Prince Street Girls, la fuerza de lo cotidiano.

 

Las grandes exposiciones fotográficas en Madrid, tales como la de Sebastiao Salgado, las de Photoespaña o algunas como la que llegará en Junio de Cartier-Bresson, copan la información cultural en lo que a fotografía respecta. Pero hay exposiciones menores en dimensiones pero nada desdeñables, programadas por pequeñas galerías, que merecen ser reseñadas igualmente, como la que expone la galería Pelayo 47 hasta el próximo día 12 de Abril, “Prince Street Girls”, de Susan Meiselas.

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La autora es una fotógrafa documental más conocida por su cobertura fotográfica de la guerra en Nicaragua y El Salvador, pero su lente captura algo más que hechos históricos, revela un instante honesto de las personas que fotografía, y la fuerza de Prince Street Girls reside justamente en eso, en la sinceridad y espontaneidad con que están hechos estos retratos.
Susan Meiselas saltó a la fama en la década de los setenta. En 1976 publicó su primer libro -hoy considerado una obra de culto- Carnival Strippers, un ensayo fotográfico sobre la vida de mujeres que hacían striptease en Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Ese mismo año se unió a la Agencia Magnum Photos, y desde entonces trabaja como fotógrafa independiente, desarrollando proyectos de fotografía documental vinculados al rescate de la memoria histórica

Susan-Meiselas.-Prince-Street-Girls.-Dee-and-Lisa-on-Mott-Street-1976.-©-Susan-Meiselas-Magnum-Photos-2014-621x311-1

Con respecto a la exposición “Prince Street Girls”, Susan cuenta que;
“En 1975, hace casi treinta y cinco años, iba en bicicleta por mi barrio Little Italy cuando de repente un destello de luz me dio en los ojos, cegándome por un momento. La luz provenía de un grupo de niñas que estaba jugando con un espejo, tratando de reflejar el sol en mi cara. Ése fue el día en que conocí a las “Prince Street Girls” -y ése fue el nombre que le di al grupo que se juntaba en la esquina de mi calle casi todos los días-. Las chicas eran de pequeñas familias italo-americanas, y casi todas estaban emparentadas entre sí. Yo era la extraña que no pertenecía al grupo. Little Italy era en esa época principalmente para italianos.

El proyecto de Prince Street Girls comenzó como una serie de encuentros fortuitos. Cuando las chicas me veían pasar, me decían: “¡Haznos una foto! ¡Haznos una foto!” Al principio yo les hacía fotos simplemente para compartirlas con ellas. Si nos encontrábamos en el mercado o en la pizzería, me presentaban a sus padres -un poco de mala gana-, pero nunca me invitaban a sus casas. Yo era su amiga secreta y mi apartamento se convirtió en una especie de escondite cuando se atrevían a cruzar la calle, aunque sus padres se lo habían prohibido.

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Meiselas  fotografió a este grupo de chicas de su barrio sin sospechar que, casi tres décadas después, esas imágenes conformarían su proyecto fotográfico más personal y que un día se plantearía mostrarlo a los demás.

Para una fotógrafa acostumbrada a fotografiar guerras y conflictos, así como situaciones de marginalidad y similares, fotografiar el devenir cotidiano de estas chicas a lo largo de los años pudo ser un mero entretenimiento en principio, pero la maestría de la fotógrafa está presente en cada una de las fotos. No son las típicas fotos de recuerdo, es una crónica de la evolución de estas chicas, de cómo las trató la vida y de cómo se enfrentaron a ella. Vemos cómo pasan de la infancia a la adolescencia y de allí a la madurez y como ese crecimiento se ve condicionado por el lugar en el que viven, como la vida de barrio dirige el comportamiento de sus residentes que forman una curiosa endogamia en la que las relaciones siempre son entre vecinos, como peces en un acuario. Pero la serie a su vez es el reflejo fidedigno y apasionado de la evolución de un barrio que ahora conocemos como Soho, y de la ciudad que lo alberga, incluso de todo su país.
Hay en las fotografías de estas chicas un cariño especial, se refleja la cercanía que la autora sentía hacia estas vecinas suyas, hay mucho amor en las fotografías y también hay sufrimiento.
Es una exposición pequeña en su tamaño pero grande en contenido que conviene visitar antes de que finalice próximamente.

Enlaces de interés:
La Galería.
La autora, en Magnum
Web de Susan Meiselas

 

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