Crónica de Photoespaña (VII)

Emmet Gowin.

A estas alturas de PhotoEspaña, con todo lo visto, reconozco que comienzo a saturarme de tanta repetición de esquemas y de exposiciones de relleno, por eso reconforta, y mucho, encontrarse con una exposición como esta.
Confieso que no conocía al autor hasta ahora y que ha sido un descubrimiento a tener muy en cuenta. Según leo, Gowin empezó siendo dibujante y acabó decantándose por la fotografía después de iniciar los estudios de Artes Gráficas. Sus primeras referencias fotográficas las encontró en libros de Robert Frank, Cartier-Bresson o Walker Evans y su principal influencia fue Harry Callahan (también presente en esta edición de PhotoEspaña) que fuera el director de los estudios que cursó en la Rhode Island School of Design.
Las fotografías de Gowin son las de alguien que ama la fotografía en todo lo que esta significa, que disfruta con la toma de imágenes sin importar el tema pues en cualquier lugar o momento puede surgir una buena toma. es el fotógrafo pasional, el que vive la fotografía como una forma de vida en sí misma, el que necesita captar imágenes. Emmet Gowin demuestra tener una necesidad vital de expresarse con imágenes, y lo hace con las fotos de su entorno cotidiano, con los paisajes intervenidos por el hombre fotografiados desde el aire o con las muchas fotos que tomó a su mujer, protagonista indiscutible de una serie de imágenes bellas, inquietantes, magistrales.
En todas y cada una de sus imágenes en blanco y negro, en un formato reducido, hay algo que reconforta al espectador con la fotografía, que transmite serenidad y recupera el placer de contemplar bellas imágenes más allá de juegos conceptuales y experimentales. No significa eso que Gowin no se rindiera a la capacidad experimental de la fotografía, si bien comenzó fotografiando su entorno más cercano, acabo retratando a su esposa, su eterna musa, y para ello se sirvió de recursos como cuando usó una silueta recortada del perfil de ella sobre una tela blanca en la que venían a posarse insectos nocturnos y caían hojas, dando como resultado fotos hermosas e inquietantes.
Es esta una de las mejores exposiciones de esta edición de PhotoEspaña y una visita obligada para los seguidores del festival

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Caminante Digital, el peatón en el Siglo XXI.

Esta exposición es el resultado de un concurso fotográfico convocado por la DGT para destacar la figura del peatón en el que los participantes debían enviar sus fotografías a través de Instagram.
Encontré la información de esta exposición en la guía del festival y no le mostré mayor interés. No me atraía el tema y mucho menos me interesaba el uso de Istagram, por lo que si acabé viéndola fue porque literalmente pasaba por la puerta de la tienda Fnac de La Castellana , sin embargo confieso que me sorprendió lo que encontré.
Es una muestra pequeña, llenas de fotos sencillas, todas ellas fieles al estilo habitual de las fotografías que circulan por Instagram, pero no por ello menos interesantes. Hay fotografías que usan el color o el encuadre de forma creativa y atractiva, hay originalidad en los encuadres y en la elección de motivos, también hay lugar para la repetición de ideas a pesar de la escasa cantidad de imágenes.
Quien ande por la zona puede darse una vuelta por el forum de la Fnac, merece la pena.

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Ángel Rojo
Los ojos del silencio.

Ángel Rojo fue un fotógrafo sordo que, debido a su discapacidad, decidió plasmar en imágenes la realidad de la España de los años 50.
Las fotografías que expone la fundación ONCE nos devuelven una España que fue la que fotografiaron maestros como Miserachs o Catalá Roca, una España que parecía perdida y cuyo regreso es cada vez más visible.
Son fotografías muestran una realidad amable, inocente en ocasiones, pero en todas ellas está presente la situación social y económica de la época. Es un pequeño puñado de fotografías cuyo disfrute es más que aconsejable.

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Pilar Pequeño
Paisajes cercanos.

La galería Rafael Pérez-Hernando alberga una muestra de fotografías tomadas en las riberas de márgenes y lagunas cercanas al entorno vital de la autora.
Son fotografías serenas, casi simétricas, que captan esos entornos sin la presencia del hombre, lo que les otorga un aire de misterio, incluso de magia. Es esta una fotografía paisajística que no busca retratar grandes maravillas de la naturaleza, que huye de técnicas hdr tan usuales en la fotografía de naturaleza.
Creo que algunas fotografías son demasiado similares entre sí, que hay una repetición indeseada e indeseable en una muestra no demasiado extensa, pero otras imágenes dignifican la selección por aquello que evocan y transmiten.
De todas las fotografías, me quedo sin duda con las imágenes en blanco y negro que se muestran en la planta inferior de la galería, me parece que ofrecen una mirada más personal y única, son las que más me han transmitido, las que me han contado algo más.

Pilar-Pequeño.-Jarama-laguna-verano.-2012.-serie-paisajes-cercanos

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