Los otros caminos del sexo.

Hace pocos días que se ha publicado el nuevo número de la revista Abre el ojo, editada por el Instituto Europeo del Diseño. Como ya hiciera en otras ocasiones, he escrito un artículo sobre fotografía.
Este nuevo número es el primero de una trilogía sobre el deseo y va dedicado al sexo. Mi artículo habla sobre aquellos autores que han usado el sexo en sus fotografías pero no desde un punto de vista erótico.
Aquí dejo el artículo completo. También aconsejo leer Abre el ojo en este enlace.

Los otros caminos del sexo

Casi desde el comienzo de su existencia, al menos desde que fue posible fotografiar cuerpos y elementos animados sin recurrir a prolongadas exposiciones, la fotografía ha formado un binomio duradero y fructífero con el sexo.
Obviando usos pornográficos de la imagen, la fotografía descubrió hace mucho tiempo una fuente de inspiración y de creación en el cuerpo humano desnudo y en su relación con otros cuerpos. De los desnudos más sutiles a los más explícitos, de los besos más cándidos a los cuerpos unidos sin censura, en la historia de la fotografía son tantos los autores que han explotado este campo del arte de Niepce que elaborar una lista con ellos sería una tarea ímproba.
Una imagen de un cuerpo desnudo o varios conlleva siempre una carga sexual pues la figura humana no puede desligarse de la visión erótica, ya sea un detalle de la piel como en una imagen explícita. El sexo y la fotografía corren paralelos merced a la percepción particular del erotismo por parte del observador.
Pero son también muchos los fotógrafos que han tratado el sexo con sus fotografías sin buscar el erotismo sino acercándose a la materia por caminos paralelos muy diferentes entre sí pero que siempre acaban mostrando el sexo desde otro punto de vista y con muy diferentes contenidos.
Como dije, la lista de autores es larga, valga como ejemplo esta selección de nombres.
Nan Goldin.
Su tratamiento del sexo en la fotografía es uno de los más valientes e interesantes de cuantos conozco.
De origen Judío, Goldin creció de familia en familia tras el suicidio de su hermana. Tras su paso por la Satya Community School de Boston comenzó su relación con la fotografía que se solidificaría en los setenta tras conocer Provincetown, una comunidad de vacaciones en Massachusetts muy popular entre público homosexual. Allí entró en contacto con las personas que retrataría en sus fotografías durante veinte años; Sharon, Waters, Bruce, Cookie, etc. Sus amigos, los que ella llamaba Su Tribu.
Estudió en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston, graduándose en 1978. En su misma promoción estudiaron algunos grandes de la fotografía como Philip-Lorca Di Corcia.
Fue en esos años cuando incorporó a sus fotografías el flash y la película de color.
Después de dejar Boston comenzó una nueva vida en Manhattan, en el barrio de Bowery. Allí conoció el estallido del movimiento punk y la contracultura, también encontró el tema que marcaría toda su obra, la descripción de la vida sexual y sentimental de los que poblaban el ambiente contracultural.
En sus magníficas imágenes, Nan Goldin muestra la vida de sus amigos desde dentro, con una mirada cercana, como una más entre ellos. Siempre quiso ser una Drag según sus propias palabras pues las fotografió cuando hizo fotografía de moda y quedó fascinada por ellas.
En las fotografías de Goldin hay pobreza, hundimiento, enfermedades, diferencia, provocación, violencia, aislamiento, un sinfín de sentimientos y experiencias representados en sus imágenes descuadradas, saturadas e impactantes.
Nan Goldin presenta sus fotografías en forma de películas en las que las imágenes se suceden. La más famosa de esas películas es La Balada de la Dependencia Sexual, título extraído de una canción de Bertolt Brecht. Esta serie de fotografías tomadas entre 1982 y 1995 es un documento único sobre los estragos del Sida.
“La balada de la dependencia sexual y otras anteriores fueron hechas en un loft que tengo en Nueva York, donde vivíamos más de diez personas, y era un lugar donde pasaba mucha gente cada día”, recuerda la fotógrafa. “No teníamos barreras, fueron fotos hechas a finales de los setenta. Fue una época muy salvaje, pero muy creativa”.
Otra de sus series, la titulada La Balada de la Morgue trata el mismo tema.
Tras la presentación de La Balada de la Dependencia Sexual ingresó en una clínica de desintoxicación europea donde comenzó a autoretratarse y donde rodó el documental autobiográfico I’ll be your Mirror, titulado como una canción de la Velvet Underground.

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Kohei Yoshiyuki

Entre los autores orientales, especialmente entre los japoneses, el sexo es una continua fuente de creación e incluso una obsesión. Araki, Moriyama y otros han tratado el erotismo con visiones muy interesantes que merecen su espacio en otro texto. El caso de este autor supone un tratamiento del sexo diferente y original.
Nacido en 1946, sería en los años setenta cuando Yoshiyuki se hiciera famoso gracias a un incidente particular.
Por aquél entonces era un fotógrafo comercial desconocido y una noche, caminando por el parque Chuo en Shinjuku, llamó su atención una pareja de enamorados tumbada en el suelo pero sobre todo el grupo de personas que los espiaban desde los arbustos.
Llevaba su cámara encima y tomó algunas fotografías, pero la oscuridad no le permitió realizar ninguna fotografía con calidad de aquella peculiar situación.
Cuando Kodak comercializó sus flashes infrarrojos, Yoshikuki decidió volver al lugar y además exploró otros parques como los de Aoyama o Yoyogi, parques que por el día se poblaban de madres y niños que jugaban y al caer la noche se convertían en lugares de furtivos encuentros sexuales. Comenzó entonces a fotografiar a las parejas entregadas a sus actividades sexuales mientras eran observadas y espiadas por voyeurs descarados que apenas se escondían para llevar a cabo su espionaje, poco a poco sus fotografías se centraron en los mirones más que en las parejas.
Para realizar sus fotos, estuvo seis meses recorriendo los parques sin tomar fotografías, sólo para conseguir la confianza de los mirones, para que lo considerasen uno más. Se comportó como ellos lo hacían, mostraba el mismo interés que ellos pero ocultando una cámara pequeña cargada con película infrarroja. Pasó así tres años.
Él quería fotografiar a los voyeurs pero teniendo claro que eso le convertía a su vez en otro mirón, en un voyeur de voyeurs. Pero al fin y al cabo es algo inherente al acto fotográfico.
Las fotografías de esta serie, titulada El parque fueron expuestas en 1979 dentro de la galería Komai de Tokio. Todas las fotografías se positivaron en tamaño real y se apagaron todas las luces. Cada visitante recibió una linterna para que experimentara lo mismo que el fotógrafo o que los voyeurs.
Realizó otras series, como Love Hotel, con fotografías a partir de cintas de video amateur de contenido erótico tomadas por clientes de algunos hoteles destacados de tokio.

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Oliviero Toscani

Si Goldin y Yoshiyuki buscaban con sus fotografías el documento artístico de una situación o un entorno, Toscani es el perfecto ejemplo del uso del sexo como provocación con fines comerciales.
Nacido en Milán en 1942, este fotógrafo, que estudió en Zúrich entre 1961 y 1965, tiene una capacidad especial para provocar opiniones encontradas con sus imágenes. Se pueden odiar o amar, pero nunca dejan indiferente al espectador. Tras pasar por varias empresas, en los años ochenta Benetton lo contrató para darse a conocer. No tenía un departamento de publicidad específico, ni contaba con una agencia que lo respaldara, pero la marca italiana, aún una firma bastante joven, confió en el fotógrafo.
El trabajo y desarrollo de la temática para las campañas que realizarían junto a Oliviero Toscani fueron trazándose mediante reuniones en las cuales el artista exponía sus ideas. Benetton se entregó ciegamente al estilo de Toscani y se rumorea que le dieron “carta blanca” para realizar sus campañas. Entonces nació una relación con la marca que duró hasta el año 2000.
Además de con Benetton, Oliviero Toscani ha realizado campañas en la misma línea con otras marcas. Las fotografías de besos iniciaron la polémica. En ellas solo se ve a dos personas besándose, pero es en quienes se besan donde está el problema: un cura y una monja, parejas de políticos antagónicos, israelitas y palestinos, personas del mismo sexo. Estas fotografías no solo aparecían en revistas, sino también en forma de grandes vallas publicitarias con lo que el escándalo entre las mentes “bien pensantes” estaba garantizado.
En 2005 realizó una campaña para la marca Ra-Re en la que parejas homosexuales se besaban junto a un niño o en posturas ligeramente eróticas. Eran imágenes inocentes, pero por desgracia muchas personas se siguen escandalizando ante algo así y la homosexualidad es aún un tabú para un sector amplio de la población. La imagen de dos caballos copulando que realizó para Benetton perdió su carácter documental al ocupar de nuevo las vallas publicitarias y escandalizar a los más proclives al sonrojo.

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Txema Salvans
De entre los fotógrafos españoles me interesan dos autores en activo que han enfocado el sexo, y en concreto la prostitución, desde enfoques muy diferentes pero ambos de gran interés.
Txema Salvans pasó de estudiar biología a destacar en la fotografía ganando el premio Fotopres en 1997. Tras trabajar para Fabrica en Italia y en el International Center of Photography de Nueva York, recibió en 2005 el premio PhotoEspaña al mejor libro de fotografía española por Nice to meet you.
Sus trabajos que se centran en colectivos particulares mostrando sus realidades desde enfoques diferentes son de gran interés, en especial el titulado The Waiting Game.
Este libro presenta a las prostitutas que ejercen su oficio en carreteras del levante español y alrededores de Madrid.
Para realizar este ensayo fotográfico, Salvans montó su cámara sobre el triple de un teodolito de topógrafo y, ataviado con un chaleco fluorescente se acercó a estas mujeres sin levantar sospechas de que estaban siendo fotografiadas.
Las fotografías de The Waiting Game muestran a las prostitutas mientras esperan, no en contacto con sus clientes. Txema Salvans retrata sus largas horas de espera bajo el sol, descansando en muebles de deshecho o en tocones. Las mujeres ocupan un pequeño espacio en cada fotografía, siendo aplastadas por el paisaje industrial y la hostilidad de los entornos en los que pasan sus horas.
El tratamiento del color en estas imágenes insiste en el castigo del sol sobre las mujeres mediante unos colores claros y luminosos.
The Waiting Game es un excelente grito de denuncia sobre la realidad de la prostitución en las carreteras y a la vez una bella obra de arte.

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Fosi Vegue
Oriundo de Talavera de la Reina, Toledo, este fotógrafo es uno de los miembros más destacados de la generación dorada de la fotografía española, según afirma el British Journal of Photography.
Fosi Vegue es uno de los miembros más destacados de Blank Paper, el colectivo fotográfico que incluye a fotógrafos como Ricardo Cases y Oscar Monzón.
En 2006 fundó la escuela Blank Paper donde ejerce como director y profesor y gracias a ello puede desarrollar proyectos con creadores emergentes y entidades de fotografía con renombre nacional o internacional.
Autor de proyectos como Extremaunción, donde disecciona a la Iglesia en España o Grande Éxitos, un retrato detallado sobre una sala de fiestas, entre otros.
En 2014 publicó en la editorial Dalpine el libro XY XX, definido como un estudio sobre el sexo como catalizador de nuestros instintos, de nuestros deseos.
Vegue trabaja en este libro sobre un tema muy cercano a tratado por Salvans en The Waiting Game, él también basa sus fotografías en el tema de la prostitución pero su enfoque es muy diferente, antagónico, pero no por eso menos interesante.
El autor descubrió que algunas ventanas de un patio de vecinos al que tenía acceso daban a las habitaciones a un prostíbulo y eso le llevó a realizar este trabajo que él considera una actualización del Dirty Windows de Merry Alpern o incluso de La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock.
Vegue ha fotografiado con un teleobjetivo el interior de esas habitaciones y el resultado es un conjunto de imágenes confusas, donde no distinguimos rostros pero sí espaldas, manos o piernas, pues no es su intención documentar la vida privada de quienes allí operan, clientes y prostitutas, sino hacer una interesante reflexión del sexo como sistema de control o como catalizador de nuestros instintos y nuestros deseos y contradicciones.
El resultado es un conjunto de imágenes poderosas en las que el rojo y el negro son casi los colores únicos. El rojo de las bombillas, el negro de la oscuridad, de las pieles. Imágenes en las que lo escabroso del sexo practicado en esas habitaciones no se ve pero se siente, casi se respira.
Un enfoque fascinante y novedoso sobre el tema más antiguo.

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Philip Lorca Di-Corcia
Este maestro de la luz y el color trabaja sobre series temáticas en las que las fotografías han sido estudiadas al milímetro para que la luz esté bajo el control del autor en cada rincón de cada fotografía.
De entre las muy interesantes series de este autor, me interesa hablar de Hustlers (Chaperos) por el acercamiento tan original y bello del autor hacia el tema de la prostitución masculina.
Para encontrar modelos para sus fotografías recorrió en su coche las calles de Hollywood entre 1990 y 1992 buscando jóvenes que se prostituyeran. La mayoría de los chicos los encontró en “Boystown”, al este de Hollywood. A cada uno de ellos les propuso pagarles lo que cobraran por su servicio más básico a cambio de ser retratados.
Di Corcia seleccionó previamente las localizaciones y con un asistente realizó pruebas de la iluminación antes de encontrar a sus modelos.
Cada foto es un excelente retrato que se acompaña con el nombre del modelo, su edad, el lugar desde el que habían llegado a Los Ángeles y la tarifa pagada a cada uno.
Esta serie se finació con una beca obtenida del National Endowment por valor de 45.000 €. En aquél momento el gobierno estaba siendo muy criticado por parte de grupos religiosos que acusaban al NEA de financiar contenido gay, obsceno o político.
No les faltaba razón pues entre las obras subvencionadas que disgustaron al “700 Club” estaban las fotografías de negros desnudos de Mapplethorpe o Piss Christ, una fotografía de un crucifijo en un vaso de orina, de André Serrano.
Sea como fuere, Hustlers es un conjunto de hermosas imágenes cuyo interés se acrecenta por su contexto y por aquello que retratan.

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Cindy Shermann
Cynthia Morris Sherman (Nueva Jersey, 1954) es una de las fotógrafas norteamericanas e incluso de todo el mundo más respetada y admirada, por la calidad y coherencia de su trabajo.
Era la menor de cinco hermanos habitantes de un suburbio newyorkino . Como tantos artistas, comenzó dedicándose a la pintura pero pronto sintió que en ese terreno no tenía nada que decir y así pasó a la fotografía. En la universidad formó un espacio para artistas llamado Hallwalls donde ella y otros artistas exponían, y de allí se mudó a Nueva York para dedicarse por entero a la fotografía en un loft en Fulton Street. Sería en este espacio donde comenzaría a realizar sus primeros autoretratos conceptuales que serían conocidos como Complete Unititled Film Stills (1977-1980).
En estos retratos, Sherman se retrata disfrazada  para que sus fotografías parezcan escenas de películas desconocidas con una estética muy cercana al cine negro. No reproduce imágenes de películas reales, sino que sus fotografías parecen extraídas de películas, o incluso de la vida diaria.
Aquí comenzaría a descubrir lo mucho que podía expresar siendo ella el motivo principal de sus fotografías en las que el contenido conceptual era tan importante como la imagen.
En todas sus series hay un fuerte componente feminista lo que le ha llevado a realizar fotografías que aluden al sexo como denuncia. De todas ellas tal vez la más interesante y directa en el tratamiento del tema sea Centerfolds.
Así es como se conoce a las páginas centrales de las revistas masculinas que, en forma de desplegables horizontales muestran fotografías de mujeres objeto en posturas eróticas.
Sherman realizó una serie de imágenes en las que las mujeres que aparecían (Siempre ella misma) parecían haber sufrido malos tratos o mostraban agotamiento, hastío y sufrimiento.
De esta forma la autora da a los consumidores de esas revistas lo que buscan, mujeres en posters desplegables pero sus imágenes les golpean con su crudeza y la fuerza de su mensaje, con una aguda reflexión sobre el papel en la sociedad de muchas mujeres condenadas al dolor sólo por su sexo.

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Entrefotos 2016

Un año más, la feria de fotografía independiente de Madrid abre sus puertas en La Casa del Reloj.
Esta edición, la décimo octava vuelve a presentar la obra de un nutrido grupo de autores cuyos estilos y técnicas son suficientemente variopintos para que Entrefotos se convierta en visita obligada cada año por estas fechas.
La feria ya está inaugurada y hasta el próximo domingo 4 de diciembre los propios creadores, 32 artistas más un colectivo seleccionados por un jurado independiente, serán los encargados de mostrar y explicar su obra directamente al público.
El stand de cada autor es una exposición en sí misma. Los fotógrafos, tanto emergentes como consagrados, con premios nacionales e internacionales a sus espaldas, y procedentes de diferentes comunidades autónomas y de otros países, acercan al encuentro su obra más reciente, la más controvertida, vanguardista o impactante realizada a través de lo último en tecnología digital o siguiendo las pautas más tradicionales del carrete, el acto íntimo del laboratorio y el blanco y negro. En entreFotos se pueden encontrar retratos, paisajes, bodegones y en diferentes formatos. Además de las exposiciones, durante el encuentro se desarrollan otras actividades y así, el sábado, 3, habrá firma de libros desde las 13.00 horas con los fotógrafos Javier Arcenillas y Rafael Roa. El mismo día se entregará también el Premio entreFotos 2016.

REAL SOCIEDAD FOTOGRÁFICA
La asociación entreFotos, entidad sin ánimo de lucro organizadora de la feria, entregará su tradicional Premio entreFotos 2016 “por su trayectoria y esfuerzo” a la Real Sociedad Fotográfica, decana de las agrupaciones fotográficas en España y segunda del mundo. La sociedad reconocida se creó en 1898, cuando los conocimientos en esa nueva forma de expresión artística eran casi de alquimistas, y a lo largo de estos más de 100 años de vida ha sido determinante para escribir la historia de la fotografía.

Son muchos los autores presentes y muy interesantes, a continuación reseño aquellos que han captado mi interés de una forma particular.

TINO GARCÍA (Ponferrada)
De este fotógrafo me gustaría destacar una serie de fotografías titulada Tránsito en las que, utilizando pigmentos minerales sobre papel de algodón, empareja imágenes. Todas ellas son detalles que nos recuerdan carreteras y caminos.
Estos pares de imágenes tienen una gran belleza evocadora además de una fuerza plástica indudable.image1

XOÁN CRESPO (Santiago de Compostela)
Este autor gallego expone una muy interesante serie de fotografía titulada “Mascaritas” en la que retrata aquellas personas que, en carnaval, se disfrazan usando ropa vieja y materiales inservibles para disfrutar de la fiesta a través de la ocultación de la identidad y no del cambio de esta.
Son imágenes potentes, con uso del color más que interesante.
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ALBERTO COB (Madrid)
Las fotografías de Alberto Cob que muestran espacios abandonados invadidos por la arena tienen una capacidad de ensoñación que las convierte en objetos bellos per se. Este fotógrafo, antiguo contable, reflexiona sobre la la fugacidad de la existencia y la permanencia de la naturaleza.2

PACO DÍAZ (Madrid)
Paco Díaz lleva toda la vida pintando, dibujando y haciendo fotografías de paisajes urbanos. La ciudad es su inspiración. Dudaba entre estudiar arquitectura o Bellas Artes y eligió la segunda.
Su serie en al que superpone de forma digital formas geométricas sobre fotografías de espacios urbanos desiertos resulta cautivadora y misteriosa.migra_paris_louvrepeq-11-e1456393473471

 

MARÍA ANTONIA GARCÍA DE LA VEGA (Madrid)
Memorandum Natura es una serie de magníficos paisajes en blanco y negro realizada por esta fotógrafa, licenciada en Geografía e Historia (Antropología) y licenciada y doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.
Sus imágenes, de corte clásico, son bellas y potentes.
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PILAR PEQUEÑO (Madrid)
Pilar Pequeño cuenta en su currículum con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes concedida por el Ministerio de Cultura (2010). Ha expuesto en prestigiosas salas como la Galería Nacional de Arte de Pekín, el Museo de Arte Kópavogur de Islandia o el Museo Mahmoud Khalil de El Cairo y su obra está presente en colecciones públicas y privadas, entre ellas el Museo Reina Sofía o el Instituto Valenciano de Arte Moderno. Es la única artista que ha participado desde la primera edición de EntreFotos y lo hace mostrando sus magníficos bodegones sumergidos, unas imágenes bellas y potentes.peonia-2013-serieplantas-sumergidas-pilar-pequen-cc-83o-921x650

JULIÁN OCHOA (San Fernando. Cádiz)
Julián Ochoa suma más de cien premios nacionales e internacionales de fotografía, entre los que se encuentran, Premio de Honor Abeja de Oro, Guadalajara; Premio de Honor Cesar Augusto; Premio Jóvenes Fotógrafos del Ministerio de Cultura; Medalla FIAP de oro en Belbec, Bélgica o Medalla de Oro de la Confederación Española de fotografía. Entre otros títulos posee el de Maestro honorario por la FEPFI; AFIAP Artista de la Federación Internacional del Arte fotográfico o QEP Europeo de fotografía profesional en Retrato, Paisaje y Reportaje
Las fografías presentadas en esta edición de la feria pertenecen a una forma diferente de hacer reportaje, buscando un minimalismo en lo que se muestra pero con una gran carga significativa. Según mi gusto personal, de lo mejor de la feria.untitled-1

JORGE CRESPO (Madrid)
Jorge Crespo (Madrid, 1983) es un artista visual que utiliza la fotografía como medio de expresión. Sus imágenes han evolucionado desde lo más explícito, Hipoxia serie, a fotografías reflexivas donde la interpretación del espectador toma un papel importante. Su trabajo gira en torno a la psicología del individuo, mostrando sentimientos humanos mediante escenificaciones surrealistas. Estudia minuciosamente la luz y el claroscuro es su principal referencia.
Las imágenes de Crespo son misteriosas, y es ese misterio lo que les otorga una fuerza especial que se suma a su dominio de la luz y del color y las convierte en fascinantes objetos de arte.origen_final_web


Datos sobre la XVIII Feria entreFotos

Fechas: del jueves, 1 de diciembre, al domingo, 4 de diciembre
Sábado, 3 de diciembre, 12.00 h.: entrega Premio entreFotos 2016
Sábado, 3 de diciembre, 13.00 h.: firma de libros con Javier Arcenillas y Rafael Roa
Domingo, 4 de diciembre, a partir de las 17.00 h.: entrega Premio Daylightlab

Horario: jueves, de 18.30 a 21.00 horas
Viernes y sábado, de 11.00 a 21.00 horas
Domingo, de 11.00 a 20.00 horas

Lugar: Casa del Reloj del Matadero. Distrito de Arganzuela. Sala La Lonja
Paseo de la Chopera, 10. Madrid

Entrada: acceso gratuito

Hand of hope, por Michael Clancy

Añado con esta entrada una nueva imagen a la  categoría de este blog dedicada a reseñar aquellas fotografías que, por cualquier razón, han dejado huella en mi.

Hand of Hope. Michael Clancy. 1999

Michael Clancy no es uno de los fotógrafos más destacados de la historia, su trabajo es desconocido en su mayoría pero una de sus fotografías merece un puesto entre las mejores por la intensidad del momento capturado, aquél en el que la mano de un bebé nonato agarra el dedeo del cirujano que está interviniendo a la madre.

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© Michael Clancy

Para narrar la historia de la fotografía, titulada “Hand of hope” nada mejor que las propias palabras del autor que cito a continuación:

“Como fotoperiodista veterano en Nashville, Tennessee, fui contratado por el periódico USA Today para fotografiar un procedimiento quirúrgico correctivo de espina bífida. Se llevó a cabo en un feto de 21 semanas de edad en el útero de la madre, en el Vanderbilt University Medical Center. En ese momento, en 1999, con veintiún semanas en el útero era la primera vez que un equipo quirúrgico consideraba la opción de la cirugía. El peor resultado posible sería que la cirugía podría causar un parto prematuro, y ningún niño nacido antes de veintitrés semanas había sobrevivido.
La tensión se respiraba en la sala de operaciones desde el momento que comenzó la cirugía. Se hizo la típica incisión de cesárea para tener acceso al útero, que se levantó y se situó en el cruce de los muslos de la madre. Todo el procedimiento se llevaría a cabo dentro del útero. Durante el procedimiento, la posición del feto se ajustó mediante una cuidadosa manipulación de la parte exterior del útero. Todo el procedimiento quirúrgico en el niño se completó en 1 hora y trece minutos. Cuando todo terminó, el equipo quirúrgico suspiró de alivio, al igual que yo.
Mientras el médico me preguntaba qué velocidad de película estaba utilizando, por el rabillo del ojo vi el movimiento del útero, pero ninguna mano de nadie estaba cerca de él. Estaba temblando por dentro. De repente, todo un brazo salió por la abertura, luego se movió hacia atrás hasta que sólo quedó a la vista una pequeña mano. El médico se acercó y levantó la mano, que reaccionó y apretó el dedo del médico. Como si fuera una prueba de resistencia, el médico sacudió el pequeño puño. Samuel se mantuvo firme. Tomé la foto! Wow! Sucedió tan rápido que la enfermera de pie al lado me preguntó: “¿Qué pasó?” “El niño salió, le dije. “Oh. Lo hacen todo el tiempo”, respondió ella.
La abertura quirúrgica del útero fue cerrada y el útero fue puesto de nuevo dentro de la madre, cerrando a continuación la abertura de cesárea.
Transcurrieron diez días antes de saber si la foto estaba incluso enfocada. Para asegurar que no hay ninguna manipulación digital de imágenes antes de que se puedan ver, USA Today requiere que la película sea presentada sin procesar. Cuando por fin el editor de imágen me llamó, dijo, “Es la imagen más increíble que he visto nunca.”

La fotografía, por el momento que capta, es sin lugar una gran imagen, lástima que precisamente por su contenido haya sido objeto de polémica.
Por un lado, grupos antiabortistas la han utilizado como argumento para sus postulados y precisamente por este uso son muchos los que intentan defender en internet que la imagen es fraudulenta, lo cual es falso.
Es una imagen impresionante, eso es lo importante, y todo lo que venga después poco importa.

Un descubrimiento, las mujeres de Hannah Starkey

Las redes sociales cada vez son más un excelente lugar para descubrir nuevos artistas, de este modo conocí el trabajo de Hanna Starkey, a través de la muy recomendable página de Facebook, Photographic mercadillo.

Hannah Starkey (Gran Bretaña, 1971) es una más que interesante autora cuyo trabajo se centra en fotografías de mujeres situadas en entornos urbanos.
Tras estudiar fotografía y cine en la Napier University, Edimburgo, (1992-1995) y fotografía en el Royal College of Art de Londres (1996-1997), centró su interés en la fotografía por influencia de su abuela, una apasionada de la fotografía con la que compartió mucho tiempo durante  la infancia.
Las mujeres de Hannah Starkey parecen vivir en un mundo a caballo entre lo real y lo ficticio, entre una calle cualquiera de una gran ciudad y un escenario de un anuncio de moda.
Casi siempre ausentes, distraídas, sus mujeres desarrollan actividades cotidianas como un elemento más de las imágenes, a veces su importancia no es mayor que la del escenario o el color, que tal vez sea el auténtico protagonista pues Starkey domina el cromatismo de sus imágenes, unas veces cercano a Hopper, otras a realismos idilicos como el de Philip-Lorca di Corcia.
Algunas obras suyas forman parte de colecciones como la de la Tate Modern o el Victoria and Albert Museum de Londres, el Irish Museum of Modern Art de Dublín y el Castello di Rivoli de Turín.

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© De todas las imágenes, Hannah Starkey

Enlaces de interés:
Tanya Bonakdar Gallery
Hannah Starkey en Wikipedia

Meudon, por André Kertész

Tras un breve parón veraniego, continuo publicando con un nuevo texto dedicado a una única fotografía.

Húngaro de nacimiento, André Kertész fue el maestro de la foto perfecta, aquella en la que todos los elementos parecían formar parte de una coreografía vital que los situara en una perfecta armonía.
Su instante decisivo no era, como ocurriera más tarde con Cartier-Bressón y muchos otros, aquél en el que sucedía una anécdota, un suceso peculiar, sino el momento perfecto en el que todos lo que aparece en la fotografía parece estar relacionado, todos los elementos de la imagen se comunican, se necesitan y constituyen una perfecta unidad.
Maestro de Brassai entre otros, Kertész planificaba de forma minuciosa y obsesiva sus fotografías, entre otros motivos por la obvia limitación que imponía usar un carrete con un número finito de exposiciones. Su actitud planificadora y minuciosa a la hora de tomar fotografías produjo una larga colección de obras maestras. Para mí la mejor es “Meudon”.

Meudon-kerteszMeudon © André Kertész

Tomada en 1928 y publicada en 1935 con el título “Retrato del extrarradio” en el nº  51 de la revista París Magazine, no obtuvo una especial celebridad. Diez años después se volvió a publicar junto a otras del autor en el libro titulado “Un día en París”, un volumen editado por George Davis. Se trataba de un volumen muy bien editado y si bien era una publicación modesta en cuanto a formato y difusión, para el autor fue importante por la publicidad que le dio en un momento delicado.
André Kertész dejó París en 1936 para ir a Nueva York llevando todo su archivo en una maleta y de ese archivo salió el libro “Un día en París” Siempre considero un error haber ido a Estados Unidos porque su situación personal sólo empeoró con el traslado, sufriendo multitud de problemas como que fuera declarado persona non grata. La publicación de ese libro fue una especie de merecida recompensa
Si bien algunos vieron el libro como una secuela de “París de Nuit” que Brassai había publicado en 1933 y que en origen había ofrecido por Davis a Kertész, en realidad se trata de la obra de un autor singular. La fotografía “Meudón” aparece a página completa y en el pie de foto escrito por Davis se lee “La intensa irrealidad de los escenarios. Como un juguete, un tren cruza el viaducto en un barrio periférico ” Este pie de foto no es inocente pues da constancia de la irritación y molestia que esta fotografía despertó entre otros fotógrafos coetáneos pues, desde su perfección, se alejaba de las corrientes al uso en la fotografía de la época. André Kertész tomó esta fotografía cuando ya tenía 34 años y era un fotógrafo admirado y conocido en París tanto que Julien levy lo definió como un líder prolífico de la nueva escuela fotográfica documental, sin embargo no siempre llueve a gusto de todos.
La fotografía es perfecta o está muy cerca de la perfección. Todos los elementos que aparecen en ella han sido captados en el momento exacto. Un segundo antes o un segundo después la fotografía no tendría interés. El tren con su icónica columna de vapor, el hombre cargando lo que parece un cuadro, las personas que caminan por la calle, las obras al pie del puente. Todo encaja de manera sincrónica y perfecta.
Todo entra dentro de la normalidad en esta fotografía, todos son elementos cotidianos; Gente en la calle, un tren, edificios, obras, no hay nada extraordinario, pero la conjunción de todos los elementos le confiere a la fotografía el carácter de obra única e irrepetible, la perfección. Pero, como suele ocurrir con este tipo de fotografías, su calidad no es fortuita ni fruto de una única toma milagrosa.

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Las otras dos fotografías © André Kertész

Hay al menos otros dos negativos de fotografías que tomó en el mismo escenario. Una de ellas muestra sólo edificios, sin personas ni tren. Las otras dos se tomaron en otro momento porque, si bien no están fechadas, hay elementos que indican el paso del tiempo. De las otras dos una muestra una escena anodina y sin interés, la otra es la célebre fotografía fruto de la insistencia y el estudio detallado del lugar y de lo que sucede en él cada día. La existencia de las dos fotos de muestra hasta qué punto era importante para el autor insistir en un tema hasta encontrar la foto perfecta y resulta de gran utilidad para desmentir el mito del momento perfecto causado por el azar.
Se ha especulado sobre quién es la persona central en la fotografía, se habla de Willi Baumeister, y de ser así la fotografía sería un retrato pero no tendrían sentido las otras tomas sin el personaje protagonista. Sea como fuera, eso no tiene la mayor importancia.

Enlaces de interés:
Kertész en Wikipedia

Crónica particular de PhotoEspaña 2016 (IV)

Finalizo con este texto la crónica de algunas de las principales exposiciones de esta edición, a mi juicio interesante aunque quizás menos que otros años. Sólo quizás, esto es una opinión personal.

Museo del Romanticismo

Miroslav Tichý o la celebración del proceso fotográfico

Como ocurriera con Vivian Maier, este fotógrafo alcanzó su fama en base a su particular peripecia personal más que por sus fotografías, si bien en el caso de Maier la calidez de su obra está por encima de toda discusión, en el de Tichý tengo bastantes dudas.
La invasión de Praga por parte del ejército soviético provocó que Miroslav Tichý abandonara la Escuela de Bellas Artes de Praga por su desacuerdos con los nuevos rumbos de la institución y pasara décadas viviendo como un indigente al que la policía consideraba un enfermo mental que incluso pasó por varios psiquiátricos e instituciones similares.
Pintor en sus orígenes, se pasó a la fotografía cuando se construyó su propia cámara en 1960 y se dedicara a fotografiar furtivamente a las mujeres de Kyov. El resultado de este empeño es para algunos una gran obra de arte, un reflejo de los cambios de su sociedad o una maestría en el juego de luces y formas. Me gustaría compartir esa opinión pero en esta pequeña exposición sólo he visto la obra de un voyeur, un señor que se acerca a las chicas jóvenes, sobre todo si no llevan mucha ropa, y les hace una fotografía a escondidas.
El uso pictórico de su cámara, el aura sensual, etérea y casi mágica de sus retratadas y otras alabanzas que se pueden leer en el programa de mano son, para mi, meros efectos de trabajar con una cámara estenopeica y revelar en pésimas condiciones.
La muestra es muy pequeña y todas sus fotografías son impresiones de mala calidad que sólo muestran mujeres atractivas desde cerca, con la falta de nitidez propia de una lente artesanal. Así es como yo lo veo, aunque tal vez esté equivocado.
Hay, no obstante, un motivo poderoso para ver la exposición es que dos de sus cámara están expuestas, dos amalgamas de cartón, herrumbre e improvisación que, por increíble que parezca, son cámaras de fotos. Me han parecido dos objetos fascinantes, obras de arte en si mismos.

tichy2© Miroslav Tichý

tichy1© Miroslav Tichý

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Maris Maskalans. Nagli. LV- 4631

La exposición visitable en la Calcografía Nacional es un auténtico catálogo minucioso de los pobladores de Nagli, un pueblo situado en la comarca de Lagtale, en Letonia.
A la manera de August Sander pero con menos pesimismo, Maskalans ha fotografiado a los vecinos de Nagli durante veinte años construyendo durante ese tiempo un archivo visual de los pobladores del pueblo.
Todas las profesiones, todas la edades, todos los tipos han sido retratados con voluntad documental y eso, nada más y nada menos que eso es lo que ofrece esta pequeña exposición. Interesante, muy interesante.

Maskalans2© Maris Maskalans

Maskalans1

© Maris Maskalan

Hay más exposiciones e intentaré verlas y disfrutarlas, si algo llama mi atención lo comentaré, mientras tanto hablaré de otras fotografías y otros fotógrafos.