La mirada rasgada (II)

En esta entrada continúo con mi selección de aquellos autores orientales cuya mirada me parece sustancialmente diferente de la de los fotógrafos occidentales.

Wenxin Zhang.

Zhang es una fotógrafa china que vive a caballo entre su país de origen y la ciudad de San Francisco. La vida entre la ciudad Norteamericana y China obliga a la autora a realizar contínuos viajes en los que se repiten escenarios y situaciones.
Esta situación hace que ella se vea como si estuviera dentro de un acuario y fuera un pez obligado a realizar siempre los mismos desplazamientos y observar el mismo paisaje. De eso habla en su serie “Cinco Noches, Acuario” en la que intercala fotografías con textos breves sobre sus experiencias en esos viajes.
El mundo que retrata Wenxin Zhang tiene el punto de extrañeza que para el habitante de un acuario debe tener todo lo que hay más allá de sus paredes de cristal. Son fotografías frías, extrañas pero a la vez sensuales, poéticas, con un pie en la realidad y otro en lo imaginado. El resultado es tan inquietante como mágico.

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© Wenxin Zhang

kid 012© Wenxin Zhang

Yusuke Sakai

Este fotógrafo japonés es un auténtico obseso de la forma y la composición. La geometría no sólo está presente en toda su obra, sino que llega a ser el motivo principal e incluso único.
Fascinado por las composiciones basadas en el ritmo visual y en los efectos geométricos, Sakai fotografía las calles con la mirada de un delineante o un arquitecto más que la de un fotógrafo.
Su serie de fotografías titulada “Points of view” es un trabajo obsesivo empeñado en integrar a los viandantes dentro de la geometría urbana. Otras series suyas como “Salaryman Blues” o “Lights” tienen un planteamiento más conceptual, peor la obsesión por la geometría sigue presente en cada una de sus fotografías.

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© Yusuke Sakai

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© Yusuke Sakai

Lieko Shiga.

Las fotografías de esta fotógrafa japonesa no sólo me desconciertan, sino que también me inquietan, incluso podría decir que me dan miedo.
Sus experimentos formales con la luz y el color, más allá de consideraciones técnicas (Muy importantes en este caso) tienen algo onírico más cercano a las pesadillas que a otro tipo de ensoñaciones. Y no se trata de que lo que ella retrate sean escenas aterradoras, no hay fealdad en sus fotografías, o al menos no de forma generalizada, pero hay algo que está más cercano del reino de Morfeo que del de el ser humano.
Miro sus fotografías y no sé de qué hablan ni cómo han sido tomadas, no sé si me quiere contar algo o no, pero tengo claro que me atraen del mismo modo que las habitaciones oscuras atraen a los niños, por la fascinación que ejerce lo que desconocemos por encima del riesgo inherente a ese desconocimiento.
Su trabajo cautiva, inquieta y perturba a un tiempo. ¿Se le puede pedir más a una artista?liekoshiga

© Lieko Shiga

liekoshnga© Lieko Shiga

Fan ho

Dada la tendencia de muchos redactores a repetir esquemas, Fan Ho suele aparecer etiquetado como el Ansel Adams de Hong Kong y sobre todo como el Cartier-Bresson Chino.
Ambas comparaciones no son erroneas pero a mi juicio son incompletas. Con Ansel Adams, Fan Ho comparte el dominio del blanco y negro, pero poco más, mientras que con el fundador de Magnum la cercanía es mayor, no tanto por el interés de ambos en la búsqueda del instante decisivo, sino por que ambos son unos maestros de la composición fotográfica.
Fan Ho, nacido en Shangai en 1932, es un cronista de la vida en las calles de Hong Kong. Refleja instantes cotidianos cargados de belleza pero más que buscar momentos únicos o escenas de interés se interesa en componer sus fotografías de forma obsesiva. SIn llegar a los extremos de Yusuke Sakai, ya mencionado antes, la simetría y la geometría juegan un papel importante en sus fotografías, pero con el añadido de mostrar la vida en las calles, de reflejar el devenir diario de los habitantes de una ciudad durante años. Cada una de sus fotografías es una impresionante obra de arte donde la luz y la composición se unen para crear belleza.
En ocasiones, Fan Ho juega con las múltiples exposiciones dando lugar a imagenes casi dadaistas.
Fan Ho es una personalidad dentro de la fotografía a nivel mundial, por los premios recibidos y las exposiciones realizadas, pero además es un excelente director de cine.

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© Fan Ho

Miyako Ishiuchi

Ishiuchi fotografía cicatrices. Las heridas que el paso del tiempo produce sobre los materiales, sobre la tierra, sobre las personas, son el tema recurrente de su fotografía.
Esta fotógrafa estudió extiles en la universidad y empezó a hacer fotografía en 1975, y seguramente por eso la ropa sea uno de sus motivos principales, la ropa vieja, maltratada y ajada por el tiempo. Pero también los rastros de la edad sobre la piel o las cicatrices quirúrgicas, los signos de la edad sobre cualquiera de sus motivos.
Al igual que otros fotógrafos japoneses, como puede ser el caso de Daido Moriyama, Ishiuchi utiliza para sus fotografías en blanco y negro el llamado estilo are-bure o grano-desenfoque. Son fotografías muy contrastadas, con un grano de gran tamaño y en las que las zonas negras empastadas tienen un protagonismo especial. En sus fotografías a color los tonos aparecen saturados y el contraste es elevado.
Entre sus trabajos, tal vez el más destacado sea “Mother’s – traces of the future” del que se sirvió para llenar el pabellón de Japón en la Bienal de Venecia de 2005 con fotografías y vídeos de su madre pero sobre todo de su ropa y objetos personales.
Su fotografía es triste porque nos constata el inexorable paso del tiempo y el efecto que este produce, pero no por eso exenta de belleza plástica.

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© Miyako Ishiuchi

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© Miyako Ishiuchi

Finalizo esta segunda entrada sobre fotógrafos asiáticos, pronto habrá una tercera.

Enlaces de interés:
Wenxin Zhang
Web personal
Artículo en Fraction Magazine
Yusuke Sakai
Web personal
Lieko Shiga
Web personal
Fan Ho
Web personal
Miyako Ishiuchi
Artículo en el blog “Ojos Caleidoscopio”
Entrada en Wikipedia

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Viajes fotográficos en la carretera por Norteamérica

Poco a poco quiero dedicar entradas de este blog a hablar de libros fotográficos o sobre fotografía que en mi opinión lo merezca.
Comienzo con la reseña de un magnífico libro que he publicado en www.camaramagazine.com.

Estados Unidos es un territorio inmenso donde hay lugar para todo tipo de escenarios, donde caben todas las estaciones a la vez, todos los paisajes y todos los tipos humanos y todo ese entramado de prodigios simultáneos se vertebra a través de sus carreteras.
Inmensas, interminables, rectas, monótonas y a la vez simultáneas, las carreteras dan sentido al país, actúan como un sistema linfático que trae y lleva a los americanos en el trasiego entre sus dichas y sus penurias y mantiene con vida la unión de cincuenta estados.
La importancia de las carreteras para los Estados Unidos la tuvieron muy presente todos aquellos fotógrafos que se subieron en un coche y se adentraron en el laberinto de asfalto para plasmar con sus cámaras la intrahistoria de los norteamericanos. De algunos de ellos se ocupa el libro “En la carretera, viajes fotográficos a través de Norteamérica” que acaba de publicar la editorial “La Fábrica

Foto-inicio-textoLa Fábrica” nos tiene acostumbrados a un muy alto nivel en sus publicaciones. Todos sus libros demuestran un amor por la fotografía que se plasma en forma de excelentes ediciones, pero tal vez sea este el mejor de sus trabajos recientes y digno de ser tenido en cuenta de forma especial.

Este libro habla de Estados Unidos, de sus carreteras, de sus gentes, pero también habla del viaje como iniciación, como forma de descubrimiento continuo, como método de ruptura con el pasado y camino decidido hacia la incógnita del futuro. El trabajo de los fotógrafos seleccionados nos muestran una américa que no vemos en lo que nos llega de Hollywood pero que se intuye. Es la américa de los americanos, la del día a día, la más cotidiana exaltada en su gloria y no olvidada en su miseria.
El libro es de por sí un objeto bello, desde el diseño no fotográfico de su portada hasta cada una de sus páginas, pero su contenido lo convierte en la obra imprescindible que ya es.
David Campany es el coordinador y autor del libro.
El historiador de la fotografía, comisario y artista londinense pone de nuevo en negro sobre blanco su amor por la fotografía norteamericana, como hiciera en “Arte y fotografía” una pequeña Biblia sobre el arte de Niepce en Los Estados Unidos. En el texto titulado “Breve historia del largo camino” hace un repaso a la historia de las carreteras y el transporte por esas vías en Estados Unidos y después repasa con maestría la trayectoria de lo fotógrafos que las han recorrido así como de las “Road movies” que han tratado el tema.

Lo que sigue al texto introductorio es una selección de fotógrafos y fotografías que hay que disfrutar con calma, empapándose de arte a cada nueva página.

ROBERT FRANK
“Los americanos”, la obra clave en la carrera de este fotógrafo, se ve reflejada con una selección de fotografías en las que Frank retrata la Norteamérica de su época, la más cotidiana, la más dura incluso aunque la suya no es una mirada amarga, al contrario, está llena de amor por su país y sus gentes

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ED RUSHA
“Veintiséis gasolineras” es un libro que Ed Rusha publicó en 1962 en el que fotografía veintiséis estaciones de gasolina situadas en la famosa Ruta 66. Con el retrato sobrio de cada uno de estos establecimientos está retratando la esencia de las rutas internas norteamericanas, su sobriedad, su soled incluso, y desde luego deja una constancia de su época a través de la arquitectura y la publicidad que perdurará para siempre.

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INGE MORATH
La fotógrafa austriaca miembro de Magnum fue invitada junto a otros ocho miembros de la agencia para documentar el rodaje de la película de John Huston “The Misfits”. Al acabar el trabajo, realizó un viaje de regreso junto a Cartier-Bresson y su máquina de escribir, el resultado es un conjunto de fotografías y textos que se publicó como “La carretera de Reno”. Las fotografías reflejan lo que ella encontró y los textos dejan constancia de sus impresiones, el resultado ya es historia.

inge-morath
GARRY WINOGRAND
El maestro de la fotografía callejera encontró en sus viajes por las carreteras estadounidenses la ocasión perfecta para captar la vida y lo hizo con un trabajo que supuso el paso de la fotografía publicitaria o eventos hacia aquella que lo incluyó en la historia de la fotografía. Cruzando catorce estados en un Ford Fairlane, gastó quinientos cincuenta carretes y encontró su vocación realizando un trabajo inolvidable.

Gary-Winogrand
WILLIAM EGGLESTON
El pionero y maestro del color también se dejó seducir por las carreteras y por el viaje a lo largo de Norteamérica. En su obra “Los Álamos”, resultado final de tomar más de dos mil doscientas imágenes entre los años 1965 y 1974, Eggleston se confirmó como el maestro de lo cotidiano, como el especialista en magnificar lo insignificante. Sus composiciones geométricas y su amor por el color están reflejados en estas fotografías.

Untitled, n.d., from Los Alamos, 1965-68 and 1972-74
LEE FRIEDLANDER
En “El monumento americano”, Friedlander fotografía estatuas situadas a lo largo de todo el país. Estatuas y efigies de todo tipo erigidas en honor de los héroes de la nación o de personajes casi desconocidos están distribuidas a lo largo de un país muy dado a la adoración por sus personajes más destacados.
Pero la intención de Friedlander no era retratar estos monumentos, en su mayoría aburridos e insignificantes. Junto a cada estatua aparece la vida norteamericana, su entorno, y en ocasiones estos son más protagonistas que el sujeto original de la imagen. Una forma original y única de retratar la idiosincrasia de una nación.

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JOEL MEYEROWITZ
El automóvil es un medio de transporte pero también es un parapeto. La ventanilla indiscreta del coche convierte al ocupante en un voyeur que observa a través del cristal como quien mira el resultado de la grabación de una cámara oculta, con la misma sensación de distancia a pesar de la presencia real. Así actúa Meyerowitz, se sitúa en su coche y se transforma en el gran espía, el mirón absoluto que registra lo que aparece al otro lado de la ventanilla y a su vez le cuenta al mundo cómo es realmente esa nación.

joel-Meyerowitz
JACOB HOLT
Holt es danés, su origen es un país distante de Norteamérica no sólo en la distancia física, sino también social. Tal vez por ello, durante los cinco años que estuvo haciendo auto stop por Estados Unidos sobreviviendo con lo que sacaba de vender su plasma a bancos de sangre, retrató la vida de las cuatrocientas catorce familias que le acogieron y su entorno, casi todas ellas humildes e incluso muy pobres.
Inició su viaje sin vocación fotográfica pero el relato de sus experiencias a sus padres por correo llevó a estos a enviarles una cámara con la que comenzó el retrato de la Norteamérica más dañada, de las víctimas del sistema, los alejados del American Way of Life devolviéndoles la dignidad que el capitalismo les negaba, en forma de crónica dura y descarnada, pero no ausente de belleza.

Jacob Holdt - Bilder aus Amerika
STEPHEN SHORE
Los “Lugares poco comunes” de Shore en realidad eran los más comunes en los Estados Unidos cuando se decidió a fotografiarlos con su particular mirada, pero no lo eran para la fotografía de la época que aún consagraba al blanco y negro y negaba al color el acceso a los museos y otros ámbitos artísticos.
En las fotografías de Shore, Estados Unidos se muestra como un país Kitsch, poco dado al gusto estético y seducido por los nuevos materiales industriales, los tubos de neón, los adornos grandilocuentes y los colores pastel.
Estas imágenes no sólo dignificaron la fotografía en color sino que hicieron que los americanos volvieran la mirada hacia sí mismos e hicieran un particular examen de conciencia plástica.

stephen-shore
BERNARD PLOSSU
El fotógrafo francés (Nacido en Vietnam) fotografió durante alrededor de veinte años los entornos de las carreteras norteamericanas desde su coche captando la luz y las gentes del sudoeste. Retrató los paisajes áridos, las escenas cotidianas de los lugares donde siempre es verano, lo extraño y lo cotidiano, los pueblos fantasmas y los últimos coletazos del movimiento hippie, la vida relajada del sur y el peso del sol.

Phoenix, 1980
VICTOR BURGIN
Las fotografías de Burgin, con los textos sobreimpresos que escribió para cada una de ellas, parecen extractos de periódicos, mutilaciones de algún diario norteamericano del que no ha quedado más que la imagen y el pie de foto, pero lejos del estilo periodístico, hay literatura en cada una de sus fotos, hay una historia narrada en el texto y en la imagen, hay un retrato de una generación educada por la publicidad y los medios visuales.

victor burgin

JOEL STERNFELD
Sternfeld fotografía la vida diaria de las familias de clase media norteamericana, sus vehículos, sus casas, sus actividades de ocio. Pero en cada una de sus fotografías hay un elemento perturbador, algo que no encaja pero que es real, no añadido por el artista.
Una urbanización idílica al pie de una gigantesca brecha donde ha caído un coche. El bombero comprando calabazas mientras al fondo arde una casa. El elefante renegado y agotado en una carretera cualquiera. Cachalotes varados en una playa. El bebé casi olvidado dentro de su parquecito portátil mientras los adultos se asoman a la presa del Cañón de Glen.
Todas sus fotos parecen escenas familiares tomadas por cualquier familia en su día libre pero cuando ponemos algo de atención salta un resorte en nuestra mente y todo se nubla.

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SHINYA FUJIWARA
Las imágenes de Fujiwara aportan una mirada oriental al libro. Esta fotógrafa ha retratado con su cámara muchos países, sobre todo lugares como la India o el Tibet. Para fotografiar los Estados Unidos recorrió el país en una caravana, pues para ella son los nuevos vagones y posó su mirada en su entorno, recogiendo todo tipo de instantes pues todo llamaba su atención aunque en cada imagen hay algo extraño y fuera de lugar. Alguna foto me recuerda a Moriyama por el tratamiento del blanco y negro o por el encuadre pero su originalidad es indiscutible.

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ALEC SOTH
“Durmiendo a orillas del Mississippi” es el resultado del tiempo que Soth dedicó a fotografiar su estado natal, Minnesota. Un territorio alejado de las rutas principales, carente de la luz del sudoeste y menos interesante para algunos ojos, no así para los de este fotógrafo que, fotografiando un estado estaba captando la esencia de todo un país.

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TODD HIDO
La repetición de unos pocos esquemas elementales parece ser la base en torno a la cual se estructura la arquitectura doméstica norteamericana. Las casas de madera repiten patrones a lo largo de todo el país y esa monotonía es al que retrata Hido dese su coche otorgando a las típicas viviendas con tejados a dos aguas y a los paisajes que las circundan una nueva dimensión que raya en lo onírico merced al uso del color y a esa niebla misteriosa que aparece en casi toda su obra. Una niebla que, muchas veces, no era más que su propio aliento sobre la ventanilla del coche.

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RYAN MCGINLEY
Ver las fotografías de este reportaje que es real sólo a medias produce un efecto lisérgico en el espectador. Las imágenes de estos jóvenes que desnudos o semidesnudos recorren las carreteras en una suerte de viaje iniciático confunde al espectador merced a una suerte de hipnosis que atrapa desde la primera imagen y que aumenta ante la irrealidad meditada de cada fotografía. Uno no sabe si todo es un gran montaje o es un sueño hippie convertido en realidad. Eso sí, la impresión de estar ante una obra inigualable en cuanto a su belleza se aferra al espectador como la más real de las sensaciones.

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JUSTINE KURLAND
Las fotografías de Kurland no son las de alguien que recorre las carreteras, sino la de alguien que vive en ellas. Ella y su hijo Casper recorrieron las rutas norteamericanas en una furgoneta adaptada a la vida en ruta y allá por donde pasaron fotografió a otros que, del mismo modo, habían decidido hacer de la carretera su hogar en una forma de vida alternativa y libre, sobre todo libre. Los “Outsiders” que aparecen en sus fotografías son la otra Norteamérica, la que vive al margen de cánones establecidos, la que ha conocido un significado diferente de la palabra libertad.

Claire, 8th Ward, 2012
TAIYO ONORATO Y NICO KREDS
Las carreteras fotografiadas por Onorato y Kreds no existen, bueno, sí, pero no del todo, no como aparecen en las fotografías. Son carreteras inventadas sobre otras reales, son ficción y realidad confundidas. Donde está lo real y donde lo imaginado es el juego que proponen las imágenes que forman parte de “El gran irreal”, el libro que publicaron en 2009 y que da un nuevo significado a la fotografía de carretera.

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Para concluir, el libro se completa con mapas que reflejan los itinerarios de algunos de los fotógrafos reseñados siendo el remate perfecto a una magnífica obra que recomendamos como imprescindible en cualquier biblioteca fotográfica.

Viajes fotográficos en la carretera a través de Norteamérica.
25×29 cm
336 páginas
Prólogo: David Campany
ISBN : 978-84-15691-82-2″

EntreFotos a través de sus autores

No se en que momento decidimos aceptar la ecuación arte=mercado, pero está claro que ese momento trajo consigo un daño muy grande para los fotógrafos que no han sido tocados por la varita mágica de ese hada fatua que es la fama.
Arco, como ejemplo de gran feria de arte contemporáneo, es la muestra más vívida de hasta qué punto las galerías y los expositores se dejan llevar por tendencias o por el renombre del autor de turno dejando de lado a talentos que intentan hacerse un hueco. Afortunadamente en ocasiones surgen iniciativas que intentan romper con esta situación, como es el caso de EntreFotos.
La feria de fotografía que cada año se celebra en La Casa del Reloj de Madrid y que en esta edición ha alcanzado su decimosexto cumpleaños, nació con la intención de que los autores participantes pudieran exponer y vender su obra sin los impedimentos que en muchas ocasiones llevan consigo los intermediarios.

EntreFotos1Fotografía cortesía de http://www.culturainquieta.com

Esta ha sido una edición en la que la calidad de las obras ha sido alta y eso ha sido refrendado por una afluencia considerable de público, unas 4000 personas. La feria se ha complementado con firmas de autores como Carlos Spottorno o Chema Conesa y con la entrega del premio de la feria a José Luis Mur, coleccionista fotográfico y propietario de la mayor tienda de fotografía de Europa, Fotocasión.
Dejando de lado los datos oficiales, para este texto yo quisiera centrarme en las fotografías expuestas y dejar aquí algunas de las impresiones que me han producido, siempre subjetiva y sujeta a discrepancias, como de costumbre.

Entre los expositores, y al igual que en ediciones anteriores, predomina la fotografía pictorialista o más conservadora en cuanto a planteamientos estilísticos aunque cada vez hay más presencia de autores con un tratamiento conceptual, contemporáneo o arriesgado de la fotografía. En ambos terrenos he encontrado autores relevantes cuyo trabajo me ha interesado de forma especial y otros que no tanto. Me centraré en aquellos que atraparon mi mirada.

Dentro de los más cercanos a los planteamientos artísticos de la pintura me fascina y me fascinará Pilar Pequeño.
Sus bodegones de flores sumergidas tienen una belleza tan grande y demuestran una maestría en los procesos de revelado cuya magnitud está por encima de apreciaciones relativas a su supuesta función comercial como tantas veces se ha dicho. Se trata sin duda de una magnífica fotógrafa que no por no entrar en modas y corrientes no deja de ser una gran artista.

ginkgo-2013-serie-plantas-sumergidas-de-pilar-pequeño© Pilar Pequeño

Me gusta el trabajo con obturaciones prolongadas de Alberto Espinosa pero en ese terreno me quedo con las playas de Jorge Flores.
Este autor reduce imágenes de playas repletas de bañistas a lienzos en blanco donde unas pocas pinceladas de color dibujan a los que juegan en el agua. Mediante sobreexposiciones muy controladas los matices del agua, la arena y otros elementos desaparecen y el resultado es un conjunto de bellísimas fotografías cuya fuerza va más allá de sus meras características técnicas y entra dentro de lo mágico.

 

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© Jorge Flores

Otro fotógrafo que trabaja con la reducción de tonos o con un blanco y negro en clave alta es Tino García.
De este fotógrafo me han gustado mucho las fotografías de un modelo poco convencional, un hombre voluminoso, con con todo su cuerpo cubierto de lo que los cánones consideran “imperfecciones”, pelo espeso, granos, etc, pero que ha sido retratado en una serie de excelentes desnudos cuya belleza y maestría trasciende los conceptos de belleza física. Me gustaron especialmente sus fotografías en blanco y negro, las de color me interesaron menos por el uso que hace del fotomontaje digital que, siempre desde mi punto de vista, era innecesario.

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© Tino García

Continuando con los fotógrafos que hacen del color blanco un aliado, los bodegones de Juanma Vidal tienen interés en base a su fuerza plástica y al uso de los colores que convierte a sus fotografías en objetos de arte tan atractivos como aquello que retratan. Más allá de alguna discrepancia personal con los formatos circulares, creo que el uso que ha dado a materiales reciclados combinados con flores y otros elementos orgánicos ha generado una obra de gran interés formal.

Captura de pantalla 2014-12-02 a las 17.18.55© Juanma Vidal

Angélica Suela de la Llave coincide en el uso del agua como protagonista de su obra y fotografia flores llevadas por una corriente que en alguna imagen también arrastra a Ofelia difunta. Son imágenes cargadas de poesía, con un uso sobrio del color que actúa como soporte estético de la carga poética y conceptual de unas fotografías hermosas, elegantes y melancólicas.

Ofelia-de-Angelica-Suela©Angélica Suela de la Llave

Los Lightscapes de Gert Voor in’t Holt me atrajeron por su concepción plástica y por lo que tienen de misterioso así como por la forma en la que este fotógrafo se sirve de la luz para la creación de sus imágenes. Pero me quedó la sensación de que parte del misterio se pierde al ver sus imágenes de cerca aunque nace una nueva sensación, desconcertante y turbadora.

Captura de pantalla 2014-12-02 a las 17.23.11© Gert Voor in’t Holt

Otro de los autores más cercanos al pictorialismo es José Luis López Moral que fotografía paisajes más o menos anodinos y mediante la superposición digital de texturas consigue fotografías bellas y potentes. Su proceso no es nada nuevo pero el resultado tiene la suficiente fuerza e interés como para tenerlo en cuenta.

No-time-Series-Opus-04142m141705-de-José-Luis-López-del-Moral© José Luis López Moral

Los retratos y escenas asiáticas en blanco y negro de Julián Ochoa tienen el encanto de las fotografías de los grandes fotógrafos viajeros del siglo XX. Retrata las gentes de los países que visita, generalmente personas pobres o con escasos recursos pero no es la suya una fotografía de denuncia sino que busca la belleza por encima de todo.

Captura de pantalla 2014-12-02 a las 17.16.42© Julián Ochoa

Los paisajes neblinosos en blanco y negro de María Antonia García de la Vega, merced al uso que hace de los diferentes tonos de gris y de la composición, llegan a recordarme al trabajo de Ansel Adams o alguno de sus discípulos. Potentes composiciones en bosques que tienen algo de mágico invitan a la contemplación y a dejar volar la imaginación.

Quercus-ejemplar1-de-María-Antonia-García-de-la-Vega© María Antonia García de la Vega

Pepe Huelves y sus paisajes periféricos, tan cercanos a la obra de algunos maestros de la fotografía norteamericana por la temática y por el uso del color, me pareció un artista al que habrá que seguir de cerca y ver qué tiene que contar en el futuro.

Captura de pantalla 2014-12-02 a las 17.18.39© Pepe Huelves

Estos son los fotógrafos que más interés despertaron en mi cuando visité la feria, no significa que sean mejores o peores, sólo los que en mi opinión tienen una mirada más personal o una forma de hacer fotografía destacable.
Había más, hasta un total de treinta y cinco, me parecieron más o menos interesantes pero no cabe duda de que todos dignifican con su obra una feria que intenta ser diferente y que por su voluntad de independencia y ruptura de determinadas practicas asumidas por casi todos merece continuar alcanzando nuevas ediciones y dando cabida a fotógrafos tan interesantes como los que este año han tomado parte.