitz
Autor: Anders Petersen
Edita: La Fábrica
Texto introductorio: Roger Anderson
Traducción: José Antonio Torres Almodovar

Nicholas Nixon en Fundación Mapfre

Fundación MAPFRE ha presentado hoy, 12 de septiembre, en Madrid, la exposición del fotógrafo Nicholas Nixon (Detroit, Míchigan, 1947), uno de los más importantes de la segunda mitad del siglo XX. La muestra puede visitarse hasta el 7 de enero, en la sala Bárbara de Braganza, 13 (Madrid).

© Presentación de la exposición

La muestra, compuesta por más de 200 fotografías, presenta sus principales series organizadas de manera cronológica. En todas ellas, Nixon emplea una técnica sencilla, casi obsoleta, pero impecable, usando una cámara de gran formato que impone la cercanía. Cuenta, además, con la colaboración de los retratados con el fin de mostrar los mundos próximos en los que fija su atención: los ancianos, los enfermos, la intimidad de las parejas y la familia. Su obra revela una tensión entre lo visible (el contenido) y lo invisible (los pensamientos e inquietudes de los protagonistas).
El recorrido de la exposición comienza con Vistas, serie en la que se incluyen imágenes tomadas en los alrededores de la ciudad de Alburquerque (Nuevo México) siendo estudiante de fotografía. En esta sección también se incluyen instantáneas con las vistas de Boston y Nueva York realizadas por Nixon entre 1974 y 1975. Con estas obras el norteamericano participó en New Topographics, una de las exposiciones más importantes de la historia de la fotografía.
A partir de 1977, Nixon se centra principalmente en el retrato, un género que encaja con sus intereses y valores personales que se trasladan a su trabajo diario. Este cambio de objetivo puede observarse en las siguientes series del recorrido: Porches, que ofrece imágenes que recorren los márgenes del río Charles, cerca de Boston, y más tarde otros barrios pobres de Florida y Kentucky. Las fotografías se realizan en la ribera del río, en las playas y sobre todo en los porches de las casas, espacios de transición entre lo público y lo privado.  

© Nicholas Nixon, de la serie Porches

Hacia 1984, empieza a fijarse en un tema que se acabará convirtiendo en una nueva serie que le ocupará también el año siguiente y al que ha vuelto recientemente: los ancianos alojados en residencias que visitaba como voluntario. La experiencia directa y el interés por las personas al final de sus vidas están presentes en su obra de aquí en adelante.
El siguiente proyecto que aborda tiene una evidente continuidad con la serie anterior. Se trata de People with AIDS (1988) donde el artista recoge la secuencia de quince vidas afectadas por el sida, así como cartas y conversaciones transcritas por Bebe, su mujer. Nixon se implicó de una manera muy clara en este proyecto con el fin de ofrecer una crónica honesta y real de estas vidas y se adentró en su privacidad para comprender el sufrimiento de los enfermos y el de sus seres cercanos.

© Nicholas Nixon, de la serie People with AIDS

Con la serie Familia, formada por imágenes de su mujer, su hijo Sam y su hija Clementine, Nixon se recrea en la intimidad. La proximidad de su cámara sugiere algo táctil, como si les acariciara.

© Nicholas Nixon, de la serie Familia

A partir del año 2000 Nixon no trabaja con series cerradas, sino que vuelve una y otra vez sobre sus principales obsesiones. Buen ejemplo de ello es la serie Parejas, en la que no prepara las escenas, sino que participa de ellas, y en las que se esfuerza por crear un clima de confianza que permite que la fotografía surja sola.
En Nuevas Vistas, Nixon vuelve a subir a las azoteas de Boston. Estas vistas están tomadas con un formato mayor de cámara, 11×14 pulgadas, que permite ver mucho más de lo que percibe el ojo a simple vista.

© Nicholas Nixon

En la última década Nixon se centra de lleno en el retrato, con primeros planos de recién nacidos, niños, enfermos hospitalizados y ancianos que muestran la fragilidad y la capacidad misteriosa de resistencia del ser humano. En esta línea, destaca la serie Las Hermanas Brown, sin duda su obra más conocida, compuesta por los retratos de su mujer Beverly Brown (Bebe) y de sus tres hermanas, con las que crea una de las investigaciones sobre el retrato y el tiempo más convincentes de la fotografía contemporánea.  Esta serie, con la que Fundación MAPFRE inició su colección de fotografía (2009), también forma parte de las colecciones del MoMA de Nueva York, el Museum of Fine Arts de Houston, la National Gallery of Art de Washington, o la Fundación A de Bruselas.

© Nicholas Nixon, de la serie de Las hermanas Brown

La serie de las hermanas Brown tal y como se presenta en la exposición

Cierra la exposición un pequeño grupo de fotografías tomadas en las escaleras y en el porche de su casa y en las que destacan las cortinas mecidas por el aire, así como un cuadro que siempre estuvo ahí.

Nicholas Nixon es el fotógrafo de la intimidad. En cualquiera de sus imágenes se percibe una cercanía hacia lo fotografiado, un acercamiento íntimo que resulta patente tanto en sus retratos en primer plano como en sus vistas de calles abarrotadas de tráfico. Esa cercanía hacia sus motivos se transmite al visitante y hace de esta una exposición de visita muy recomendada.

Joan Colom, adiós al maestro.

Acaba de fallecer Joan Colom, el fotógrafo que reunía en su persona dos características antagónicas; ser uno de los más grandes de nuestra historia fotográfica y uno de los más desconocidos.
Considero oportuno reseñar algún detalle de su biografía.
Joan Colom

© Joan Colom

Colom nació y vivió en Barcelona, y se convirtió en un cronista meticuloso de la vida en la ciudad condal. Habitante del barrio chino en los años cincuenta, Joan Colom empleaba los ratos libres que le proporcionaba su oficio de contable para salir a las calles y fotografiar su entorno vital.
Casi a escondidas, con una cámara que se refugiaba furtiva entre sus ropas, fotografiaba todo lo que se encontraba, sin distinguir clases sociales o profesiones.
En sus fotografías del barrio chino hay amor por la vida y un tremendo respeto por sus fotografiados. Pasión por la vida en las aceras y amor por la fotografía. Por desgracia, no todos lo vieron así, y ello le acarreó problemas serios.

© Joan Colom

Como fotógrafo, Joan Colom llevaba una vida discreta, más bien fotografiaba por placer, si bien tuvo contacto con actividades fotográficas que fueron definitorias de su trayectoria. En el año 1957 pasó a formar parte de la Agrupación Fotográfica de Catalunya y en 1960 participó en la creación del grupo artístico El Mussol.
Fue el contacto con la AFC lo que le animó a retratar las calles, inspirado por algunos coetáneos tales como Ramón Masats, Javier Miserachs u Oriol Maspons, los maestros del reporterismo y la fotografía humanista, tan relacionados con AFAL.

Joan Colom - La mirada de polifemo© Joan Colom

Sus fotografías del barrio chino se expusieron por primera vez en el año 1961, dentro de la sala Aixelá, con el título de “El Carrer” (La Calle), que ya era una declaración de intenciones. Esta muestra de sus imágenes le procuró fama entre los que fotógrafos que admiraban su trabajo. Fue Oriol Maspons quién le animó a hablar con Esther Tusquets, editora de Lumen, para mostrarle sus fotografías.
La editora no tardó en encontrar motivo para la publicación de un libro. En la editorial consideraron que el libro debía ir acompañado de un texto, que encargaron a Camilo José Cela.
Cela escribió un texto centrándose en las muchas prostitutas que aparecían en las fotografías del barrio chino y obviando las demás. Tituló al libro “Izas, rabizas y colipoterras” en uno de sus alardes de conocimiento del castellano, pues son tres sinónimos de la palabra “Prostituta”. En el libro sólo se mostraron las fotografías que tenían alguna relación con la prostitución, desaparecieron los niños, los obreros y tantas otras. Se publicó en 1964 y con él llegó la gloria y el escándalo.

Joan Colom - La mirada de polifemo© Joan Colom

Una de las prostitutas, Eloísa Sánchez, presentándose como camarera hija de un militar y director de prisiones en Valencia, presentó una denuncia contra el libro, el fotógrafo y el autor del texto, reclamando un millón de pesetas.  Parece ser que en realidad, esta mujer era amante del comisario del barrio chino, y que fue este quien amenazó al fotógrafo si volvía a hacer fotos en su barrio.
Sea como fuere, aunque el día del juicio ella no se presentó y la causa fue sobreseída, Joan Colom pasó treinta años retirado de la fotografía.
Renunció a la fotografía, perdió todo interés y no regresó a su arte hasta pasada su jubilación. De esa época destaca su experimentación con el color y sus imágenes sobre la Barcelona Olímpica, que mostraban una cara oscura diferente a la oficial.

Aún así, el fotógrafo deja un legado de magníficas fotografías, editadas en diferentes libros que le hicieron merecedor del Premio Nacional de Fotografía (2002), la Medalla de Oro al Mérito Cultural del Ayuntamiento de Barcelona (2003), el Premio Nacional de Artes Visuales (2004) o la Creu de Sant Jordi (2006) entre otros premios y galardones.
En el mes de diciembre del año 2013, el MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluna) montó una exposición retrospectiva con el título “Yo hago la calle” mostrando más de 500 fotografías.

La obra de Joan Colom está presente en libros o en internet. Yo he obtenido algunos de estos datos de “La calle en un instante“, un magnífico documental sobre la fotografía de calle en España, imprescindible para cada fotógrafo amante de la fotografía callejera.

Enlaces de interés.
Cronología de la obra de Joan Colom

Crónica particular de PhotoEspaña 2017 (IV)

Sigue mi crónica de PhotoEspaña 2017. En esta ocasión dedicada a las exposiciones visitables en el Museo del Romanticismo, la sala Canal de Isabel II y el Museo ICO.
Jon Cazenave

© Jon Cazenave (Galerna)

Museo del Romanticismo

En un círculo de rebeldes
Karlheinz Weinberger

Alberto García Alix, dentro de la carta blanca que le ha concedido PhotoEspaña, nos ha traído esta joyita de un autor muy poco conocido, al menos por mí.
Karlheinz Weinberger era un mozo de almacén que dedicó su tiempo fuera del trabajo a la fotografía, sobre todo al retrato de personas. Sus modelos los obtuvo dentro de “Der Kreiss“, el famoso club gay alemán.
Sus retratos, sencillos en cuanto a composición o iluminación, muestran una galería fascinante de personajes pintorescos. Sus retratados podrían ser esperpénticos si no hubiera en cada uno de ellos el encanto naif de quienes intentaban romper con una sociedad castrante a través de su vestuario, estrafalario y lleno de originalidad.
Grandes chapas con el rostro de Elvis, braguetas sujetas con tornillos y tuercas, una mezcla desordenada de referentes culturales y visuales.
Una exposición deliciosa, pequeña como todas las que se programan en el Museo del Romanticismo, pero maravillosa.

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© Karlheinz Weinberger

Canal de Isabel II
Un cierto Panorama -Reciente fotografía de autor en España-

Acudí a ver esta exposición con cierto recelo. Las recopilaciones de nuevos talentos son, con demasiada frecuencia, colecciones de esperpentos post fotográficos, apropiacionistas y demás parafernalia adorada por los modernos gurús de la fotografía. En cambio, esta exposición expone una serie de trabajos de gran interés plástico y temático.
Los perros bailarines de Bego Antón tienen un punto entre lo adorable y lo demente. Las muñecas hiperrrealistas de Elisa Gonzalez asustan en un primer vistazo y generan compasión en una segunda visita. Jesús Monterde con su trabajo titulado “Némini Parco” compone un cuadro de terror rural desasosegante del que cuesta retirar la mirada y que retrata una España menos profunda de lo deseable. Conocí el trabajo “Real” de Teo Barba en un visionado de maquetas, me ha alegrado verlo ahora expuesto porque me parece una bellísima y sugerente colección de imégenes y una muestra de como a partir de un tema sencillo se puede hacer excelente fotografía. Las fotografías que Jon Cazenave presenta con el título de “Galerna” son potentes, inquientantes y seductoras de su País Vasco natal que aparece aquí como rural y mágico.
Además de las fotografías expuestas, dos proyecciones muestran el trabajo de más autores, muchos de ellos muy recomendables.

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© Teo Barba (Real)

Museo ICO

Entropía y espacio urbano
Gabrielle Basillico

Como de costumbre, la exposición que alberga el Museo ICO se centra en la fotografía de arquitectura.
Las fotografías de Gabrielle Basilico expuestas fueron tomadas desde 1979 a 1997 y son, en casi su totalidad, potentes imágenes de gran tamaño que retratan ciudades sin la presencia del ser humano.
Magníficas me parecen las fotografías de Beirut destrozado por la guerra y desierto de personas y vehículos. Esta muestra permite al espectador viajar de ciudad en ciudad, con alguna escala en España, disfrutando del trabajo de este autor, que tiene mucho de los Becher, pero también algo del voyeurismo arquitectónico de Atget. Una gran exposición, sin duda, por sus dimensiones y por la calidad de las fotografías.

gabrielle basilico Madrid

© Gabrielle Basilico

Y hasta aquí esta crónica de PhotoEspaña dedicada al Museo del Romanticismo, el Canal de Isabel II y el Museo ICO. Pronto, más.