Las fotos de otro

Ayer mismo, regresando a casa después de un día puramente fotográfico (Por la mañana en el maratón de la Fnac y por la tarde fotografiando la lucha libre en el Patio de la Cebada), al pasar junto a un árbol encontré una bolsa de basura rota con su contenido desperdigado por el suelo. Había restos de juguetes viejos, algunos papeles arrugados y algo cuyo color amarillo tan característico enseguida llamó mi atención, una caja de diapositivas.
Confieso que tengo algo de vagabundo recolector propenso a llevarme para casa los objetos más inverosímiles que las calles de Madrid ponen a mi alcance, y esto era un tesoro que no podía dejar pasar.
Las fotografías, tomadas con película Kodachrome, muestran tomas de paisajes costeros y algún retrato de una mujer. La ropa y el aspecto de las imágenes me cuentan que fueron tomadas en los años 70 o incluso antes y seguramente son el recuerdo de algún viaje del que su propietario, por razones que nunca sabré, ha decidido desprenderse.
Contemplar esas imágenes me permite asomarme a un momento de una vida anónima, conocer lo que su mirada consideró digno de ser guardado, lo que debería ser el registro visual de su experiencia. Sé que sólo es un carrete de aficionado, que no he encontrado la maleta mexicana de Capa, pero aún así me siento como un viajero en el tiempo, un mirón extemporáneo al que se le ha dado el privilegio de escudriñar los recuerdos de alguien que ha decidido borrarlos de su memoria, aunque sólo soy alguien que posee las fotos de otro.
Sucede que estas fotos, dado el paso del tiempo, han perdido en gran parte sus colores pero no así de su belleza, sino que esta ha aumentado y eso, curiosamente, las enmarca dentro de una corriente fotográfica cada vez más en boga,  esa tendencia que huye del hdr y similares para crear una fotografía espontánea, una extracción de la belleza intrínseca en lo feo, en lo cotidiano. Estas fotografías ahora podrían estar expuestas en una galería junto a otras similares, pero eso su autor no lo sabrá, o tal vez sí, o tal vez algún día llegue a estas líneas siguiendo los caminos inescrutables de internet.

Muestro aquí alguna de las fotos porque entiendo que su autor ha renegado de ellas, si esto llegase a su conocimiento y considerara que no debe ser así, gustoso las retiraré.

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