Los otros caminos del sexo.

Hace pocos días que se ha publicado el nuevo número de la revista Abre el ojo, editada por el Instituto Europeo del Diseño. Como ya hiciera en otras ocasiones, he escrito un artículo sobre fotografía.
Este nuevo número es el primero de una trilogía sobre el deseo y va dedicado al sexo. Mi artículo habla sobre aquellos autores que han usado el sexo en sus fotografías pero no desde un punto de vista erótico.
Aquí dejo el artículo completo. También aconsejo leer Abre el ojo en este enlace.

Los otros caminos del sexo

Casi desde el comienzo de su existencia, al menos desde que fue posible fotografiar cuerpos y elementos animados sin recurrir a prolongadas exposiciones, la fotografía ha formado un binomio duradero y fructífero con el sexo.
Obviando usos pornográficos de la imagen, la fotografía descubrió hace mucho tiempo una fuente de inspiración y de creación en el cuerpo humano desnudo y en su relación con otros cuerpos. De los desnudos más sutiles a los más explícitos, de los besos más cándidos a los cuerpos unidos sin censura, en la historia de la fotografía son tantos los autores que han explotado este campo del arte de Niepce que elaborar una lista con ellos sería una tarea ímproba.
Una imagen de un cuerpo desnudo o varios conlleva siempre una carga sexual pues la figura humana no puede desligarse de la visión erótica, ya sea un detalle de la piel como en una imagen explícita. El sexo y la fotografía corren paralelos merced a la percepción particular del erotismo por parte del observador.
Pero son también muchos los fotógrafos que han tratado el sexo con sus fotografías sin buscar el erotismo sino acercándose a la materia por caminos paralelos muy diferentes entre sí pero que siempre acaban mostrando el sexo desde otro punto de vista y con muy diferentes contenidos.
Como dije, la lista de autores es larga, valga como ejemplo esta selección de nombres.
Nan Goldin.
Su tratamiento del sexo en la fotografía es uno de los más valientes e interesantes de cuantos conozco.
De origen Judío, Goldin creció de familia en familia tras el suicidio de su hermana. Tras su paso por la Satya Community School de Boston comenzó su relación con la fotografía que se solidificaría en los setenta tras conocer Provincetown, una comunidad de vacaciones en Massachusetts muy popular entre público homosexual. Allí entró en contacto con las personas que retrataría en sus fotografías durante veinte años; Sharon, Waters, Bruce, Cookie, etc. Sus amigos, los que ella llamaba Su Tribu.
Estudió en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston, graduándose en 1978. En su misma promoción estudiaron algunos grandes de la fotografía como Philip-Lorca Di Corcia.
Fue en esos años cuando incorporó a sus fotografías el flash y la película de color.
Después de dejar Boston comenzó una nueva vida en Manhattan, en el barrio de Bowery. Allí conoció el estallido del movimiento punk y la contracultura, también encontró el tema que marcaría toda su obra, la descripción de la vida sexual y sentimental de los que poblaban el ambiente contracultural.
En sus magníficas imágenes, Nan Goldin muestra la vida de sus amigos desde dentro, con una mirada cercana, como una más entre ellos. Siempre quiso ser una Drag según sus propias palabras pues las fotografió cuando hizo fotografía de moda y quedó fascinada por ellas.
En las fotografías de Goldin hay pobreza, hundimiento, enfermedades, diferencia, provocación, violencia, aislamiento, un sinfín de sentimientos y experiencias representados en sus imágenes descuadradas, saturadas e impactantes.
Nan Goldin presenta sus fotografías en forma de películas en las que las imágenes se suceden. La más famosa de esas películas es La Balada de la Dependencia Sexual, título extraído de una canción de Bertolt Brecht. Esta serie de fotografías tomadas entre 1982 y 1995 es un documento único sobre los estragos del Sida.
“La balada de la dependencia sexual y otras anteriores fueron hechas en un loft que tengo en Nueva York, donde vivíamos más de diez personas, y era un lugar donde pasaba mucha gente cada día”, recuerda la fotógrafa. “No teníamos barreras, fueron fotos hechas a finales de los setenta. Fue una época muy salvaje, pero muy creativa”.
Otra de sus series, la titulada La Balada de la Morgue trata el mismo tema.
Tras la presentación de La Balada de la Dependencia Sexual ingresó en una clínica de desintoxicación europea donde comenzó a autoretratarse y donde rodó el documental autobiográfico I’ll be your Mirror, titulado como una canción de la Velvet Underground.

nan-goldin-2
Kohei Yoshiyuki

Entre los autores orientales, especialmente entre los japoneses, el sexo es una continua fuente de creación e incluso una obsesión. Araki, Moriyama y otros han tratado el erotismo con visiones muy interesantes que merecen su espacio en otro texto. El caso de este autor supone un tratamiento del sexo diferente y original.
Nacido en 1946, sería en los años setenta cuando Yoshiyuki se hiciera famoso gracias a un incidente particular.
Por aquél entonces era un fotógrafo comercial desconocido y una noche, caminando por el parque Chuo en Shinjuku, llamó su atención una pareja de enamorados tumbada en el suelo pero sobre todo el grupo de personas que los espiaban desde los arbustos.
Llevaba su cámara encima y tomó algunas fotografías, pero la oscuridad no le permitió realizar ninguna fotografía con calidad de aquella peculiar situación.
Cuando Kodak comercializó sus flashes infrarrojos, Yoshikuki decidió volver al lugar y además exploró otros parques como los de Aoyama o Yoyogi, parques que por el día se poblaban de madres y niños que jugaban y al caer la noche se convertían en lugares de furtivos encuentros sexuales. Comenzó entonces a fotografiar a las parejas entregadas a sus actividades sexuales mientras eran observadas y espiadas por voyeurs descarados que apenas se escondían para llevar a cabo su espionaje, poco a poco sus fotografías se centraron en los mirones más que en las parejas.
Para realizar sus fotos, estuvo seis meses recorriendo los parques sin tomar fotografías, sólo para conseguir la confianza de los mirones, para que lo considerasen uno más. Se comportó como ellos lo hacían, mostraba el mismo interés que ellos pero ocultando una cámara pequeña cargada con película infrarroja. Pasó así tres años.
Él quería fotografiar a los voyeurs pero teniendo claro que eso le convertía a su vez en otro mirón, en un voyeur de voyeurs. Pero al fin y al cabo es algo inherente al acto fotográfico.
Las fotografías de esta serie, titulada El parque fueron expuestas en 1979 dentro de la galería Komai de Tokio. Todas las fotografías se positivaron en tamaño real y se apagaron todas las luces. Cada visitante recibió una linterna para que experimentara lo mismo que el fotógrafo o que los voyeurs.
Realizó otras series, como Love Hotel, con fotografías a partir de cintas de video amateur de contenido erótico tomadas por clientes de algunos hoteles destacados de tokio.

yoshiyuki-1
Oliviero Toscani

Si Goldin y Yoshiyuki buscaban con sus fotografías el documento artístico de una situación o un entorno, Toscani es el perfecto ejemplo del uso del sexo como provocación con fines comerciales.
Nacido en Milán en 1942, este fotógrafo, que estudió en Zúrich entre 1961 y 1965, tiene una capacidad especial para provocar opiniones encontradas con sus imágenes. Se pueden odiar o amar, pero nunca dejan indiferente al espectador. Tras pasar por varias empresas, en los años ochenta Benetton lo contrató para darse a conocer. No tenía un departamento de publicidad específico, ni contaba con una agencia que lo respaldara, pero la marca italiana, aún una firma bastante joven, confió en el fotógrafo.
El trabajo y desarrollo de la temática para las campañas que realizarían junto a Oliviero Toscani fueron trazándose mediante reuniones en las cuales el artista exponía sus ideas. Benetton se entregó ciegamente al estilo de Toscani y se rumorea que le dieron “carta blanca” para realizar sus campañas. Entonces nació una relación con la marca que duró hasta el año 2000.
Además de con Benetton, Oliviero Toscani ha realizado campañas en la misma línea con otras marcas. Las fotografías de besos iniciaron la polémica. En ellas solo se ve a dos personas besándose, pero es en quienes se besan donde está el problema: un cura y una monja, parejas de políticos antagónicos, israelitas y palestinos, personas del mismo sexo. Estas fotografías no solo aparecían en revistas, sino también en forma de grandes vallas publicitarias con lo que el escándalo entre las mentes “bien pensantes” estaba garantizado.
En 2005 realizó una campaña para la marca Ra-Re en la que parejas homosexuales se besaban junto a un niño o en posturas ligeramente eróticas. Eran imágenes inocentes, pero por desgracia muchas personas se siguen escandalizando ante algo así y la homosexualidad es aún un tabú para un sector amplio de la población. La imagen de dos caballos copulando que realizó para Benetton perdió su carácter documental al ocupar de nuevo las vallas publicitarias y escandalizar a los más proclives al sonrojo.

toscani-2
Txema Salvans
De entre los fotógrafos españoles me interesan dos autores en activo que han enfocado el sexo, y en concreto la prostitución, desde enfoques muy diferentes pero ambos de gran interés.
Txema Salvans pasó de estudiar biología a destacar en la fotografía ganando el premio Fotopres en 1997. Tras trabajar para Fabrica en Italia y en el International Center of Photography de Nueva York, recibió en 2005 el premio PhotoEspaña al mejor libro de fotografía española por Nice to meet you.
Sus trabajos que se centran en colectivos particulares mostrando sus realidades desde enfoques diferentes son de gran interés, en especial el titulado The Waiting Game.
Este libro presenta a las prostitutas que ejercen su oficio en carreteras del levante español y alrededores de Madrid.
Para realizar este ensayo fotográfico, Salvans montó su cámara sobre el triple de un teodolito de topógrafo y, ataviado con un chaleco fluorescente se acercó a estas mujeres sin levantar sospechas de que estaban siendo fotografiadas.
Las fotografías de The Waiting Game muestran a las prostitutas mientras esperan, no en contacto con sus clientes. Txema Salvans retrata sus largas horas de espera bajo el sol, descansando en muebles de deshecho o en tocones. Las mujeres ocupan un pequeño espacio en cada fotografía, siendo aplastadas por el paisaje industrial y la hostilidad de los entornos en los que pasan sus horas.
El tratamiento del color en estas imágenes insiste en el castigo del sol sobre las mujeres mediante unos colores claros y luminosos.
The Waiting Game es un excelente grito de denuncia sobre la realidad de la prostitución en las carreteras y a la vez una bella obra de arte.

txema-salvans-1

Fosi Vegue
Oriundo de Talavera de la Reina, Toledo, este fotógrafo es uno de los miembros más destacados de la generación dorada de la fotografía española, según afirma el British Journal of Photography.
Fosi Vegue es uno de los miembros más destacados de Blank Paper, el colectivo fotográfico que incluye a fotógrafos como Ricardo Cases y Oscar Monzón.
En 2006 fundó la escuela Blank Paper donde ejerce como director y profesor y gracias a ello puede desarrollar proyectos con creadores emergentes y entidades de fotografía con renombre nacional o internacional.
Autor de proyectos como Extremaunción, donde disecciona a la Iglesia en España o Grande Éxitos, un retrato detallado sobre una sala de fiestas, entre otros.
En 2014 publicó en la editorial Dalpine el libro XY XX, definido como un estudio sobre el sexo como catalizador de nuestros instintos, de nuestros deseos.
Vegue trabaja en este libro sobre un tema muy cercano a tratado por Salvans en The Waiting Game, él también basa sus fotografías en el tema de la prostitución pero su enfoque es muy diferente, antagónico, pero no por eso menos interesante.
El autor descubrió que algunas ventanas de un patio de vecinos al que tenía acceso daban a las habitaciones a un prostíbulo y eso le llevó a realizar este trabajo que él considera una actualización del Dirty Windows de Merry Alpern o incluso de La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock.
Vegue ha fotografiado con un teleobjetivo el interior de esas habitaciones y el resultado es un conjunto de imágenes confusas, donde no distinguimos rostros pero sí espaldas, manos o piernas, pues no es su intención documentar la vida privada de quienes allí operan, clientes y prostitutas, sino hacer una interesante reflexión del sexo como sistema de control o como catalizador de nuestros instintos y nuestros deseos y contradicciones.
El resultado es un conjunto de imágenes poderosas en las que el rojo y el negro son casi los colores únicos. El rojo de las bombillas, el negro de la oscuridad, de las pieles. Imágenes en las que lo escabroso del sexo practicado en esas habitaciones no se ve pero se siente, casi se respira.
Un enfoque fascinante y novedoso sobre el tema más antiguo.

fosivegue_xyxx_007_1_0

Philip Lorca Di-Corcia
Este maestro de la luz y el color trabaja sobre series temáticas en las que las fotografías han sido estudiadas al milímetro para que la luz esté bajo el control del autor en cada rincón de cada fotografía.
De entre las muy interesantes series de este autor, me interesa hablar de Hustlers (Chaperos) por el acercamiento tan original y bello del autor hacia el tema de la prostitución masculina.
Para encontrar modelos para sus fotografías recorrió en su coche las calles de Hollywood entre 1990 y 1992 buscando jóvenes que se prostituyeran. La mayoría de los chicos los encontró en “Boystown”, al este de Hollywood. A cada uno de ellos les propuso pagarles lo que cobraran por su servicio más básico a cambio de ser retratados.
Di Corcia seleccionó previamente las localizaciones y con un asistente realizó pruebas de la iluminación antes de encontrar a sus modelos.
Cada foto es un excelente retrato que se acompaña con el nombre del modelo, su edad, el lugar desde el que habían llegado a Los Ángeles y la tarifa pagada a cada uno.
Esta serie se finació con una beca obtenida del National Endowment por valor de 45.000 €. En aquél momento el gobierno estaba siendo muy criticado por parte de grupos religiosos que acusaban al NEA de financiar contenido gay, obsceno o político.
No les faltaba razón pues entre las obras subvencionadas que disgustaron al “700 Club” estaban las fotografías de negros desnudos de Mapplethorpe o Piss Christ, una fotografía de un crucifijo en un vaso de orina, de André Serrano.
Sea como fuere, Hustlers es un conjunto de hermosas imágenes cuyo interés se acrecenta por su contexto y por aquello que retratan.

hustlers-2

Cindy Shermann
Cynthia Morris Sherman (Nueva Jersey, 1954) es una de las fotógrafas norteamericanas e incluso de todo el mundo más respetada y admirada, por la calidad y coherencia de su trabajo.
Era la menor de cinco hermanos habitantes de un suburbio newyorkino . Como tantos artistas, comenzó dedicándose a la pintura pero pronto sintió que en ese terreno no tenía nada que decir y así pasó a la fotografía. En la universidad formó un espacio para artistas llamado Hallwalls donde ella y otros artistas exponían, y de allí se mudó a Nueva York para dedicarse por entero a la fotografía en un loft en Fulton Street. Sería en este espacio donde comenzaría a realizar sus primeros autoretratos conceptuales que serían conocidos como Complete Unititled Film Stills (1977-1980).
En estos retratos, Sherman se retrata disfrazada  para que sus fotografías parezcan escenas de películas desconocidas con una estética muy cercana al cine negro. No reproduce imágenes de películas reales, sino que sus fotografías parecen extraídas de películas, o incluso de la vida diaria.
Aquí comenzaría a descubrir lo mucho que podía expresar siendo ella el motivo principal de sus fotografías en las que el contenido conceptual era tan importante como la imagen.
En todas sus series hay un fuerte componente feminista lo que le ha llevado a realizar fotografías que aluden al sexo como denuncia. De todas ellas tal vez la más interesante y directa en el tratamiento del tema sea Centerfolds.
Así es como se conoce a las páginas centrales de las revistas masculinas que, en forma de desplegables horizontales muestran fotografías de mujeres objeto en posturas eróticas.
Sherman realizó una serie de imágenes en las que las mujeres que aparecían (Siempre ella misma) parecían haber sufrido malos tratos o mostraban agotamiento, hastío y sufrimiento.
De esta forma la autora da a los consumidores de esas revistas lo que buscan, mujeres en posters desplegables pero sus imágenes les golpean con su crudeza y la fuerza de su mensaje, con una aguda reflexión sobre el papel en la sociedad de muchas mujeres condenadas al dolor sólo por su sexo.

shermann-2

Un descubrimiento, las mujeres de Hannah Starkey

Las redes sociales cada vez son más un excelente lugar para descubrir nuevos artistas, de este modo conocí el trabajo de Hanna Starkey, a través de la muy recomendable página de Facebook, Photographic mercadillo.

Hannah Starkey (Gran Bretaña, 1971) es una más que interesante autora cuyo trabajo se centra en fotografías de mujeres situadas en entornos urbanos.
Tras estudiar fotografía y cine en la Napier University, Edimburgo, (1992-1995) y fotografía en el Royal College of Art de Londres (1996-1997), centró su interés en la fotografía por influencia de su abuela, una apasionada de la fotografía con la que compartió mucho tiempo durante  la infancia.
Las mujeres de Hannah Starkey parecen vivir en un mundo a caballo entre lo real y lo ficticio, entre una calle cualquiera de una gran ciudad y un escenario de un anuncio de moda.
Casi siempre ausentes, distraídas, sus mujeres desarrollan actividades cotidianas como un elemento más de las imágenes, a veces su importancia no es mayor que la del escenario o el color, que tal vez sea el auténtico protagonista pues Starkey domina el cromatismo de sus imágenes, unas veces cercano a Hopper, otras a realismos idilicos como el de Philip-Lorca di Corcia.
Algunas obras suyas forman parte de colecciones como la de la Tate Modern o el Victoria and Albert Museum de Londres, el Irish Museum of Modern Art de Dublín y el Castello di Rivoli de Turín.

12802748_960453877373688_5014433117771139248_n
12828944_960454097373666_1812410374658155855_o
2002_untitled_march20021
2006_untitled_september20061
2005_untitled_november20051
2008_tbg10967_untitled_september20081

© De todas las imágenes, Hannah Starkey

Enlaces de interés:
Tanya Bonakdar Gallery
Hannah Starkey en Wikipedia

Beatus Ille

Afirmaba Horacio:
Beatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium
paterna rura bobus exercet suis,
solutus omni faenore,
neque excitatur classico miles truci
neque horret iratum mare,
forumque vitat et superba civium
potentiorum limina.”

En sus versos, el poeta latino alababa a todo aquél que decide abandonar la vida en la ciudad, huir del ajetreo y la presión de la sociedad urbanita y encontrar su refugio en el campo, en un terreno idealizado y casi utópico donde todo es paz y armonía con la naturaleza.
Lo proclamó Horacio y desde él han sido muchos los que han seguido sus pasos, los que han roto con una vida regida por las normas de la urbe para empezar otra casi desde cero en plena naturaleza y, como suele ocurrir, en los casos más particulares siempre hubo y habrá un fotógrafo tomando constancia del hecho.
Las comunidades aisladas, los eremitas, los que renuncian a todo, los artistas bohemios que buscan su comunión con la madre tierra, los que luchan a diario con la naturaleza salvaje, todos ellos se convierten en caldo de cultivo para reportajes fotográficos de interés porque llevan consigo la fascinación de lo inusual.
En este texto quisiera hacer una reseña de los casos que más me han interesado entre los que conozco.

Los bucólicos

Los que hacen bueno a Horacio o a Fray Luis de León. Personas que han encontrado en la vida campestre un remedo de paraíso utópico, los que sienten la naturaleza como una parte de su vida y ellos parte de la naturaleza.

Alain Laboile

Descubrí el trabajo de este fotógrafo a través de las redes sociales y me produjo una extraña sensación, había algo en sus fotos que me parecía demasiado artificial, como de poses ensayadas que dan como resultado bellas imágenes pero suficientemente falsas como para adornar los marcos de alguna cadena de muebles sueca, pero a la vez había algo fascinante, que me atraía y me forzaba a no dejar una de sus fotos sin ver, sin disfrutar de su blanco y negro y de las escenas que mostraba.
Documentándome más a fondo encontré entrevistas en las que el autor hablaba de su trabajo y donde contaba su historia. Laboile (1968, Bordeaux, France) es un escultor que vive con su familia en el campo, sus seis hijos crecen en plena naturaleza y un día comenzó a fotografiar su día a día silvestre. El autor asegura que no hay premeditación ni preparación previa en ninguna de sus fotografías, es la vida normal de unos niños que disfrutan de la naturaleza.
Las fotografías son bellas por lo que cuentan y por el uso magistral del blanco y negro, eso es indudable, y sólo por eso merecen que se les dedique un tiempo.

laboile1© Alain Laboile
Screen+Shot+2013-08-18+at+9.57.52+AM© Alain Laboile

Niki Boon

Las fotografías de Alain Laboule me han recordado las de Niki Boon, que no sólo tienen una fuerte similitud formal y conceptual, sino que incluso comparte título “Familia“.
Al igual que el autor francés, la artista neozelandesa muestra en blanco y negro la vida de sus hijos. Hay un parecido muy grande entre ambos trabajos que seguramente será casual, sólo son formas parecidas de mostrar una realidad similar. Sus fotografías muestran escenas más naturales si bien sus retratados parecen estar posando.

boon1© Niki Boon

boon2© Niki Boon

Sally Man

Los trabajos de los dos autores anteriores me recuerdan a un tercero, las fotografías que Sally Man (Virgina, Estados Unidos, 1951) tomó de sus hijos (Jessie, Virginia y Emmett) en su granja de Lexington cuando no superaban los 12 años.
Esta serie, titulada “Immediate Family” fue comprada por instituciones como el el MoMA o el Guggenheim de Nueva York si bien es recordada por la polémica que una de sus fotografías creó, la titulada “Candy Cigarrette” (1989) en la que una de sus hijas aparece sosteniendo un cigarro y en actitud de fumar. El cigarro es en realidad una golosina, no es tabaco, pero aunque el título de la obra lo deja claro la censura hizo de las suyas. Aún así, la fotografía fue vendida en Nueva York por 266.500 dólares en Nueva York.
Esta serie de fotografías es menos inocente que las de Laboile o Boom, hay algo más perturbador pero sólo intuido, más natural y real.

sallymann2© Sally Mann (Candy Cigarette)
three-graces© Sally Mann (The three graces)

Los luchadores

Pero vivir lejos de las ciudades no siempre resulta tan utópico como pueden dar a entender algunos autores. La vida puede ser muy dura donde desaparecen las comodidades y los recursos se ven mermados, y es esa vida en los extremos la que ha generado magníficos trabajos de los fotógrafos más aventureros.

Corey Arnold

Corey Arnold no es sólo fotógrafo, es también un pescador que ha faenado en Alaska desde 1995. En su currículum suma ya siete años de pesca de cangrejos y otras especies en el mar de Bering y ahora capitanea un barco en el que se dedica a la pesca del salmón salvaje en la bahía de Bristol, Alaska.
Arnold habita en una fábrica de conservas de salmón abandonada y hace tiempo que documenta su experiencia pesquera con impactantes fotografías.
Este autor muestra la vida de los que tienen que enfrentarse a diario contra la madre naturaleza para ser parte de ella. Lo que sus imágenes muestran es la cara menos amable de la vida alejada de la ciudad pero no por ello menos interesante.
Corey Arnold ha publicado dos libros sobre su obra y sus fotografías han sido expuestas o publicadas en medios como The New Yorker, Paris Review, New York Times, Tiempo, National Geographic  o Esquire entre muchas otras.
Después de zambullirnos literalmente en sus reportajes fotográficos nos dará que pensar cada vez que estemos delante de una lata de conserva de pescado.

Corey-Arnold-FWBS-27,large.1455914620© Corey Arnold

Corey-Arnold-Wolf-Tide-9,xlarge.1455914620© Corey Arnold

Bharat Sikka

Nacido en Benarés en 1973, este fotógrafo forjó su carrera en Nueva York y actualmente vive entre La India y Europa. Tiene a sus espaldas un amplio curriculum como fotógrafo publicitario y editorial, pero a su vez cultiva el reportaje de caracter social.
De entre esos reportajes hay uno que me interesa sobre los demás, el titulado “The road to Salvador do mundo“.
Salvador do mundo es una población pequeña en Goa, India, cuyos habitantes viven en condiciones de miseria, en realidad no es más que uno de tantos villorrios miserables que existen en el mundo, pero de nuevo es la mirada de un fotógrafo quien dota a lo retratado de una dimensión especial.
Las fotografías de Sikka otorgan a Salvador do mundo y a sus habitantes un cierto halo mágico que presenta su pobreza y sus duras condiciones de vida como una ensoñación de cuento de hadas. Un cuento de hadas triste pero cuento a fin y al cabo.

bharatsikka-salvador-do-mundo-2© Bharat Sikka

bharatsikka-salvador-do-mundo-1© Bharat Sikka

Jan Brykczynski

Brykczvinski (1979) es un fotógrafo especializado en retratar la decadencia del kitsch involuntario, el que se produce en áreas rurales por acumulación de objetos, por el caos de los espacios descuidados donde se apilan elementos decorativos sin orden ni gusto.
Sus series de fotografías son de gran interés, especialmente una titulada Arnes, diferente de las demás y cuya temática y tratamiento formal encaja en este texto.
La obeja islandesa es una especie de gran dureza capaz de sobrevivir en temperaturas muy bajas o en situaciones de falta de alimentos. Hay quien afirma que la mentalidad islandesa coincide con el comportamiento de este animal, sobre todo la de aquellos que viven de criar a estos animales.
La localidad islandesa de Arnes es un animal que puede sobrevivir en temperaturas extremadamente bajas y a prolongadas hambrunas.
Hay quienes afirman que la mentalidad de los islandeses se corresponde con las características del animal y eso es lo que Brykczvinski ha retratado, la vida diaria en condiciones extremas de los pobladores de la región de Arnes, los que dedican su vida a la oveja.
38 personas habitando 15 casas durante todo el año y rodeados de cerca de 2700 ovejas, la estepa y el mar, no hay más en Arnes pero más que suficiente para que Jan Brykczvinski realice un muy interesante reportaje.

Captura-de-pantalla-2016-05-28-a-las-19.38.23© Jan Brykczynski

Captura-de-pantalla-2016-05-28-a-las-19.38.43© Jan Brykczynski

Los bohemios

Aquellos que parecen haber alcanzado el beatus ille, los que han creado comunidades que parecen cercanas a la utopía, los que viven sus propias normas en entornos que , al menos en apariencia, son lugares felices.

Claire Martin

Faerieland es una suerte de santuario o moderna comuna habitada por seis personas homosexuales que se identifican como Faeries, una palabra inglesa que significa algo así como semejantes a hadas..
Este peculiar lugar existe desde 1979, cuando Harry Hay, un destacado activista gay norteamericano pidió a las personas homosexuales que se deshicieran de la fea piel de sapo de la hetero-imitación para encontrar el resplandeciente príncipe hada que llevan dentro. Su intención era animar a los homosexuales a apartarse de los cánones heterosexuales.
Algunos activistas homosexuales radicales decidieron encontrar esa verdadera identidad gay apartándose de la sociedad y los campamentos “faeries” se extendieron por el mundo.
Claire Martin ha retratado la vida en uno de esos santuarios gais situado en Australia ocupando 52 hectáreas de tierra en la región del Arco Iris de Nueva Gales del Sur y su historia es en gran parte responsable de que los homosexuales de las zonas rurales australianas se decidieran a mostrarse.
Faerieland tiene unas raices hippies que entroncan con un neo paganismo y una espiritualidad indígena, además de todo eso es un lugar que tiene algo de irreal, de utopía, de Arcadia realizada.
Las fotografáis de Claire Martin retratan a la perfección la sensación de libertad, de paraíso más allá de las normas, de cuento de hadas.

Captura-de-pantalla-2016-05-28-a-las-19.40.14© Claire Martin

Captura-de-pantalla-2016-05-28-a-las-19.41.24© Claire Martin

Los marginales

No todo es utópica comunión con la naturaleza, en ocasiones son los inadaptados, los marginales o incluso los proscritos los que buscan una alternativa en la vida alejada de las grandes ciudades habitando comunidades que distan bastante de ser lugares de ensueño

Rebecca Rütten

Rebecca Rütten viajó en enero de 2014 a lo largo de América Central y allí se encontró con un grupo de personas que se habían establecido en un albergue donde vivían en entera libertad. En diciembre del mismo año decidió regrersar a aquél lugar que en una primera impresión de había parecido poco menos que idílico.
En aquellas dos visitas, Rütten fotografió un lugar que bautizado como Never-Never Land en el que sus habitantes, provenientes de diferentes lugares del globo vivían entre excesos sin cortapisas a cualquiera que fueran sus apetencias.
El sexo y la droga eran los reyes absolutos de aquél lugar del que la degradación se apropiaba poco a poco. Hombres y mujeres mezclados más allá de convencionalismos e incluso de leyes. Lo que allí encontró dejó una profunda huella Rebecca Rütten, su utopía poco a poco se convertía en una distopía y la repetición de excesos que tenían lugar ante sus ojos le produjeron fuertes choques emocionales y físicos.
Lo que había comenzado como un proyecto libre de pensamiento se convirtió con el tiempo en una alegoría del primitivismo de la humanidad. Las conversaciones superficiales que se repetían día a día y el comportamiento repetitivo de los huéspedes producían una sensación de deja-vu permanente. Según palabras de la autora: “Esnifaban un medicamento psicoestimulante para levantarse.Desayunaban, comían y cenaban con cervezas; tomaban Valium para dormir; bebían todos los días, incluso cuando no teníamos ganas de emborracharnos. Pasaban de la euforia de la borrachera a la resaca. Vagaban casi desnudos de un sitio a otro. Todos practicaban sexo con todos. La atmósfera era muy pesada”.
El resultado de la estancia de Rebecca en este lugar produjo un muy interesante libro titulado Never-Never Land repleto de fotos impresionantes.

Rebecca_Rutten_06© Rebecca Rütten
neverneverland_16© Rebecca Rütten

Teri Havens

Oriunda de Lubbock, Texas, Teri Havens es una fotógrafa que ha centrado su obra en fotografiar fragmentos de la cultura norteamericana durante los últimos treinta años.
En su serie titulada “The last free place“, la fotógrafa retrata a los habitantes de la ciudad de La Losa, en el desierto de Sonora, California, donde pasó una larga temporada y que ahora se han convertido en sus amigos para siempre.
Sin agua corriente ni electricidad, sólo algunos generadores, por Las Losas pululan residentes, nómadas, jubilados y un amplio catálogo de tipos humanos que habitan este antiguo camping ya sea de forma permanente o como visitantes de paso.
La chatarra o lo que cobran de la seguridad social es la única forma de manutención de muchos de ellos pero estas condiciones extremas son las que otorgan a estas personas una dignidad y uniquedad especiales. Se rigen por los códigos de la decencia humana y la sinceridad.
Y junto a las personas, los perros, cada vez más, alcanzando niveles devastadores pero bienvenidos por los habitantes de Las Losas que los han convertido en su símbolo, en una identidad común y un motivo para seguir adelante.
Las imágenes tomadas por Havens ofrecen constancia a la vez de la miseria y la dignidad. Impresionantes retratos de los que por elección o sin ella tienen su hueco en este punto al margen, entre perros y gatos callejeros, entre el polvo del desierto y el aroma de la libertad.

havens-1© Teri Havens
havens2© Teri Havens

Enlaces de interés:
Web de Alain Laboile
Web de Niki Boon
Web de Sally Mann
Web de Corey Arnold
Web de Bharat Sikka
Web de Jan Brykczynski
Web de Claire Martin
Web de Rebecca Rütten
Never-Never Land en Sefl Publish be Happy
Web de Teri Havens

 

Un descubrimiento, la abundancia según Brian Ulrich

Los sucesos del 11 de Septiembre de 2001, trajeron consigo una serie de medidas políticas emprendidas por el gobierno de George W. Bush que podrían calificarse como peculiares siendo benévolos. Una de esas particulares resoluciones fue un decreto en el que se instaba a los estadounidenses a comprar para sostener la economía nacional. Esta acción trajo consigo reacciones adversas pero muchos la siguieron a rajatabla acudiendo a comprar a los centros comerciales por orden gubernamental.

Captura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.38.28© Brian Ulrich

Brian Ulrich (Northport, New York, 1971) es un fotógrafo que pretendió retratar aquella respuesta de los ciudadanos y cuyo trabajo fotográfico acabó convirtiendose en un estudio sobre “las implicaciones económicas, culturales, sociales, y políticas de la comercialización y los papeles que desempeñan en la autodestrucción, el exceso de consumo, y como objetivos de marketing y publicidad.” según sus palabras.
El proyecto se titula Copia (Abundancia en Latín) y se divide en cinco partes; Retail, Thrift, Dark Stores, Great Prosperity y Relics. La unión de las partes forma un ensayo fotográfico que ahonda en el absurdo de nuestra sociedad del consumo compulsivo, en la alienación de los compradores y provoca una inquietante sensación de otredad, de mundo absurdo y separado en el que todo se iguala bajo la luz de los fluorescentes, pero que forma parte de nuestra realidad cotidiana.
Retail supone un viaje alucinante al fondo de los centros comerciales, en esta serie Urich fotografió a los clientes con la cámara a la altura de la cintura, casi escondida. Los muestra comprando entre escenarios artificiales construidos con el fin de provocar el consumismo. Escenografías inquietantes carente de todo sentido del gusto pero que, al parecer, cumplen con su objetivo.
Según el autor explica, resultó duro acudir a menudo a esos lugares que no resultan nada atractivos, más bien son feos, desagradables, y es difícil decidir hacia donde dirigir la cámara, qué fotografiar y qué desechar, cómo conseguir imágenes interesantes entre tanta mediocridad.

Captura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.39.06 © Brian Ulrich

Captura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.38.45© Brian Ulrich

Thrift abandona los grandes centros comerciales y se centra en las tiendas de saldos donde se amontonan los productos con taras, los descatalogados o de segunda mano. Es la otra cara del consumismo salvaje, la fiebre por las compras de los que no pueden acudir al reclamo de los centros comerciales porque no se lo pueden permitir pero no renuncian al consumo compulsivo.

Captura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.40.26© Brian Ulrich

Captura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.41.00© Brian Ulrich

Dark Stores es una serie en la que Ulrich, como tantos autores antes y después de él, nos muestra la cara más oscura de la crisis a través del retrato de centros comerciales que fracasaron y ahora son tenebrosos edificios abandonados, recuerdos de una prosperidad que no llegó.

Captura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.41.20 © Brian Ulrich

Captura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.41.37

© Brian Ulrich

Great Prosperity es una selección de fotografías de los años sesenta que muestran el inicio de todo. Hay fotografías de las inauguraciones, del comienzo de las obras y en general de la explosión de la fiebre de los centros comerciales. No sé cual es el origen de estas imágenes, está claro que el no las tomó, pero contribuyen a enriquecer el conjunto.

Captura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.42.00 © Brian UlrichCaptura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.42.32© Brian Ulrich

Por último, Relics muestra objetos encontrados en los centros abandonados, testigos de otra época.

Captura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.43.36© Brian Ulrich
Captura-de-pantalla-2016-04-28-a-las-22.43.17© Brian Ulrich

Las fotografías de Brian Ulrich han aparecido en prestigiosas publicaciones como The New Yorker, Wired, Adbusters o el New York TImes Maganine. Igualmente ha expuesto en el Museo de Arte de Cleveland, el Museo de Arte Contemporáneo de San Diego o el de Chicago.

Web de Brian Ulrich
Brian Ulrich en Wikipedia
Entrevista en Conscientious
Entrevista en Bomb Magazine
El autor habla de su trabajo

Un descubrimiento: Dorel Frumusanu

Supongo que sería Eggleston el primero en encontrar belleza tomando instantáneas de su realidad más cercana sin tener en cuenta el momento decisivo ni buscar captar escenas únicas, sólo fotografiando en color lo que más a mano tenía, lo que a nadie se le había ocurrido fotografiar. Otros como Stephen Shore o más tarde Martin Parr se convirtieron en maestros de lo cotidiano y lo anodino elevado a la categoría de obra de arte. A rebufo de los maestros surgió una legión de imitadores, o simplemente de fotógrafos fascinados por la fuerza plástica de lo vulgar y cotidiano pero cargado de vida.

Frumusanu-1© Dorel Frumusanu

Me gusta localizar a estos fotógrafos, comparto su fascinación y siempre es un placer encontrar alguno que tiene una nueva mirada, un punto que lo diferencia del resto. Recientemente Behance.net me concedió un nuevo descubrimiento, Dorel Frumusanu.
De las muchas series de fotos que tiene en su portfolio de Behance, me interesa sobre todo, por temática y calidad fotográfica, la titulada Balkanik Beach, en la que fotografía a la gente que acude a las playas en busca de un rayo de sol que consiga colarse entre la multitud y atravesar una armadura de protector solar.

Frumusanu-5© Dorel Frumusanu

Las playas en verano son terreno abonado para la falta de inhibición, los bañistas se liberan de tapujos y se exhiben en entornos urbanos masificados sin importarles el qué dirán. Esto es lo que Frumusanu retrata, gente extraordinaria en los entornos más ordinarios, apuntando su lente hacia aquellos lugares o escenas en los que lo vulgar, lo cutre, se convierte en la tónica dominante. Y lo hace con maestría, con un ojo entrenado capaz de captar escenas brillantes, únicas, que constituyen una crónica de un territorio  azotado por la pobreza que intenta divertirse como lo hacen los ricos, aunque sea entre cascotes y bloques de cemento lamidos por un mar triste y casi muerto.

Frumusanu-4© Dorel Frumusanu

Frumusanu-3© Dorel Frumusanu

Frumusanu-2© Dorel Frumusanu

Enlaces de interés:
Portofolio en behance.
Sus artículos en L’oeil de la photographie.

La mirada rasgada (IV)

Voy a por la cuarta entrada sobre fotógrafos orientales en base a la demanda que esta serie de artículos tiene y que no deja de sorprenderme.
Creo que cuatro es un buen número para cerrar la serie.

Shomei Tomatsu

Tomatsu es no sólo uno de los fotógrafos más celebres de Japón sino que se podría decir que su trabajo condicionó el de los que le siguieron en su país.
Nacido en 1930 y fallecido en 2012, este autor fue el retratista de los cambios que la sociedad japonesa de su época experimentó ante la poderosa influencia de la cultura estadounidense. Los valores tradicionales japoneses se tambalearon ante el poderoso influjo de los Estados Unidos durante la postguerra y Tomatsu fotografió aquellos cambios con una fotografía documental que utiliza imágenes simbólicas entre las instantáneas. La suya es una mirada que roza el surrealismo sin dejar de constituir un documento único de su época.
Tomatsu fue el creador de la agencia Vivo, junto a Eikoh HosoeIkkō Narahara, y su obra ha sido expuesta en todo el mundo.
Falleció en 2012 a los 82 años dejando como legado la revolución en la forma de hacer fotografía documental en Japón e incluso en el mundo.

shomei-Tomatsu-4© Shomei Tomatsu

shomei-Tomatsu-3© Shomei Tomatsu

shomei-Tomatsu-1© Shomei Tomatsu

Qian Ma

En la web personal de Qian Ma sólo aparecen dos trabajos fotográficos muy similares entre ellos cuyos títulos son Luminance y  Take Me Somewhere Nice. Ambos son colecciones de fotografías intrigantes, seductoras por su ausencia de información y el punto de misterio que hay en cada imagen.
Este autor, nacido en Pekín y criada entre Asia, Europa y América, asegura que realizó la serie titulada Luminance después de leer el libro In Praise of Shadows de Jun’ichiro Tanizaki en el que se habla, entre otros temas, del significado y la belleza de lo que no se puede ver.
Esa es la clave de la fotografía de Qian Ma, retratar la belleza oculta en lo invisible, lo efímero, lo insignificante y casi inexistente, y podría decir que lo consigue con imágenes neutras, a veces meras manchas de blanco y negro, pero que insinúan un mundo particular del autor y nos invitan a conocerlo, a adentrarnos en su universo particular, sutil y misterioso, a penetrar en la nada y dejarnos llevar.

qian-ma-2© Qian Ma

qian-ma-1© Qian Ma

© Qian Ma

Nobuo Asada

Nobuo Asada es el fotógrafo del Mar.
Se podría clasificar a Asada como un fotógrafo de naturaleza, pero la temática de sus fotografías es tan cerrada y limitada que entra más en el terreno de los autores que elaboran un discurso personal y particular con su obra más que documentar lo que ven, aunque así lo parezca.
Nobuo Asada fotografía el mar, desde el propio mar, con el horizonte en la línea del tercio superior, siempre con esa composición tan clásica pero que tan bien funciona. Asada retrata el agua del mar y lo que sobre ella se encuentre, ya sean animales, nubes, lluvia y, sobre todo, las olas.
Este autor ha logrado captar los colores del mar, su textura, su respiración y su pulso como nadie, contemplar sus fotos se parece mucho a respirar el mar.

nobuo-asada-3© Nobuo Asada

nobuo-asada-2© Nobuo Asada

nobuo-asada-1© Nobuo Asada

Ren Hang

Hang es otro de esos fotógrafos orientales en los que el uso del erotismo desde un punto de vista extraño y muy personal distingue la mirada rasgada del modo de fotografiar occidental, si realmente existe algo así.
Sus imágenes, con una estética y un uso de la luz y el color cercano a la estética móvil e instagram,  muestran a personas jóvenes en actitudes eróticas que en ocasiones son bastante explícitas y que responden a escenificaciones un tanto surrealistas. Hay una especial obsesión en sus imágenes por los genitales masculinos y femeninos así como el uso de juguetes para resaltar el erotismo de sus escenas.
Nacido en Chang Chun, China, reside en Beijing. Pese a que en su país sus imágenes han sido censuradas,  disfruta de bastante éxito allí y sus fotografías han sido expuestas y publicadas en importantes galerías y revistas, al igual que en otros países.

Ren-hang-2© Ren Hang

Ren-Hang-3© Ren Hang

Ren-Hang-1© Ren Hang


Liu Tao

Por último hablo de un fotógrafo oriental cuya mirada está mucho más cercana del modus operandi de los grandes fotógrafos europeos que de sus paisanos.
Liu Tao es un maestro del instante decisivo, con una especial capacidad para captar momentos únicos con un toque importante de humor, su obra me recuerda a Matt Stuart en cuanto a la oportunidad y el humor.
No es frecuente encontrar este tipo de autores entre los fotógrafos orientales, sobre todo en China de donde es oriundo, pero siempre reconforta dar con alguien que se sale de la media.
He buscado información biográfica sobre este autor, pero sólo he dado con sus imágenes, con ellas finalizo esta serie de entradas sobre miradas rasgadas.

Tao_Liu-1© Liu Tao

Tao_Liu-2© Liu Tao

Tao_Liu-3© Liu Tao

 

Enlaces de interés:
Shomei Tomatsu en Eclipse Books
Web personal de Qian Ma
Nobuo Asada en The Third Gallery
Reng Han en Flickr
Liu tao en Old Skull

 

 

 

Un descubrimiento, la luz de Danila Tkachenko

La última vez que hablé de uno de mis descubrimientos fotográficos lo hice para referirme a la oscuridad de Luca Palatresi porque me fascinaron sus fotografías oscuras, casi negras.
Ahora quiero reseñar a un fotógrafo en cuyas imágenes el blanco es el protagonista.

danila-tkachenko-mirada-de-polifemo-3

Danila Tkachenko es un fotógrafo moscovita nacido en 1989 y a pesar de su corta edad ya puede presumir de haber ganado un premio World Press Photo. Lo ganó en 2014 por una serie titulada Escape en la que fotografiaba a personas que han decidido apartarse de las sociedad y vivir en bosques en un estado casi salvaje.
Este fotógrafo, que comenzó en la fotografía por casualidad, manifiesta que su principal interés fotográfico es “El conflicto entre el pequeño hombre y la máquina mundial de progreso, que está lista para aplastar todo a su paso”, y no cabe duda de que ese planteamiento está presente en toda su obra.
Pero no es Escapes la serie de la que quiero hablar hoy, sino de la titulada Restricted Areas.
En este conjunto de fotografías, el autor retrata gigantescas estructuras y construcciones rusas que en su día fueron representativas de la grandilocuencia arquitectónica comunista y hoy no son más que despojos de un sistema que no funcionó pero que permanecen erguidas para recordar a todos aquella era.
Todas las construcciones fotografiadas están cubiertas por la nieve, y es esta en cierto modo la protagonista de las imágenes que se ven inundadas por una luz blanca dominante.

danila-tkachenko-mirada-de-polifemo-2
Es esa presencia absoluta de la nieve y del color blanco lo que hace que las imágenes parezcan fotogramas de películas de anticipación científica, decorados de alguna nueva versión de La Guerra de las Galaxias antes que auténticas construcciones civiles y militares.
El autor, sobre esta obra, afirma “Siento que soy un arqueólogo encontrando las huellas de una civilización pasada con el fin de comprender las razones por las que creamos estos objetos” y es que el sentimiento que más pronto acude a la mente de quien ve estas imágenes es el de preguntarse el por qué de semejante delirio.

Retratadas con un fascinante aire fantasmal, ante los ojos del espectador se muestran monumentos descomunales y absurdos, edificios abandonados en mitad de ninguna parte, aviones, barcos o incluso submarinos deslocalizados en páramos nevados siempre dominados por un color blanco obsesivo, enloquecedor. Fantasmas de un pasado que nunca fue mejor cuyo sentido e intención se ve trastocado ahora por la ruina y el abrazo perenne de la nieve.

danila-tkachenko-mirada-de-polifemo-1

Espero tener ocasión algún día de ver esas fotografías en directo, mientras tanto me contentaré con la página del autor donde queda explicado qué es cada estructura o edificio con un interés documental encomiable.

danila-tkachenko-mirada-de-polifemo-4

© Todas las fotografías: Danila Tkachenko

Enlaces de interés:
Web de Danila Tkachenko