Historia de la fotografía, fotografías en la historia.

Me confieso visitante de exposiciones empedernido, casi obsesivo. Visitar muestras fotográficas me parece una de las mejores maneras de conocer a nuevos autores, de estar al tanto de las tendencias y estilos actuales de la fotografía, pero sucede que en ocasiones una buena exposición no es un reflejo de la actualidad fotográfica, sino una inmersión en el más glorioso pasado de la fotografía como gran arte.

 

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“Self Portrait Lying Figure, Holding Leg” de John Coplans (Espacio Telefónica)

 

Ahora son varias las exposiciones en Madrid que permiten este tipo de recorridos, la que repasa la historia de la fotografía española en la sala recoletos de la fundación Mapfre o la que recoge la obra de William Christenberry en la otra sala de la fundación, en Azca. La antológica de Catalá Roca en el Círculo de Bellas Artes, la muestra “Magnum’s first” en la sala Canal de Isabel II y la que selecciona lo mejor de la colección de fotografía contemporánea de Fundación Telefónica.
Para no alargarme demasiado, me voy a centrar en las dos que he citado en último lugar por su hondo calado en el repaso a lo que el siglo XX ha dado en cuestiones fotográficas.

Magnum’s First.

En el año 1955, la agencia Magnum estaba consolidada como la que sería una de las mejores, si no la mejor del mundo. Para avanzar un paso más en su consolidación y para reafirmarse en su intención de convertir el fotoperiodismo en un arte, Magnum decidió organizar su primera exposición colectiva.
Titulada como “Gesicht der Zeit” (El rostro del tiempo) la muestra presentaba 83 obras de los maestros que integraban la agencia; Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, Werner Bischof, Ernst Haas, Erich Lessing, Jean Marquis, Inge Morath y Marc Riboud.
La exposición se celebró en el Instituto Français de Innsbrück y después giró por varias ciudades austriacas hasta volver de nuevo al instituto, donde se le perdió el rastro. Durante muchos años la exposición estuvo desaparecida, perdida en una especie de limbo y nadie supo de su paradero e incluso de su existencia pues los organizadores fueron falleciendo y nadie en Magnum la buscaba, hasta que enn 2006l, el azar llevó a una trabajadora de la agencia a visitar el Instituto Français de Innsbrück y allí alguien le mostró las cajas que contenían la exposición íntegra, perfectamente conservada.
Ahora, Magnum hace girar por el mundo aquella exposición rebautizada como “Magnum’s first”.
Admiro el trabajo de Magnum con devoción, y tal vez por ello esta muestra me ha decepcionado en cierto modo, en realidad más que una decepción ha sido una sorpresa. No están aquí las grandes fotografías de los artistas participantes que todos conocemos, sino un trabajo ausente de fotografías espectaculares, tal vez más íntimo. No quiero decir con esto que la exposición no sea interesante, al contrario, me parece altamente recomendable.
Los autores eligieron en su mayoría para exponer en el año 1955 algunos de sus trabajos más reciente, no una selección de sus mejores fotografías, pues lo que intentaban mostrar es el reportaje fotográfico tal y como es, como una muestra de la visión personal de un fotógrafo ante el tema elegido.
Pasear entre estas fotografías supone encontrarse con el mejor periodismo fotográfico, el reportaje concienzudo, realizado con pasión y dedicación, tan alejado del fotoperiodismo instantáneo que hoy reclaman los nuevos medios.
Las 83 fotografías son un reflejo de una forma de trabajar que partió de Magnum y que ha sido seguida por fotógrafos de todo el mundo, un estilo único que está presente en cada uno de los participantes a pesar de las diferencias entre los trabajos que cada uno presentó.
De Henri Cartier-Bresson, el fundador de la agencia, se muestran las fotografías que tomó en los días previos e inmediatamente posteriores a la muerte de Gandhi. En sus fotografías apenas si aparece el propio Gandhi, pese a ser el objeto del reportaje. Al contrario, Cartier-Bresson se centra en quienes le rodearon, en los cientos de personas que lo seguían y en los miles que asistieron a las ceremonias funerarias que siguieron a su asesinato. Los rostros de estas personas, deformados por el dolor, muestran el sentimiento por la perdida de alguien en quien habían puesto todas sus esperanzas. De algún modo, esta forma sublime de fotografíar el duelo de los seguidores del difunto me recuerda a las que años más tarde tomaría otro miembro de Magnum, Paul Fusco, desde el tren que trasladaba los restos mortales de Robert Kennedy.
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Robert Capa, sin embargo, sólo presenta tres fotografías tomadas en una festividad del País Vasco Francés, cuyo tipismo es tan extraño en la obra de este fotógrafo que, aunque las convierte en objetos extraños e interesantes, a su vez les resta valor.
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Inge Morath optó por realizar un reportaje urbano con caracter social fotografiando los barrios londinenses de El Soho y Mayfair, los más conservadores de la ciudad en esa época.
Las fotografías parecen haber sido tomadas a principio de siglo por los atuendos de los retratados, o por los vehículos y el mobiliario que aparecen en las imágenes. La fotógrafa (Única mujer en Magnum en aquella época) muestra una sociedad anclada en el pasado y lo hace sin buscar la denuncia a través de la ridiculización del anacronismo en que viven, sin burlarse de ellso, al contrario, sus retratados son mostrados con dignidad y con elegancia, siendo ellos mismos los que delatan lo arcaica de su actitud.
Werner Bischof presentó la serie “Diario Fotográfico” en la que mostraba fotografías tomadas en varios países. Sus fotografías son el reflejo de un magnífico fotógrafo de viejes, en ellas aparecen niños peruanos, templos japoneses, escenas camboyanas todos unidos por el ojo del artista.
Erich Lessing retrató a los niños que encontró en las calles de Viena. Eran otros tiempos, cuando fotografiar niños no era el crimen que es hoy. Son imágenes inocentes y alegres, hay en ellas un toque naif en ocasiones cercano a un estilo más de postal que de reportaje periodístico. Sólo es cuando sabemos que fueron tomadas durante la ocupación alemana cuando las fotografías adquieren un nuevo significado por su forma de mostrar la inocencia frente al drama que la capital austriaca vivía en esos días.
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Ernst Haas fotografió el rodaje de la película Tierra de Faraones que dirigió Howard Hawks.
Viendo sus fotografías podríamos pensar que tuvo la facultad de viajar en el tiempo y retratar el antiguo Egipto in situ. Erbst Haas hace un reportaje más histórico que cinematográfico y son pocas las fotografías en las que podemos ver que se trata del rodaje de una película y no de un peculiar reportaje atemporal.
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Las imágenes que representan a Jean Marquis fueron tomadas en un viaje a regiones húngaras en 1954. En sus fotografías, Marquis retrata una Hungría rural, centrándose en el tipismo de sus habitantes pero lejos de la promoción turística típica de la época, sino del reportaje más sincero.
Marc Riboud expone una selección de retratos e instantáneas tomadas en  Dalmacia, una región cercana a Austria. Estas fotografías tomadas en el año 1951, antes de su pertenencia a Magnum, retratan de forma magistral a los pobladores de la región, en su trabajo, en sus hogares. Son retratados en sus quehaceres cotidianos con una dignidad sobervia.
El conjunto de la exposción es una colección de fotografías que nos acercan a un género mayoritario en la historia de la fotografía, el reportaje. Gracias al afán de fotógrafos como los que formaron y forman la agencia Magnum guardamos una memoria visual de nuestra era, a ellos debemos el conocimiento más profundo del mundo que nos rodea, y eso se siente contemplando las imágenes.
Fotografía Contemporánea en la colección de Fundación Telefónica.
Si los fotógrafos de Magnum transmiten la realidad, los autores presentes en esta exposición juegan con ella, la alteran y pervierten a voluntad hasta convertirla en una especie de masilla que parecen moldear a su antojo. Para Magnum la premisa fundamental era ser reflejo del mundo, los autores representados en el Espacio Telefónica trabajan sobre el concepto, sobre la falsificación de la imagen, sobre una exquisita perversión del lenguaje fotográfico.
La exposición se vertebra en torno a dos ejes que representan las dos corrientes más importantes dentro de la colección, el Posmodernismo Americano y la Escuela de Düsseldorf. Dos vertientes del arte fotográfico dispares entre sí y de las que emergen otras obras de la muestra no adscritas directamente a estas corrientes pero que algo le deben.
La fotografía de los posmodernistas es artificio y engaño convertido en arte. Es una fotografía en la que el concepto importa por encima de todo y el desconocimiento de las intenciones del autor al realizar la fotografía  puede perjudicar la comprensión de la obra por parte del espectador y por lo tanto su disfrute. Los autores posmodernistas inventan, crean y escenifican su propia realidad y eso queda perfectamente expuesto en las fotografías seleccionadas.
Jeff Wall construye una escena cotidiana de personas cargadas con bultos pasando un puente, todo en su fotografía parece una instantánea cotidiana pero todo ha sido creado artificialmente.
Vik Muniz juega con la relación entre la pintura y la fotografía. Se basa en un cuadro de Gerardt Richgter, que a su vez pintaba a partir de fotografías, lo descompone en bloques de color y organiza un mosaico de muestras Pantone que fotografía.
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“After Gerardt Richgter” de Vik Muniz

Sherrie Levine vuelve a fotografiar las fotos que tomara Eugene Atget con la intención de dar un nuevo valor a los interiores parisienses retratados por el mítico fotógrafo, algo parecido a lo que hizo Richard Prince fotografiando anuncios en revistas.
Willie Doherty fotografía a una mujer desconocida y Marina Abramovic se autoretrata durante una de sus performances, ambos con la intención de aportar un nuevo enfoque al retrato fotográfico.
Estos y otros autores navegan entre la ficción y la fotografía mientras que, en el lado opuesto de la sala, los seguidores de la Escuela de Düsseldorf se relacionan con la fotografía de una forma tal vez más fiel la la realidad pero en ocasiones igualmente insincera.
De los fundadores de la escuela, Bernd y Hilla Becher se exhiben varias fotografías de la “Chemische Fabrik Wesseling bei Köln” que representan a la perfección los principios del documentalismo arquitectónico que ellos mismos crearon.
En esa línea me permito recomendar las obras de James Casebere con su “Wrap Around Window” o “Waterhouse, Vassivière Island Sculpture” de Per Barclay, ambas ficciones con apariencia de realidad.

10-209_2 “Waterhouse, Vassivière Island Sculpture” de Per Barclay
Siempre son interesantes las fotografías de decorados de Miriam Bäckström o el retrato de la extrañeza arquitéctonica cubana que realiza Stan Douglas.
La mayor fidelidad a la Escuela se encuentra en las fotos de Günther Förg y en las de Cándida Höfer. Lo mismo se podría decir de Axel Hütte o de Sabine Horning. Todos ellos fotografían la arquitectura de una forma fría solo en apariencia, pues sus imágenes transmiten sensaciones especiales mostrando sólo fachadas e interiores de edificios. En mi opinión, tal vez el que mejor lo consigue es Jörg Sasse con su fotografía de un extraño hotel perdido en mitad de ninguna parte.
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“1063” de Jörg Sasse
Además de las fotografías adscritas al posmodernismo y a la de la Escuela de Düsseldorf, la exposición muestra imágenes de muy diferente índole e interés. Las magníficas imágenes callejeras de Philip-Lorca diCorcia, de Miguel Rio Branco o de Paul Graham, contrastan con el “Soliloquy I” de Sam Taylor-Wood que tiene un estilo de arte renacentista soberbio pese a retratar jóvenes contemporáneos.
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“Head #22 Cross Necklace ” de Philip-Lorca di Corcia
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“Soliloquy I” de Sam Taylor-Wood
El trabajo casi arqueológico que realizó Xavier Ribas durante la construcción de la sede de Telefónica o los cuarenta paisajes de “The Horizon Series” de Olafur Eliasson son perfectos ejemplos de series fotográficas.
En definitiva, Madrid es ahora mismo el lugar perfecto para conocer una muestra de lo mejor que la fotografía ha dado al arte contemporaneo. Muy diferentes miradas y modos de entender el arte de Niepce pero una misma pasión por la fotografía.
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