Génesis, cuando el medio oculta el mensaje

Después de un otoño e invierno glorioso en cuanto a fotografía, el panorama expositivo madrileño ha comenzado el nuevo año desperezándose poco a poco, con alguna muestra de interés y, como no, la estrella absoluta, “Genesis” de Sebastiao Salgado que se expone en el Caixa Forum.

Salgado1

Doscientas cuarenta y cinco fotografías en un blanco y negro perfecto que son el resultado de ocho años de trabajo del fotógrafo brasileño y en gran parte de su esposa, Lelia Wanick Salgado, se expondrán hasta el 4 de mayo, lo que provocará un aluvión de visitantes al edificio madrileño, por no hablar de los beneficios económicos ahora que cobran la entrada a cuatro euros, pues sin duda serán muchísimas las personas que no se querrán perder la muestra de uno de los fotógrafos más populares. Yo la he visto, la vi el día de la presentación a prensa y la vi por mi cuenta en otra ocasión, y por más que lo intento no soy capaz de compartir la admiración que provoca.
Descubrí a Salgado cuando expuso su obra “Trabajadores” en la Biblioteca Nacional, allá por el año 1993. Acudí desde donde entonces vivía hasta Madrid a ver la muestra y ya entonces las fotografías del brasileño me provocaron sentimientos encontrados.
Las fotografías de “Trabajadores”, y del resto de la obra de Salgado, son impresionantes, eso es indudable, un trabajo colosal ante el que hay que rendirse, lo son por lo que han reflejado y lo son por la increíble calidad técnica de cada una de las imágenes. Cada fotografía suya es un prodigio de blanco y negro puro que este heredero directo de Ansel Adams cuida hasta el paroxismo, no hay una sombra o una luz que no sean perfectas, amen de la composición o del uso de la iluminación, y para mí es en este punto ronde radica el problema, al menos el mío con respecto a su obra.
La perfección técnica tan exagerada convierte a las fotografías en algo parecido a cuadros clásicos. Hay en sus imágenes algo de las composiciones grandilocuentes de las películas de Cecil B. de Mille y otros maestos de la orquestación cinematográfica y eso hace que el resultado provoque en el espectador una sensación de frialdad, de distanciamiento de lo que se fotografía, que puede malograr la transmisión del mensaje que subyace tras toda la obra de Sebastiao Salgado.

Sebastiao Salgado

Con motivo de su visita a Madrid para presentar la exposición, el fotógrafo aprovechó para presentar a su vez la breve biografía que ha editado La Fábrica dentro de su colección Blow up libros únicos y que se titula “De mi tierra a la tierra” y en ese libro, que ahora reposa en mi mesita de noche, Salgado habla de su compromiso temprano con la defensa de la naturaleza y de la dignidad humana, un compromiso que brota de su trayectoria vital, siempre en contacto con los desfavorecidos, con los exiliados (entre los que se encuentra), con la defensa de la naturaleza que arropó su infancia. Leo su biografía y comprendo su necesidad de fotografiar las injusticias que sufren los hombres en todo el planeta, la forma en la que lo que llamamos de forma errónea progreso está condenando al ser humano al sufrimiento, y algo parecido está ocurriendo con la naturaleza.
Salgado ha dedicado su vida a fotografiar en todo el planeta esas situaciones, gracias a él hemos sabido sobre el trabajo de quienes se dejan la vida en las minas de oro de Sierra Pelada, hemos conocido la dureza del oficio de aquellos que se enfrentaron a la dura tarea de apagar los pozos de petróleo que ardían en Kuwait tras la primera guerra del golfo o muchas otras situaciones. Nos ha mostrado esos lugares, esas personas o a la naturaleza misma en un trabajo que es el resultado de habitar en los infiernos que retrata, de convertirse en uno más entre sus fotografiados. Este compromiso le valió ser miembro de Magnum, hasta que formó su propia agencia “Amazonas images” y le asegura un puesto entre los grandes.
Sin embargo, cuando yo veo sus fotografías, me da la sensación muchas veces de estar contemplando poses, escenas previamente orquestadas y calculadas. Incluso con las fotografías que forman “Génesis”, quizás más con ellas, es como si el mundo entero fuera el estudio de Salgado y la naturaleza en su conjunto hubiera aceptado posar como su modelo. Son muchas las fotografías de este último trabajo que me recuerdan fotogramas extraídos de los documentales de la 2, en las que hay más belleza en la toma y en el procesado, que en lo fotografiado.
No quiero que esta entrada se interprete como un ataque a la obra de Salgado, ni se me pasaría por la cabeza algo así, reconozco su maestría y creo que su reconocimiento internacional es más que merecido, además, no es este blog un lugar para ataques contra otros fotógrafos. Me apetecía poner en palabras los sentimientos que me provoca la obra de Sebastiao Salgado, sólo eso.
Tal vez sea porque el fotoperiodismo actual nos está acostumbrando a una fotografía que busca el impacto, morboso a veces, por encima de la belleza, tal vez porque en la era del aquí y ahora nadie dedica demasiado tiempo a la técnica en la fotografía de reportaje, quizás solo sea por mi formación particular como fotógrafo, pero temo que siempre que me acerque a la obra de este autor tendré el corazón dividido.

Salgado3

Durante la presentación a prensa de la exposición en Madrid, Salgado respondió gustoso a las preguntas de los presentes y también contó anécdotas interesantes sobre la toma de las imágenes. Hubo alguien que le interrogó planteándole una cuestión similar a la que expongo aquí, consultándole sobre la posibilidad de que el cuidado extremo de la técnica pudiera alejar al espectador del mensaje que se quiere transmitir con estas fotos (el del peligro de desaparición que sufre la naturaleza en el planeta y el propio ser humano), incluso dar lugar a que no sea percibido en absoluto y que la forma supere al fondo. Ante la pregunta, Salgado respondió que fotografiar implica siempre una actitud estética, incluso los que estábamos allí fotografiando el acto tomábamos nuestras fotos en base a planteamientos estéticos particulares, pues bien, él tiene los suyos y ahí se quedan.
Creo que me quedaré con esa respuesta.

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12 thoughts on “Génesis, cuando el medio oculta el mensaje

  1. Acusar de grandilocuencia la perfección técnica y decir que con ella se distrae al espectador del contenido es todo lo contrario de lo que pienso. Cuando me inicié en la fotografía y pude contemplar en mi tierra la exposición “Sahel: el fin del camino”, ésta me conmovió por su contenido humano y la perfección técnica del positivado como vehículo para transmitir. Siempre he creido en la fotografía como lenguaje propio con unos mecanismos para llegar al espectador y la técnica es irrenunciable e imprescindible. Aquellos que más llegan al público son los que con la técnica comunican el mensaje y motivaciones que integran su fotografía. Ojo, no digo que sea más importante la técnica sino que al 50% se hace necesaria. Ah, y en la fotografía de Salgado no hay poses, el predominio del reportaje puro es lo que identifica su fotografía. Dicho ésto, espero tener ocasión de contemplar Génesis, sólo hablo de lo que conozco hasta ahora de Salgado. Saludos

    • Manuel, siento que no has entendido lo que pretendo expresar con esta entrada del blog.
      No pienso en ningún momento que la perfección técnica implique grandilocuencia, pero sí que en algunas de sus fotografías, la espectacularidad del blanco y negro es tan protagonista que deja de lado al mensaje.
      También discrepo con tu opinión cuando dices que “aquellos que más llegan al público son los que con la técnica comunican el mensaje”, no tienes más que hojear cualquier libro de Magnum, o Life y verás como en la mayoría de las ocasiones el contenido de las fotos importa mucho más que el cuidado esteticista de la técnica, lo que no significa que no se pueda hacer fotografía de reportaje sin cuidar la técnica. Por ejemplo, las fotografías de Cristina García Rodero acostumbran a lucir un revelado y procesado magnífico, pero no es más importante que lo que cuentan.
      Y lo que nunca he dicho es que en la fotografía de Salgado haya poses, al contrario, sé que son el resultado de una implicación fabulosa con lo retratado, pero el tratamiento formal de esas imágenes es el que lleva a hacerlas parecer posadas, como fotografías de moda, y eso es lo que no me gusta de él.

      • Sin ánimo de ser pesado tan sólo puntualizo que en ningún momento considero que la técnica deba prevalecer sobre el contenido y el mensaje, repito que creo modestamente que deben estar al 50% siempre que sea posible. Magnum o Life están llenos de fotógrafos que han llevado este equilibrio a sus fotografías. El género del reportaje y más aún en determinados contextos (conflictos bélicos, etc.) se puede y debe permitir determinadas licencias. Siempre creeré en el lenguaje propio de comunicación de la fotografía, que consiste en transmitir mensajes y sentimientos con una herramienta expresiva que utiliza unas formas para ello (encuadre, profundidad de campo, contraste, densidad …). El ejemplo que utilizas de Cristina no puede venir mejor al caso, contenido y forma que implica que Cristina esté arriba y muchos por debajo. Saludos

      • Ahí está la cuestión, en las fotos de Cristina García Rodero, la técnica ha sido cuidada al detalle, pero no distrae, no se convierte en la protagonista. Lo que vemos en sus fotos es lo que nos quiere contar por encima de cuestiones formales, mientras que cuando yo veo las fotos de salgado creo estar viendo fotografía de moda o publicitaria, al menos eso es lo que yo siento y sé que mucha otra gente también

  2. Me han parecido muy interesantes las reflexiones del artículo, tanto las de la parte crítica, que me parece ponderada y en el fondo nada irrespetuosa, como la valoración de los aspectos técnicos, nada condescendiente con ellos, pues tampoco pueden estar libres de crítica por ser solo formas de hacer. Es necesario todavía seguir pensando y analizando obras como las de Salgado, pues condensan el ejemplo de un tipo de hacer fotografía que reabre la permanente polémica entre documentalismo y arte fotográfico. Al margen de que se haya avanzado ya mucho en la relativización de esa dualidad, todavía merece ser repensada a la luz de las categorías contemporáneas. Un saludo.

  3. A mí en general me gusta mucho Salgado, pero en esta muestra me cansó el uso del HDR o múltiples exposiciones que usa en casi todas las fotos de Génesis. Es cierto que tiene muchas de una composición y belleza extraordinaria, pero me cansó el uso de este recurso que le quita realismo y como creo que dice Roselinofotografo coge demasiado protagonismo. Yo utilizo el HDR cuando quiero mostrar muchos detalles de algo que está bastante muerto o sin ningún motivo interesante o que capte la atención del espectador. En cambio creo que en este caso no hacía falta, al menos no de forma tan exagerada, me gusta más cuando se usa de forma discreta, para atenuar los contrastes… pero nada más. Es una opinión sobre esta exposición, porque del fotógrafo no puedo decir más que es uno de los grandes!!

    • Guilsey, coincido contigo pero tengo que hacer una puntualización. Salgado no usa HDR, no al menos lo que ahora entendemos por HDR.
      Salgado usa cámara digital y después convierte los archivos, sin procesar, a negativo para después revelar como lo ha hecho toda su vida, con lo cual no es hdr. Lo de Salgado es dominio del revelado tradicional, ya sea él mismo o algún laboratorio que se lo haga, pero no hay retoque digital, tal y como explica en su autobiografía.

      • El trabajo por zonas en ampliadora se usa para ampliar la gama y poder “meter” en el papel, zonas que con un positivado normal se quedarían bien subexpuestas o sobrexpuestas. Por tanto viene a ser lo mismo que lo que hoy entendemos, (o entienden algunos), por hdr.

      • Efectivamente, HDR son las iniciales de High Dynamic Range (Alto rango dinámico) y toda fotografía en la que las diferentes zonas de luces y sombras aparezcan perfectamente expuestas, son HDR. Lo que ocurre es que por culpa de determinados programas tales como el Photomatix y similares, un uso inapropiado y antiestético del HDR se ha extendido e internet se ha llenado de ese tipo de fotografías hipercontrastadas de malísima calidad, hasta el punto de que para mucha gente, HDR sea eso mismo, y no lo que debería ser. A eso me refiero.

  4. Roselino,

    Es curioso cómo hemos escrito cosas similares (bueno, nosotros con nuestro estilo más punzante) sobre la exposición. Me ha sorprendido ver algunas de las coincidencias, porque no había tenido la ocasión de leer tu post hasta ahora.

    Nos seguimos leyendo.

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