Conociendo a Sofie

Sofie tiene 19 años, vive en Eilensted (Alemania), tiene síndrome de Down y es la protagonista de un hermoso trabajo fotográfico de la fotógrafa Snezhana von Buedingen.

meeting sofie© Snezhana von Buedingen

La fotógrafa (Perm, Rusia, 1983) especializada en retratos y fotografía documental, ejerce su profesión en Colonia, Alemania.
En esta hermosa colección de fotografías, Snezhana von Buedingen retrata la vida diaria de Sofie, una adolescente nacida en una familia que emigró de Dinamarca y se asentó en Alemania.

meeting sofie© Snezhana von Buedingen

Sofie vive ahora en una granja, al este del país, aunque creció al cuidado de un anticuario. Ahora su vida está en la granja, así ha sido desde que acabó el colegio.
Ama la soledad, tan sólo acompañada de su novio Andy, de algunas personas en la granja y de los animales que la pueblan.
No son estas fotografías un retrato del síndrome de Down, sino de una mujer joven que habita un entorno especial y de su vida diaria en ese lugar. Pero no cabe duda de que el síndrome es una condición determinante en las fotografías de este reportaje.

meeting sofie© Snezhana von Buedingen

Las imágenes, potentes y hermosas, muestran un entorno idílico y en cierto modo decadente, casi más el escenario de una película que un lugar real. Y en ese entorno viven Sofie y los que la rodean, retratados todos de una forma que está a caballo entre la ficción bucólica y el documentalismo más crudo.
Sofie aparece como una mujer fuerte y a la vez quebradiza, a veces una niña, otras una adulta.

meeting sofie© Snezhana von Buedingen

No es el único trabajo de Snezhana von Buedingen que explora el síndrome de Down, su serie titulada “Madre” retrata a niños con síndrome junto a sus madres.
Este trabajo me ha recordado a otro que ya reseñé en este blog; “Randy” de Robin de Puy, una maravillosa profundización en la mente de un adolescente . El enlace está al pie de este texto

meeting sofie© Snezhana von Buedingen

 

Enlaces de interés.
Web de Snezhana von Buedingen
Randy
, de Robin de Puy.
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Christophe Jacrot, el fotógrafo del frío.

Descubrí el trabajo de Christophe Jacrot en Twitter y de allí llegué a su cuenta en Instagram, fascinado por su trabajo que se caracteriza por fotografiar el frío y el clima adverso de una forma única y bella.

Nacido en Francia (1960), Jacrot es un fotógrafo que se confiesa fascinado por el enfrentamiento que se produce entre dos fuerzas antagónicas: las personas y el clima en el que viven, y plasma esa lucha en sus hermosas fotografías.


Tras sus inicios en el mundo del cine, donde dirigió varios cortos de cierto éxito, optó por la fotografía a causa de las graves restricciones monetarias del mundo cinematográfico.
Inició su trayectoria como fotógrafo obsesionado por lo que llamaríamos mal tiempo a raíz de un encargo dónde se le pedía fotografiar París bajo el sol para un librito turístico. Lo que parecía un trabajo sencillo se convirtió en una tarea dura a causa de la lluvia que caía incesante sobre París. De ese tiempo fotografiando bajo la lluvia le viene su interés por las posibilidades plásticas del clima frío o lluvioso.

Tras su libro París Under the Rain, Christophe Jacrot llegó a Hong Kong, y de allí a otras ciudades que cambian su fisonomía bajo la lluvia o la nieve. Y no sólo de lluvia o nieve se caracteriza su obra, pues fotografió, entre otros, los efectos del huracán Sandy que dejó Nueva York sin luz durante días enteros en 2012.
También Islandia, Normandía o Siberia han sido retratadas por el fotógrafo del frío. Las imágenes que tomó en Norilsk (SIberia) tienen una belleza extraña, parecen fotogramas de una película de ciencia ficción más que retratos de una ciudad real que sólo es accesible por avión y está prohibida a los extranjeros.

Su fotografía, si bien refleja una situación climática determinada, no es documental, sino que existe una clara intención pictórico que apela a los sentimientos y a la belleza que transmite la lluvia o la nieve. Hay algo romántico, evocador y en ocasiones estremecedor dentro de la belleza de sus imágenes.
Además de las fotografías con las que ilustro este texto, he encontrado dos vídeos sobre su obra y su persona, se pueden ver al final de esta entrada.

© De todas las imágenes, Christophe Jacrot.

Enlaces de interés:
Página personal
Entrada en Wikipedia

Un descubrimiento, los orfanatos rusos de Dmitry Markov

Sigo en mi empeño de descubrir en Instagram a grandes fotógrafos que han hecho de la red social su principal herramienta para mostrarse al mundo.

Descubrí las fotografías de Dmitry Markov antes de saber nada sobre el autor, sobre su historia o su técnica, y me fascinaron a un primer vistazo. Después investigué sobre el fotógrafo y lo que descubrí añadió interés a las imágenes.

Dmitry Markov nació hace 35 años en Pushkino, al este de Rusia y se crió en zonas pobres cercanas a fábricas textiles cerradas tiempo atrás, lo que condicionó su infancia y juventud, condicionada por una adicción a las drogas.
Buscando una salida a su situación, que era la misma de muchos de sus vecinos, comenzó a trabajar como periodista. Pero esa profesión no conseguía satisfacerle pues no le permitían dar la orientación a sus historias que él hubiera querido. Harto de su situación e influido por la trágica muerte de un amigo cercano regresó a las drogas.
Buscando una salida de su nueva recaída compró una cámara y entró como voluntario en un orfanato para niños con discapacidad de aprendizaje cercano a Pskov. Allí trabajó durante 7 años, tiempo suficiente para conocer a fondo a los internos del orfanato y las gentes que por allí pasaban.

En ese tiempo escribió sobre lo que allí vio usando su cámara para documentar sus artículos.
Pero estando en el orfanato le robaron su cámara y ese hecho fue decisivo en su carrera pues tras el robo comenzó a usar su Iphone y gracias a esa herramienta descubrió las posibilidades de la fotografía. 


Desde entonces, Dmtry Markov viajó por orfanatos de Rusia grabando reportajes pero, sobre todo, tomando fotografías con el teléfono.
En sus fotos aparecen amigos y conocidos suyos, muy a menudo, y aquellos que residen en los orfanatos. Todos ellos quedan reflejados en sus instantes más cotidianos, en los entornos que habitan y en toda la grandeza y la miseria de sus vidas. 

La cuenta de Instagram de Dmitry Markov cuenta actualmente con 224.000 seguidores y no paran de crecer.
El trabajo de este autor se ha convertido en un magnífico estudio sobre la Rusia menos conocida, la de la gente, sobre todo jóvenes, que sobrevive en duras condiciones. La cotidianidad de los orfanatos y de los hogares de su país se refleja en forma de magníficas imágenes que se caracterizan por un excelente uso del color pero sobre todo por una mirada única que retrata la vida de los rusos con tanta amargura como amor.

© De todas las imágenes, Dmitry Markov

Enlaces de interés:
Cuenta de instagram de Dmitry Markov

Un descubrimiento, la aventura de libertad de Emmanuel Rosario

Ahora que toda la fotografía que se cuelga en internet parece fluir hacia Instagram, no está de mal echar un vistazo a otras fuentes. De ellas, Flickr sigue siendo un excelente lugar para encontrarse con la obra de autores muy interesantes.
Ha sido en Flickr donde, por pura casualidad, me he topado con el trabajo de Emmanuel Rosario.
Bastó un vistazo para que las imágenes del autor llamaran mi atención y la capturaran sin liberarla hasta haber visto todas las fotografías que cuelga en su cuenta.
Emmanuel Rosario

© Emmanuel Rosario

Lo que a priori parecía ser una colección de imágenes domésticas de un grupo de jóvenes se desvela en pocas fotos como un excelente retrato, no sólo de un grupo de personas concreto, sino de un viaje fascinante incluso de una forma de vida.
O tal vez no, tal vez no sea nada de esto y sólo se trate de mi apreciación personal. No hay información sobre quienes son esas personas, sobre su oficio o lo que los mantiene juntos, si bien creo que es bastante obvio que se trata de un grupo de rock y de su peripecia a lo largo de los Estados Unidos.

Emmanuel Rosario

© Emmanuel Rosario

Bastaría con investigar someramente en internet para encontrar información detallada sobre las fotografías, pero he preferido no hacerlo, no saber nada sobre el autor y dejar que las fotografías sugieran en lugar de informar. Ahora, cuando los discursos interminables y muchas veces vacíos acompañan a la fotografía, me apetece no saberlo todo, me reconforta recrearme en las fotografías sin poseer toda la información, dejar que hablen por sí mismas, que cada foto me cuente sólo lo que quiera contar y disfrutar el misterio.
Emmanuel Rosario

© Emmanuel Rosario

Las fotografías de Emmanuel Rosario me hablan de un grupo de personas viviendo una aventura dentro de los parámetros clásicos del sexo, drogas y rock and roll. Veo a un grupo musical, Rotten Mangos, viviendo un viaje de música y excesos a lo largo de los Estados Unidos. Encuentro en estas imágenes una peripecia en la que el sexo tiene un componente natural y repetitivo y veo hombres tumbados, también mujeres, pero sobre todo muchos hombres semidesnudos tumbados en actitud de reposo, de descanso de sus desmadres o tal vez soportando el peso del alcohol o las drogas.

Emmanuel Rosario© Emmanuel Rosario

Estas imágenes, sus tonos cálidos y la naturaleza de los retratados, me recuerdan a las que tomara Ryan McGinley en su trabajo más célebre siguiendo a un grupo de jóvenes a lo largo de los campos norteamericanos. Hay en las fotos de Emmanuel Rosario el mismo culto a la libertad y la juventud, la misma fascinación por Norteamérica como escenario para la libertad, pero encuentro en estas un mayor apego con la realidad, mayor dureza y un leve toque de amargura. 

Emmanuel Rosario© Emmanuel Rosario

No sé si esta impresión coincide con la realidad, pero así lo veo yo y de este modo he disfrutado este descubrimiento que me ha fascinado al primer vistazo. Que cada uno extraiga su propia interpretación. Emmanuel Rosario

© Emmanuel Rosario

Enlaces de interés:
Flickr de Emmanuel Rosario 
Página del autor
Emmanuel Rosario en Instagram

Un descubrimiento. Randy, de Robin de Puy

Instagram ha pasado de ser, en mi opinión, de la red social más proclive al autobombo fotográfico a convertirse en un magnífico escaparate para descubrir autores de gran interés.
Los milennials continúan su proliferación de selfies y fotos de lo que han comido cada día, pero entre la avalancha de aspirantes a influencers crecen las cuentas de fotógrafos que no sólo muestran un interesante trabajo, sino que le sacan un gran partido a los condicionamientos formales que impone Instagram.
Tengo la intención de reseñar a algunos de los autores que poco a poco voy descubriendo mientras uso Instagram, por su alto interés y por mi firme voluntad de mantener este blog activo pese a mis limitaciones de tiempo.

Randy Robin de Puy

© Robin de Puy

Randy (Robin de Puy)

Decubrí este trabajo a través de la cuenta que en Instagram tiene Lensculture, la prestigiosa web de fomento de la fotografía y desde la primera imagen atrajo mi atención y algo más, de modo que busqué a la autora de la serie y algo de documentación en internet, cosa que ha sido difícil pues no hay mucho donde buscar.

Randy Robin de Puy© Robin de Puy

Robin de Puy es una fotógrafa neerlandesa nacida en 1986 en la ciudad de Rotterdam. Ya en el año 2009, su serie titulada “Girls in Prostitution” obtuvo en Photo Academy Award al mejor proyecto de graduación. Sólo cuatro años después, recibió el Premio nacional de Retratos por el retrato que hizo de su colega An-so e Kesteleyn.  En 2016 se inauguró su primera exposición en el Fotomuseum de La Haya con su serie “If This is True…”, una colección de retratos realizados en un viaje de 8.000 millas sobre una Harley-Davidson a lo largo de los Estados Unidos.

Randy Robin de Puy© Robin de Puy

La  obra de Robin de Puy que me ha descubierto su trabajo no es ninguna de estas, sino “Randy”, un trabajo de retrato introspectivo de una sola persona a lo largo de muchas imágenes.
El día 7 de julio de 2015, mientras recorría los Estados Unidos a lomos de su Harley, Robin de Puy estableció su base de trabajo en Ely, Nevada. Una vez dado por concluido el trabajo, decidió quedarse unos días más y esa misma noche se encontró con Randy, un adolescente desgarbado y famélico que pasó junto a ella a toda velocidad. En una fracción de segundo, ella comprendió que debía conocer a ese chico y fotografiarlo.
Randy era un preadolescente frágil, con un rostro que llamaba la atención, constelado de pecas, con grandes orejas y una expresión de pérdida constante.  ¿Puedo fotografiarte? preguntó ella y él correspondió encogiendo sus hombros. Después asintió y ella tomó un retrato. Varios días después, Robin abandonó la ciudad y creyó olvidarse de Randy.
Una vez en Amsterdam, el recuerdo de Randy no se desprendía de su mente y decidió que debía fotografiarlo de nuevo. A finales de 2016 lo buscó y más tarde en febrero de 2017, y después en mayo de 2017. En cada una de esas ocasiones, Robin tomó las fotografías que forman tan hermoso trabajo, lo acompañó de la mañana a la noche, documentó sus movimientos y su vida diaria.
“Nunca antes había conocido a alguien quien da tanto espacio para mirar, para mirarlo. A cambio beso peces ” Dijo ella, refiriéndose a la costumbre que tenía Randy de pedirle que besara los peces de río con los que solía jugar.

Randy Robin de Puy© Robin de Puy

Randy tardó ocho años en empezar a hablar, en su informe escolar se lee que  no tiene grandes dotes para la comunicación., Cuando habla, a veces sus palabras son inaudibles y poco a poco empieza a desarrollar su lenguaje y formas particulares de comunicarse. Pero Randy habló cuando Robin finalizó su trabajo y le dijo que debía partir.

Randy Robin de Puy

© Robin de Puy

La primera vez que fotografió a Randy, Robin le pidió que mirara a la lente y, como no le dijo que podía parpadear, el miró con los ojos abiertos hasta que se le escaparon las lágrimas por las mejillas. A partir de entonces, Robin le decía, antes de tomar cada foto, que podía parpadear.

© Robin de Puy

A Randy le gustaría ser policía y tener tres hijos cuando sea mayor. Randy se ríe cuando siente dolor y casi siempre tiene hambre.

© Robin de Puy

Randy” es uno de los más emotivos e impactantes trabajos de retrato fotográfico que he visto en mucho tiempo. “Randy” es una introspección delicada pero profunda en el alma de un adolescente que no es como los demás, que anda perdido pero es feliz. “Randy” es un conjunto de poderosas imágenes (Fotografías y videos) que se quedan alojadas en algún lugar del cerebro de donde no se desprenden. “Randy” es un ensayo sobre la condición humana tal y como se materializa en un chico que podría haber sido mucho más de haber nacido en otro lugar pero que gracias a ello pudo protagonizar las magníficas fotografías de Robin de Puy.


Algunos enlaces.
Web de Robin de Puy
Web de Lensculture
Robin de Puy en Instagram
Lensculture en Instagram

Joan Colom, adiós al maestro.

Acaba de fallecer Joan Colom, el fotógrafo que reunía en su persona dos características antagónicas; ser uno de los más grandes de nuestra historia fotográfica y uno de los más desconocidos.
Considero oportuno reseñar algún detalle de su biografía.
Joan Colom

© Joan Colom

Colom nació y vivió en Barcelona, y se convirtió en un cronista meticuloso de la vida en la ciudad condal. Habitante del barrio chino en los años cincuenta, Joan Colom empleaba los ratos libres que le proporcionaba su oficio de contable para salir a las calles y fotografiar su entorno vital.
Casi a escondidas, con una cámara que se refugiaba furtiva entre sus ropas, fotografiaba todo lo que se encontraba, sin distinguir clases sociales o profesiones.
En sus fotografías del barrio chino hay amor por la vida y un tremendo respeto por sus fotografiados. Pasión por la vida en las aceras y amor por la fotografía. Por desgracia, no todos lo vieron así, y ello le acarreó problemas serios.

© Joan Colom

Como fotógrafo, Joan Colom llevaba una vida discreta, más bien fotografiaba por placer, si bien tuvo contacto con actividades fotográficas que fueron definitorias de su trayectoria. En el año 1957 pasó a formar parte de la Agrupación Fotográfica de Catalunya y en 1960 participó en la creación del grupo artístico El Mussol.
Fue el contacto con la AFC lo que le animó a retratar las calles, inspirado por algunos coetáneos tales como Ramón Masats, Javier Miserachs u Oriol Maspons, los maestros del reporterismo y la fotografía humanista, tan relacionados con AFAL.

Joan Colom - La mirada de polifemo© Joan Colom

Sus fotografías del barrio chino se expusieron por primera vez en el año 1961, dentro de la sala Aixelá, con el título de “El Carrer” (La Calle), que ya era una declaración de intenciones. Esta muestra de sus imágenes le procuró fama entre los que fotógrafos que admiraban su trabajo. Fue Oriol Maspons quién le animó a hablar con Esther Tusquets, editora de Lumen, para mostrarle sus fotografías.
La editora no tardó en encontrar motivo para la publicación de un libro. En la editorial consideraron que el libro debía ir acompañado de un texto, que encargaron a Camilo José Cela.
Cela escribió un texto centrándose en las muchas prostitutas que aparecían en las fotografías del barrio chino y obviando las demás. Tituló al libro “Izas, rabizas y colipoterras” en uno de sus alardes de conocimiento del castellano, pues son tres sinónimos de la palabra “Prostituta”. En el libro sólo se mostraron las fotografías que tenían alguna relación con la prostitución, desaparecieron los niños, los obreros y tantas otras. Se publicó en 1964 y con él llegó la gloria y el escándalo.

Joan Colom - La mirada de polifemo© Joan Colom

Una de las prostitutas, Eloísa Sánchez, presentándose como camarera hija de un militar y director de prisiones en Valencia, presentó una denuncia contra el libro, el fotógrafo y el autor del texto, reclamando un millón de pesetas.  Parece ser que en realidad, esta mujer era amante del comisario del barrio chino, y que fue este quien amenazó al fotógrafo si volvía a hacer fotos en su barrio.
Sea como fuere, aunque el día del juicio ella no se presentó y la causa fue sobreseída, Joan Colom pasó treinta años retirado de la fotografía.
Renunció a la fotografía, perdió todo interés y no regresó a su arte hasta pasada su jubilación. De esa época destaca su experimentación con el color y sus imágenes sobre la Barcelona Olímpica, que mostraban una cara oscura diferente a la oficial.

Aún así, el fotógrafo deja un legado de magníficas fotografías, editadas en diferentes libros que le hicieron merecedor del Premio Nacional de Fotografía (2002), la Medalla de Oro al Mérito Cultural del Ayuntamiento de Barcelona (2003), el Premio Nacional de Artes Visuales (2004) o la Creu de Sant Jordi (2006) entre otros premios y galardones.
En el mes de diciembre del año 2013, el MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluna) montó una exposición retrospectiva con el título “Yo hago la calle” mostrando más de 500 fotografías.

La obra de Joan Colom está presente en libros o en internet. Yo he obtenido algunos de estos datos de “La calle en un instante“, un magnífico documental sobre la fotografía de calle en España, imprescindible para cada fotógrafo amante de la fotografía callejera.

Enlaces de interés.
Cronología de la obra de Joan Colom

Los otros caminos del sexo.

Hace pocos días que se ha publicado el nuevo número de la revista Abre el ojo, editada por el Instituto Europeo del Diseño. Como ya hiciera en otras ocasiones, he escrito un artículo sobre fotografía.
Este nuevo número es el primero de una trilogía sobre el deseo y va dedicado al sexo. Mi artículo habla sobre aquellos autores que han usado el sexo en sus fotografías pero no desde un punto de vista erótico.
Aquí dejo el artículo completo. También aconsejo leer Abre el ojo en este enlace.

Los otros caminos del sexo

Casi desde el comienzo de su existencia, al menos desde que fue posible fotografiar cuerpos y elementos animados sin recurrir a prolongadas exposiciones, la fotografía ha formado un binomio duradero y fructífero con el sexo.
Obviando usos pornográficos de la imagen, la fotografía descubrió hace mucho tiempo una fuente de inspiración y de creación en el cuerpo humano desnudo y en su relación con otros cuerpos. De los desnudos más sutiles a los más explícitos, de los besos más cándidos a los cuerpos unidos sin censura, en la historia de la fotografía son tantos los autores que han explotado este campo del arte de Niepce que elaborar una lista con ellos sería una tarea ímproba.
Una imagen de un cuerpo desnudo o varios conlleva siempre una carga sexual pues la figura humana no puede desligarse de la visión erótica, ya sea un detalle de la piel como en una imagen explícita. El sexo y la fotografía corren paralelos merced a la percepción particular del erotismo por parte del observador.
Pero son también muchos los fotógrafos que han tratado el sexo con sus fotografías sin buscar el erotismo sino acercándose a la materia por caminos paralelos muy diferentes entre sí pero que siempre acaban mostrando el sexo desde otro punto de vista y con muy diferentes contenidos.
Como dije, la lista de autores es larga, valga como ejemplo esta selección de nombres.
Nan Goldin.
Su tratamiento del sexo en la fotografía es uno de los más valientes e interesantes de cuantos conozco.
De origen Judío, Goldin creció de familia en familia tras el suicidio de su hermana. Tras su paso por la Satya Community School de Boston comenzó su relación con la fotografía que se solidificaría en los setenta tras conocer Provincetown, una comunidad de vacaciones en Massachusetts muy popular entre público homosexual. Allí entró en contacto con las personas que retrataría en sus fotografías durante veinte años; Sharon, Waters, Bruce, Cookie, etc. Sus amigos, los que ella llamaba Su Tribu.
Estudió en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston, graduándose en 1978. En su misma promoción estudiaron algunos grandes de la fotografía como Philip-Lorca Di Corcia.
Fue en esos años cuando incorporó a sus fotografías el flash y la película de color.
Después de dejar Boston comenzó una nueva vida en Manhattan, en el barrio de Bowery. Allí conoció el estallido del movimiento punk y la contracultura, también encontró el tema que marcaría toda su obra, la descripción de la vida sexual y sentimental de los que poblaban el ambiente contracultural.
En sus magníficas imágenes, Nan Goldin muestra la vida de sus amigos desde dentro, con una mirada cercana, como una más entre ellos. Siempre quiso ser una Drag según sus propias palabras pues las fotografió cuando hizo fotografía de moda y quedó fascinada por ellas.
En las fotografías de Goldin hay pobreza, hundimiento, enfermedades, diferencia, provocación, violencia, aislamiento, un sinfín de sentimientos y experiencias representados en sus imágenes descuadradas, saturadas e impactantes.
Nan Goldin presenta sus fotografías en forma de películas en las que las imágenes se suceden. La más famosa de esas películas es La Balada de la Dependencia Sexual, título extraído de una canción de Bertolt Brecht. Esta serie de fotografías tomadas entre 1982 y 1995 es un documento único sobre los estragos del Sida.
“La balada de la dependencia sexual y otras anteriores fueron hechas en un loft que tengo en Nueva York, donde vivíamos más de diez personas, y era un lugar donde pasaba mucha gente cada día”, recuerda la fotógrafa. “No teníamos barreras, fueron fotos hechas a finales de los setenta. Fue una época muy salvaje, pero muy creativa”.
Otra de sus series, la titulada La Balada de la Morgue trata el mismo tema.
Tras la presentación de La Balada de la Dependencia Sexual ingresó en una clínica de desintoxicación europea donde comenzó a autoretratarse y donde rodó el documental autobiográfico I’ll be your Mirror, titulado como una canción de la Velvet Underground.

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Kohei Yoshiyuki

Entre los autores orientales, especialmente entre los japoneses, el sexo es una continua fuente de creación e incluso una obsesión. Araki, Moriyama y otros han tratado el erotismo con visiones muy interesantes que merecen su espacio en otro texto. El caso de este autor supone un tratamiento del sexo diferente y original.
Nacido en 1946, sería en los años setenta cuando Yoshiyuki se hiciera famoso gracias a un incidente particular.
Por aquél entonces era un fotógrafo comercial desconocido y una noche, caminando por el parque Chuo en Shinjuku, llamó su atención una pareja de enamorados tumbada en el suelo pero sobre todo el grupo de personas que los espiaban desde los arbustos.
Llevaba su cámara encima y tomó algunas fotografías, pero la oscuridad no le permitió realizar ninguna fotografía con calidad de aquella peculiar situación.
Cuando Kodak comercializó sus flashes infrarrojos, Yoshikuki decidió volver al lugar y además exploró otros parques como los de Aoyama o Yoyogi, parques que por el día se poblaban de madres y niños que jugaban y al caer la noche se convertían en lugares de furtivos encuentros sexuales. Comenzó entonces a fotografiar a las parejas entregadas a sus actividades sexuales mientras eran observadas y espiadas por voyeurs descarados que apenas se escondían para llevar a cabo su espionaje, poco a poco sus fotografías se centraron en los mirones más que en las parejas.
Para realizar sus fotos, estuvo seis meses recorriendo los parques sin tomar fotografías, sólo para conseguir la confianza de los mirones, para que lo considerasen uno más. Se comportó como ellos lo hacían, mostraba el mismo interés que ellos pero ocultando una cámara pequeña cargada con película infrarroja. Pasó así tres años.
Él quería fotografiar a los voyeurs pero teniendo claro que eso le convertía a su vez en otro mirón, en un voyeur de voyeurs. Pero al fin y al cabo es algo inherente al acto fotográfico.
Las fotografías de esta serie, titulada El parque fueron expuestas en 1979 dentro de la galería Komai de Tokio. Todas las fotografías se positivaron en tamaño real y se apagaron todas las luces. Cada visitante recibió una linterna para que experimentara lo mismo que el fotógrafo o que los voyeurs.
Realizó otras series, como Love Hotel, con fotografías a partir de cintas de video amateur de contenido erótico tomadas por clientes de algunos hoteles destacados de tokio.

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Oliviero Toscani

Si Goldin y Yoshiyuki buscaban con sus fotografías el documento artístico de una situación o un entorno, Toscani es el perfecto ejemplo del uso del sexo como provocación con fines comerciales.
Nacido en Milán en 1942, este fotógrafo, que estudió en Zúrich entre 1961 y 1965, tiene una capacidad especial para provocar opiniones encontradas con sus imágenes. Se pueden odiar o amar, pero nunca dejan indiferente al espectador. Tras pasar por varias empresas, en los años ochenta Benetton lo contrató para darse a conocer. No tenía un departamento de publicidad específico, ni contaba con una agencia que lo respaldara, pero la marca italiana, aún una firma bastante joven, confió en el fotógrafo.
El trabajo y desarrollo de la temática para las campañas que realizarían junto a Oliviero Toscani fueron trazándose mediante reuniones en las cuales el artista exponía sus ideas. Benetton se entregó ciegamente al estilo de Toscani y se rumorea que le dieron “carta blanca” para realizar sus campañas. Entonces nació una relación con la marca que duró hasta el año 2000.
Además de con Benetton, Oliviero Toscani ha realizado campañas en la misma línea con otras marcas. Las fotografías de besos iniciaron la polémica. En ellas solo se ve a dos personas besándose, pero es en quienes se besan donde está el problema: un cura y una monja, parejas de políticos antagónicos, israelitas y palestinos, personas del mismo sexo. Estas fotografías no solo aparecían en revistas, sino también en forma de grandes vallas publicitarias con lo que el escándalo entre las mentes “bien pensantes” estaba garantizado.
En 2005 realizó una campaña para la marca Ra-Re en la que parejas homosexuales se besaban junto a un niño o en posturas ligeramente eróticas. Eran imágenes inocentes, pero por desgracia muchas personas se siguen escandalizando ante algo así y la homosexualidad es aún un tabú para un sector amplio de la población. La imagen de dos caballos copulando que realizó para Benetton perdió su carácter documental al ocupar de nuevo las vallas publicitarias y escandalizar a los más proclives al sonrojo.

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Txema Salvans
De entre los fotógrafos españoles me interesan dos autores en activo que han enfocado el sexo, y en concreto la prostitución, desde enfoques muy diferentes pero ambos de gran interés.
Txema Salvans pasó de estudiar biología a destacar en la fotografía ganando el premio Fotopres en 1997. Tras trabajar para Fabrica en Italia y en el International Center of Photography de Nueva York, recibió en 2005 el premio PhotoEspaña al mejor libro de fotografía española por Nice to meet you.
Sus trabajos que se centran en colectivos particulares mostrando sus realidades desde enfoques diferentes son de gran interés, en especial el titulado The Waiting Game.
Este libro presenta a las prostitutas que ejercen su oficio en carreteras del levante español y alrededores de Madrid.
Para realizar este ensayo fotográfico, Salvans montó su cámara sobre el triple de un teodolito de topógrafo y, ataviado con un chaleco fluorescente se acercó a estas mujeres sin levantar sospechas de que estaban siendo fotografiadas.
Las fotografías de The Waiting Game muestran a las prostitutas mientras esperan, no en contacto con sus clientes. Txema Salvans retrata sus largas horas de espera bajo el sol, descansando en muebles de deshecho o en tocones. Las mujeres ocupan un pequeño espacio en cada fotografía, siendo aplastadas por el paisaje industrial y la hostilidad de los entornos en los que pasan sus horas.
El tratamiento del color en estas imágenes insiste en el castigo del sol sobre las mujeres mediante unos colores claros y luminosos.
The Waiting Game es un excelente grito de denuncia sobre la realidad de la prostitución en las carreteras y a la vez una bella obra de arte.

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Fosi Vegue
Oriundo de Talavera de la Reina, Toledo, este fotógrafo es uno de los miembros más destacados de la generación dorada de la fotografía española, según afirma el British Journal of Photography.
Fosi Vegue es uno de los miembros más destacados de Blank Paper, el colectivo fotográfico que incluye a fotógrafos como Ricardo Cases y Oscar Monzón.
En 2006 fundó la escuela Blank Paper donde ejerce como director y profesor y gracias a ello puede desarrollar proyectos con creadores emergentes y entidades de fotografía con renombre nacional o internacional.
Autor de proyectos como Extremaunción, donde disecciona a la Iglesia en España o Grande Éxitos, un retrato detallado sobre una sala de fiestas, entre otros.
En 2014 publicó en la editorial Dalpine el libro XY XX, definido como un estudio sobre el sexo como catalizador de nuestros instintos, de nuestros deseos.
Vegue trabaja en este libro sobre un tema muy cercano a tratado por Salvans en The Waiting Game, él también basa sus fotografías en el tema de la prostitución pero su enfoque es muy diferente, antagónico, pero no por eso menos interesante.
El autor descubrió que algunas ventanas de un patio de vecinos al que tenía acceso daban a las habitaciones a un prostíbulo y eso le llevó a realizar este trabajo que él considera una actualización del Dirty Windows de Merry Alpern o incluso de La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock.
Vegue ha fotografiado con un teleobjetivo el interior de esas habitaciones y el resultado es un conjunto de imágenes confusas, donde no distinguimos rostros pero sí espaldas, manos o piernas, pues no es su intención documentar la vida privada de quienes allí operan, clientes y prostitutas, sino hacer una interesante reflexión del sexo como sistema de control o como catalizador de nuestros instintos y nuestros deseos y contradicciones.
El resultado es un conjunto de imágenes poderosas en las que el rojo y el negro son casi los colores únicos. El rojo de las bombillas, el negro de la oscuridad, de las pieles. Imágenes en las que lo escabroso del sexo practicado en esas habitaciones no se ve pero se siente, casi se respira.
Un enfoque fascinante y novedoso sobre el tema más antiguo.

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Philip Lorca Di-Corcia
Este maestro de la luz y el color trabaja sobre series temáticas en las que las fotografías han sido estudiadas al milímetro para que la luz esté bajo el control del autor en cada rincón de cada fotografía.
De entre las muy interesantes series de este autor, me interesa hablar de Hustlers (Chaperos) por el acercamiento tan original y bello del autor hacia el tema de la prostitución masculina.
Para encontrar modelos para sus fotografías recorrió en su coche las calles de Hollywood entre 1990 y 1992 buscando jóvenes que se prostituyeran. La mayoría de los chicos los encontró en “Boystown”, al este de Hollywood. A cada uno de ellos les propuso pagarles lo que cobraran por su servicio más básico a cambio de ser retratados.
Di Corcia seleccionó previamente las localizaciones y con un asistente realizó pruebas de la iluminación antes de encontrar a sus modelos.
Cada foto es un excelente retrato que se acompaña con el nombre del modelo, su edad, el lugar desde el que habían llegado a Los Ángeles y la tarifa pagada a cada uno.
Esta serie se finació con una beca obtenida del National Endowment por valor de 45.000 €. En aquél momento el gobierno estaba siendo muy criticado por parte de grupos religiosos que acusaban al NEA de financiar contenido gay, obsceno o político.
No les faltaba razón pues entre las obras subvencionadas que disgustaron al “700 Club” estaban las fotografías de negros desnudos de Mapplethorpe o Piss Christ, una fotografía de un crucifijo en un vaso de orina, de André Serrano.
Sea como fuere, Hustlers es un conjunto de hermosas imágenes cuyo interés se acrecenta por su contexto y por aquello que retratan.

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Cindy Shermann
Cynthia Morris Sherman (Nueva Jersey, 1954) es una de las fotógrafas norteamericanas e incluso de todo el mundo más respetada y admirada, por la calidad y coherencia de su trabajo.
Era la menor de cinco hermanos habitantes de un suburbio newyorkino . Como tantos artistas, comenzó dedicándose a la pintura pero pronto sintió que en ese terreno no tenía nada que decir y así pasó a la fotografía. En la universidad formó un espacio para artistas llamado Hallwalls donde ella y otros artistas exponían, y de allí se mudó a Nueva York para dedicarse por entero a la fotografía en un loft en Fulton Street. Sería en este espacio donde comenzaría a realizar sus primeros autoretratos conceptuales que serían conocidos como Complete Unititled Film Stills (1977-1980).
En estos retratos, Sherman se retrata disfrazada  para que sus fotografías parezcan escenas de películas desconocidas con una estética muy cercana al cine negro. No reproduce imágenes de películas reales, sino que sus fotografías parecen extraídas de películas, o incluso de la vida diaria.
Aquí comenzaría a descubrir lo mucho que podía expresar siendo ella el motivo principal de sus fotografías en las que el contenido conceptual era tan importante como la imagen.
En todas sus series hay un fuerte componente feminista lo que le ha llevado a realizar fotografías que aluden al sexo como denuncia. De todas ellas tal vez la más interesante y directa en el tratamiento del tema sea Centerfolds.
Así es como se conoce a las páginas centrales de las revistas masculinas que, en forma de desplegables horizontales muestran fotografías de mujeres objeto en posturas eróticas.
Sherman realizó una serie de imágenes en las que las mujeres que aparecían (Siempre ella misma) parecían haber sufrido malos tratos o mostraban agotamiento, hastío y sufrimiento.
De esta forma la autora da a los consumidores de esas revistas lo que buscan, mujeres en posters desplegables pero sus imágenes les golpean con su crudeza y la fuerza de su mensaje, con una aguda reflexión sobre el papel en la sociedad de muchas mujeres condenadas al dolor sólo por su sexo.

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